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Conflictos en la pareja

Nadie sabe si existe la pareja ideal o si sólo es una ilusión que se desvanece con ell pasar del tiempo. Lo cierto es que muchas personas todavía se aferran a esta esperanza. Sabemos que cada vez hay menos tiempo para dedicarse a pensar sobre estas cuestiones, y mucho menos para disfrutar las horas libres con su pareja. Muchos matrimonios, sobretodo aquellos que ya llevan años de convivencia, parecen haber olvidado las diversiones que compartían en los años de noviazgo.

La realidad es que al comenzar la vida matrimonial cada integrante tiene una idea de cómo será su pareja. Este conjunto de creeencias está determinado por su cultura, educación familiar y otros factores. Sin embargo, todos sabemos que no existe un modelo de pareja ideal. Lo importante es que ambas partes encuentren lo que buscan en el otro. El problema reside en cómo se logra esto.

Es frecuente que se cometa el error de suponer qué piensa el otro, o fantasear sobre sus deseos, dando así paso a los malentendidos.

Saber escuchar es una pieza esencial en este ciclo. Es importante hacerlo en el momento adecuado, recordando siempre que la convivencia es una negociación en la que cada parte expone su parecer para encontrar una solución en común.

En ocasiones, cuando existen conflictos, ambos se enojan, se ponen tensos, volviéndose ciegos y sordos. Esto les impide percibir lo bueno de su relación. Sólo se fijan en las crisis, los desacuerdos, sumándole otro problema a la situación.

Otro tema importante es que en muchos casos se confunde el matrimonio con simbiosis. Teniendo la creencia que la pareja se fusiona, la persona tiene que compartir absolutamente todo y se pierde individualidad hasta llegar a tal punto que comienzan a asfixiarse mutuamente y van perdiendo identidad. Por esta razón, es vital saber diferenciar "lo tuyo, lo mío y lo nuestro". La autonomía e individualidad de cada uno debe ser mantenida en la relación, ya que en definitiva es el proyecto en común el que alimenta y sostiene al vínculo.

Para concluir, la pareja ideal se construye día a día, alimentándose en los lazos de la comunicación, el respeto mutuo y un proyecto común, aceptando que los conflictos son una pieza más de toda relación humana.

Para concluir, la pareja ideal se construye día a día, alimentándose en los lazos de la comunicación, el respeto mutuo y un proyecto común, aceptando que los conflictos son una pieza más de toda relación humana.

La vida en pareja tiene su propio ritmo, y con el tiempo las conductas se van tornando en hábitos. Estos son útiles para la convivencia, ya que gracias a ellos no se debe estar constantemente pendiente de cómo se comportará la otra persona. Pero como todo en la vida, tienen sus desventajas. muchas veces los hábitos se transforman en rutina.

La rutina desgasta a la pareja porque se comienza a sentir que que no hay nada nuevo en el horizonte. Cuando se empieza a experimentar la relación como algo "rutinario", es necesario no preocuparse, porque existen ciertas actitudes y comportamientos que se pueden adoptar para contrarrestar esa sensación displacentera:

  • Nunca dar por segura la relación. Mantener una actitud de conquista y seducción diaria.

  • Compartir sus emociones y sentimientos con su pareja, y hablar acerca de ellos.

  • Hacer concesiones y negociar cuando surjan discrepancias.

  • Nunca dejar que los malentendidos se acumulen.

  • Escuchar atentamente los reclamos de manera abierta y comprensiva, evitando una reacción defensiva y procurando el diálogo.

  • Intentar mantener su propio espacio personal y sus propias aficiones y amistades. Satisfacer sus propias necesidades. Cuanto mejor ese está con uno mismo, mejor podrá estar con los demás.

  • Respetar la intimidad de su pareja.

  • Cuidar la intimidad de la pareja (viajar solos, sin hijos, ni amigos).

En una relación de pareja se necesita más que amor para que funcione a largo plazo. Además de las cualidades como el compromiso, la lealtad y el respeto mutuo se necesita que ambos cooperen, se adapten, sean tolerantes a los defectos del otro y sean capaces de transigir.

Una forma para fomentar la satisfacción en la pareja es la de proteger la reciprocidad en la pareja. Esta aparece cuando los intercambios mutuamente placenteros acentúan la relación.

Otro aspecto fundamental es reducir la coerción en la relación. Esta tiene lugar cuando los compañeros consiguen sus necesidades y deseos a través de amenazas y exigencias, en vez de hacerlo por concesión mutua.

