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Desde
1988, luego de la publicación de un informe
sobre los efectos del tabaco sobre la salud:
"adicción a la nicotina", quedó
instaurada la nicotina como una sustancia
adictiva, al igual que la cocaína o la heroína.
Como
agente administrado voluntariamente, altera el
ánimo y la conducta, además de tener el
potencial adictivo comparable al del alcohol, la
cocaína o la morfina.
A pesar
que más de 38 millones de personas en los
Estados Unidos hayan dejado de fumar, alrededor
de 50 millones continúan haciéndolo,
demostrando los efectos adictivos de la
nicotina.
Que el
tabaco es perjudicial para la salud es una
afirmación que se encuentra inclusive
inmortalizada en los mismos paquetes de los
cigarrillos.
Igualmente,
un elevado porcentaje de los fumadores no cree
que esté poniendo en riesgo su salud al fumar,
o que por dejar de fumar van a decrecer los
posibles riegos.
Habitualmente
se comienza a fumar durante la juventud, y un
95% de los que continúan fumando después de
los 20 años, llega a ser un fumador diario.
Muchas personas que fuman han logrado conseguir
dejar de hacerlo al tercer o cuarto intento,
siendo sólo un 25% el que lo logra al primer
intento.
El número
de fumadores ha disminuido y se cree que 1,3
millones de personas en los Estados Unidos deja
de fumar cada año.
La
nicotina tiene efectos estimulantes como
inhibitorios en el organismo. La estimulación
del sistema nervioso central puede causar
temblores en el consumidores inexperimentado y
hasta convulsiones con altas dosis.
A la
estimulación le sigue una fase inhibitoria de
los músculos respiratorios.
Frente
a situaciones estresantes, la nicotina produce
excitación tanto como relajación. A su vez,
incrementa el ritmo cardíaco y la presión
sanguínea.
Además
el tabaco puede provocar un aumento de sudoración,
náuseas y diarrea, debido a los efectos que
produce en el sistema nervioso o central.
Hormonalmente
ocasiona una elevación del azúcar en sangre y
de producción de insulina. Pese a estos
indeseables efectos en el organismo, la nicotina
produce otros efectos que podrían ser
entendidos como "positivos", ya que
estimula la memoria, la atención, la rapidez
mental, el tiempo de reacción, la vigilancia y
la ejecución de tareas.
Tiende
a aliviar el aburrimiento, alejar los
sentimientos depresivos y a reducir el estrés,
tanto como los impulsos agresivos en respuesta a
situaciones estresantes. A su vez, propende a
suprimir el apetito (especialmente el de
carbohidratos), pero inhibe la eficiencia del
metabolismo de la digestión.
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La
exposición crónica a la nicotina puede causar
severas dificultades a la salud, pero el
problema principal que acarrea el fumar tabaco
es la muerte.
En los
Estados Unidos se relaciona al tabaco con
400.000 muertes prematuras por año, siendo esta
cifra un 25% del total de muertes en general.
Las
causas son la bronquitis crónica y la enfisema,
cáncer broncogénico, infartos de miocardio,
enfermedades cerebrovasculares, enfermedades
pulmonares obstructivas y cáncer de pulmón.
Además puede provocar úlceras, problemas
relacionados a la reproducción, hipertensión y
una disminución de la capacidad de curación.
A dosis
bajas, provoca náuseas, vómitos, salivación
excesiva, palidez, dolor abdominal, diarrea,
mareos, dolor de cabeza, aumento de la presión
sanguínea, taquicardia, sudor frío y
temblores.
Otro
riesgo que presenta es la adicción (dependencia
y abstinencia) a la nicotina, y el decreciente
sentido del olfato y el gusto.
Las
personas que no fuman, pero están expuestas
regularmente, presentan posibilidades de sufrir
riesgos de cáncer pulmonar por sobreexposición
al humo. También pueden experimentar acusadas,
repentinas o severas reacciones en los ojos,
nariz, garganta y en el tracto respiratorio
inferior.