Para conseguir mantener la reciprocidad es muy importante darse cuenta de la misma. Muchas veces la rutina y las propias preocupaciones hacen que las gratificaciones se pierdan en el fondo. Sensibilizarse a los comentarios agradables y halagos que le hace su pareja es importante para aumentar el conocimiento y conciencia de que su pareja lo aprecia. Es posible que ambos hayan dejado de poner en funcionamiento aquellos detalles que gratifican al otro.

Se puede llevar un registro de todas aquellas actividades, detalles que el otro ha realizado y que han sido especialmente valorados y cada dos días intercambiar la hoja de anotaciones con su pareja para poder constatar cuáles son las actividades más gratificantes para ambos. Con agradecer por esos buenos momentos se lograra que se repitan con más frecuencia.

Otra alternativa es la "caja de los deseos". Habría que escribir en un trozo de papel (de color diferente para ambos miembros) algunos de sus deseos o actividades que le gustaría hacer con el otro, luego introducirlos en una caja y cuando uno quiera complacer al otro, lo único que tiene que hacer es ir a la "caja de los deseos" y sacar un papel. Es una buena forma de guiar los esfuerzos del otro. Es importante no ser demasiado genérico en la descripción del deseo o de no pedir cambios totales. Es fundamental que ambos escriban y cumplan los deseos del otro.

En una pareja se hacen peticiones mutuas. Es imprescindible que las demandas sean expresadas de manera positiva. Hay que decir lo que cada uno quiere del otro, más que lo que no se quiere. Además si se realizan en términos de conductas concretas más que en características de personalidad, es más probable que se cumplan. Debe ser específico en cuanto a la frecuencia, lugar, momento y circunstancias, ya que lo que se debe evitar es el recaer en el poder adivinatorio de la otra persona.

Siempre hay que tener en cuenta que es más productivo hablar de la conducta de la pareja, o sea, hablar de lo que hace, y no de lo que es. Modificar una conducta no es tan difícil como pedir que se cambie un rasgo de personalidad.

Es esencial en la pareja escuchar atentamente al otro, y nunca acumular malos sentimientos. Mejor es expresarlos inmediatamente cuando ocurren, para que no se apilen y produzcan resentimientos. Es necesario que se hable directamente de ellos y sin rodeos.

Evitar las excesivas generalizaciones en los momentos de crisis para explicar lo sucedido es recomendable, para no caer en malos entendidos. Estos cuando son reiterados , producen enojo y desgastan las bases de la relación. Palabras como siempre y nunca a menudo no son verdad y tienden a etiquetar a la persona.

También es importante no culparse o culpar al otro por los problemas. Las acusaciones sólo hacen que la persona se defienda y raramente ayudan a encontrar la verdad. Además, si se reconoce que es de ambos la responsabilidad de los conflictos, resolverlos será más fácil.

En toda relación existen fuerzas como las desilusiones, los malentendidos y la mala comunicación que intervienen negativamente en el curso de la misma.

El real dilema que presentan es que provocan ira y resentimiento, que a veces llegan a pesar más que el amor. Provocan que la persona amada sea vista como todo lo opuesto.

Es así como el mal humor y la hostilidad empiezan a teñir las relaciones. Por esto es necesario reconocer la existencia de momentos en los que se hacen presente y advertir los de mayor riesgo.

Cuando la hostilidad y el mal humor se hacen presentes de forma constante lo que se puede hacer es ignorar el mal humor del otro, pero avisándole a su pareja que va a ignorar su mal humor, ya que a nadie le complace ser ignorado.

En estos momentos aumentar el conocimiento y conciencia de que su pareja lo aprecia es muy importante. Una manera de descolocar al otro en tales situaciones es desarmarlo con agrados. Cuando empiezan a generarse ataques de hostilidad, y aún no son muy marcados, una buena estrategia es hacer cosas que le gusten al otro. Para potenciar la eficacia es importante saber usar el lenguaje no verbal, como miradas sugestivas, caricias o adoptar ciertas posturas corporales.

Otra estrategia es la de cambiar el tema de conversación por algo mutuamente placentero. Invitar al otro a hacer algo juntos y gratificante para ambos. Esto puede funcionar si el arranque de hostilidad no está todavía en la cima.

Otra herramienta que se puede utilizar es la empatía. Es importante ser capaz de ver el mundo a través de los ojos de nuestra pareja y en ocasiones, se evitan conflictos no deseados.