Igualmente
el tabaco es responsable de molestias como el
mal aliento, dientes amarillos y tos constante.
Es más, en una investigación comparativa con
gemelos que uno fuma y el otro no, se concluyó
que esta tos permanente es una de las causas de
lesiones en la columna vertebral debido al
aumento de la presión intra abdominal sobre los
discos intervertebrales provocada al toser.
En los
niños provoca una mayor frecuencia de
infecciones respiratorias tales como bronquitis,
neumonía, produce asma y problemas en la
maduración de los pulmones.
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Trastornos
relacionados con la nicotina |
Por el
consumo de cualquier modalidad de tabaco y con
la toma de medicamentos como parches y chicles
de nicotina se puede presentar la dependencia y
la abstinencia de nicotina.
La
dependencia de la nicotina es un trastorno por
el consumo de la misma, mientras que la
abstinencia de la nicotina es un trastorno
inducido por la misma.
El
desarrollo de la dependencia de la nicotina es rápido,
y es potenciado por factores sociales que
impulsan a fumar en determinadas situaciones y
por las poderosas campañas publicitarias de las
empresas tabaqueras. Muchos sujetos que consumen
tabaco lo hacen para disminuir los síntomas de
abstinencia cuando se despiertan a la mañana o
luego de haber estado en sitios donde se prohibe
fumar.
Si
padres o hermanos fuman, la persona es más
propensa a empezar a fumar, por el modelo que
estas figuras ejercen. Muchas personas han
intentado dejar de fumar, siendo estos intentos
infructuosos.
Debido
a que por estar legalizado el consumo de tabaco,
se dispone de ellos con facilidad. Algunos
sujetos evitan situaciones en las que saben que
se les prohibirá fumar.
A pesar
de ser conscientes de los problemas médicos que
acarrea el fumar, consumen continuamente.
La
interrupción del consumo de tabaco provoca síntomas
de abstinencia bien definidos. Los síntomas de
abstinencia pueden aparecer tras unas dos horas
luego del último cigarrillo, agudizándose con
un pico entre las 24 y 48 horas siguientes.
El
deseo imperioso de fumar, tensión,
irritabilidad, dificultades de concentración,
somnolencia, disminución del ritmo cardíaco o
de la presión sanguínea, aumento del apetito y
de peso, torpeza motora y aumento de la tensión
muscular.
La
mayor rapidez de los efectos de la nicotina
conduce a los fumadores a un patrón de hábito
intenso más difícil de abandonar por la
frecuencia y rapidez del refuerzo y por la mayor
dependencia física de la nicotina.
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Dejar
de fumar y sus beneficios |
Debido
a los grandes riesgos que trae aparejado el
consumo de tabaco, el dejar de fumar no es sólo
beneficioso para la propia salud, sino para la
de las personas que nos rodean.
Incluso
a los pocos minutos de haber dejado de fumar, la
presión sanguínea y el ritmo cardíaco bajan a
su ritmo normal.
Decrecen
los riesgos de enfermedades graves como las
enfermedades cardiovasculares, el cáncer de
pulmón, de páncreas, de hígado, de riñón,
úlcera grastroduodenal, y ataques al corazón.
Para
dejar de fumar existe toda una variedad de métodos
de los cuáles se puede elegir el que se cree de
mayor conveniencia personal.
Los
familiares, amigos, compañeros de trabajo
pueden apoyar o alentar a una persona para dejar
de fumar, pero la decisión debe provenir de la
persona en cuestión, debido a que el propio
deseo suele ser una de las mejores motivaciones
que acompañan al compromiso para llevarlo a
cabo.
Como
cualquier otra conducta adictiva, el dejar de
fumar, y el mantenerse sin fumar es
particularmente difícil. Sólo un 10% de
personas logran dejar de fumar por su propia
cuenta, en contraposición con un 60% que
alcanzan la abstinencia mediante programas o métodos
sensibles.
Se
observa que estos programas utilizan una
combinación de varias estrategias e de la
terapia cognitiva-conductual como ser el
reconocimiento del comportamiento, enfocar la
atención de las personas a la realización de
sus tareas cotidianas sin fumar, modificación
del comportamiento adictivo, reconocimiento de
recaídas potenciales y afrontamiento de las
mismas, y manejo la irritabilidad, tensión y
aumento de peso producidos por la abstinencia
del tabaco. Junto a estos métodos y estrategias
se suele utilizar temporariamente medicamentos
sustitutos de la nicotina como son parches y
chicles de nicotina.
Además
se sugiere la psicoeducación (informar al
fumador de los efectos adversos de la
abstinencia y los riesgos de continuar fumando)
y grupos de apoyos a los cuáles se recomiendo
ir de una a dos horas por semana.
Una vez
tomada la decisión de dejar de fumar es muy
importante conseguir un método adecuado y
personas que sirvan de apoyo para aumentar las
posibilidades de tener éxito en tal empresa. De
no lograrlo la primera vez, simplemente tome la
experiencia como un aprendizaje, no como una
fracaso. Es muy común que se necesite hasta
seis intentos o más antes de poder realmente
dejar de fumar. Se cree que un 70% de las
personas que han logrado abstenerse de fumar lo
han intentado una o dos veces antes de
conseguirlo, un 20% ha hecho de 2 a 5 intentos y
un 9% no lo ha alcanzado antes de más de seis
truncados intentos.
Por
esta razón, si se propone dejar de fumar y
sufre una recaída, únicamente reflexione sobre
la razón por la cual no resultó, desarrolle
nuevas estrategias y propóngaselo una vez más.
Generalmente, para romper con un hábito se
necesita de varios intentos.
Suele
suceder que una persona que desea dejar de fumar
y lo logra incite a los individuos que lo rodean
a intentar dejar de fumar y a no temer a los
efectos propios de la abstinencia.
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La
nicotina y ciertos trastornos mentales |
Se ha
asociado el fumar con una historia o un
potencial para ciertos trastornos mentales como
la depresión mayor, alcoholismo, trastorno de
ansiedad y la esquizofrenia.
Con
respecto a la depresión mayor, se observó
que a las personas que padecen este trastorno
les cuesta más cesar con el consumo de tabaco,
que las personas sin depresión.
En
relación con los trastornos de ansiedad
se cree que existe una asociación entre la
dependencia de la nicotina y este trastorno,
especialmente con respecto al trastorno de
ansiedad generalizada. No existen estudios clínicos
sobre la abstinencia de tabaco y los trastorno
de ansiedad, posiblemente debido a que como un
efecto del tabaco es la relajación y la
disminución de la ansiedad, y como estos
trastornos suelen ser crónicos, estas personas
tienden a dejar de fumar en menor medida.
Existen
varios estudios que prueban entre individuos
alcohólicos de un 80 a un 90% fuman, pero
no parecerían ser proclives a no poder dejar de
fumar. Si se examinó que sujetos adictos al
alcohol y a la heroína, además de la nicotina,
refieren a ésta última como la más difícil
de abstenerse (Kozlowski, Skinner, Kent &
Pope, 1989).
Referente
a la esquizofrenia se ha reportado que
los pacientes esquizofrénicos necesitan niveles
mayores de neurolépticos, que los síntomas
negativos se exacerban durante la abstinencia de
nicotina, y que la nicotina puede llegar a
regularizar algunos déficits perceptuales entre
los esquizofrénicos.
Todos
estos datos hablan de la necesidad de que los
profesionales tomen en cuenta la dependencia de
la nicotina como un trastorno per se y tomar
conciencia sobre que se necesita combinar las
terapias para estos trastornos (depresión
mayor, esquizofrenia, alcoholismo y trastorno de
ansiedad generalizada) con programas adecuados
para lograr la abstinencia de la nicotina, con
el fin de no perjudicar cualquier avance en
recuperación de la salud mental.
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