Es vital otorgarle el tiempo necesario a la recapitulación sobre la hostilidad del otro para hacer que disminuya su intensidad. Esto facilitará la expresión de sentimientos positivamente con ausencia de críticas. La cuestión reside en ser capaz de poner la suficiente distancia emocional entre la persona airada y su enojo para poder romper la reciprocidad negativa.

En un momento de clara hostilidad se recomiendo realizar lo siguiente:

  1. Tomarse un "tiempo muerto" para recomponerse y no para ver si el otro se calma.

  2. Informar al otro claramente dónde va a estar y cuánto tiempo permanecerá en esa situación.

  3. Hacer clara su disponibilidad para hablar del tema

Es fundamental explorar las expectativas mutuas acerca de la pareja para evitar que surjan conflictos ocultos. La mayoría de las veces que se dispara un conflicto sucede porque las creencias intimas de cada uno no han sido satisfechas.

Las expectativas juegan un papel fundamental en la formación de una pareja y se van formando a lo largo de la vida a partir de la influencia de la familia de origen, la cultura en la que se vive y las relaciones de pareja anteriores. Pueden funcionar como motor de conexión e intimidad con la pareja, pero también como fuente de frustración.

Existen tres pasos simples para poder manejarlas y así evitar enfrentamientos:

  • Saber qué es lo que se espera del otro.

  • Las expectativas tienen que ser razonables y realistas.

  • Ser claro cuando se expresa lo que se espera del otro.

Muchas veces se da por sentado que la pareja sabe lo que el otro quiere y entonces uno no se molesta en explicarle. Pero es muy común que lo que se desea muchas veces no coincida con lo que el otro ofrece. Es frecuente escuchar a las parejas decir que cuando tienen que pedir es porque algo anda mal en la relación, y que el mismo hecho de pedir hace que pierda todo sentido. La verdad es que no se puede confiar en la adivinación de pensamiento de la otra persona. Cuando se pide algo y el otro responde le está demostrando amor y compromiso.

Cuando las expectativas de uno no son comprendidas por el otro, entonces los conflictos subyacentes emergen al instante. Uno se siente incomprendido porque el otro no supo descubrir lo que deseaba.

Es importante trabajar con las expectativas mutuas acerca de la relación para enfrentar los problemas de pareja como un equipo. Para ello le proponemos trabajar en el siguiente ejercicio realizado por Markman, Stanley y Blumerg en su libro "Fighting for your marriage":

Piense cuidadosamente en sus expectativas con respecto a su relación de pareja. Cada uno debe responder a las preguntas en una hoja separada. Asegúrese de escribir lo que realmente siente y no lo que le parece que es correcto o menos vergonzoso.

  • La duración de esta relación. ¿Es "hasta que la muerte nos separe"?

  • Fidelidad sexual.

  • Amor. ¿Esperan amarse siempre, o esperan que esto cambie a medida que pasa el tiempo?

  • Relaciones sexuales. Discutan la frecuencia, los hábitos y tabúes del sexo.

  • Romance. ¿Qué es romántico para usted?

  • Hijos. ¿Quieren tener hijos? ¿Cuántos?

  • Hijos de matrimonios anteriores. ¿Con quién quieren que vivan? ¿Quién los educará?

  • Trabajo, carrera profesional, ingresos. ¿Quién trabajará? ¿Si tienen hijos, quién relegará su carrera profesional para hacerse cargo de ellos?

  • ¿En qué grado espera ser apoyado por el otro en tiempos difíciles?

  • ¿Cómo piensan encarar la vida juntos? ¿Cómo un equipo, como individualidades distintas?

  • Lealtad. ¿Qué significa para cada uno?

  • ¿Cómo desean enfrentar los problemas?

  • Poder y control. ¿Cómo esperan manejar estas cuestiones. Por ejemplo: ¿Quién tendrá control sobre el dinero? ¿Y sobre la educación de los hijos? ¿Quién tiene el control hoy? ¿Cómo se sienten así?

  • Tareas del hogar. ¿Quién estará a cargo? ¿Se repartirán las tareas?

  • Religión. Sean específicos acerca de que ceremonias, rituales estarán dispuestos a asistir. ¿Si tienen hijos, cómo los criarán?

  • Tiempo juntos. ¿Cuántas horas, días, pasarán juntos? ¿Con la familia? ¿Con amigos o solos?

  • ¿En qué medida comparten sus sentimientos? ¿Están satisfechos?

  • Pequeñas cosas de la vida diaria. ¿Dónde aprieta la pasta de dientes? ¿Baja la tapa del inodoro? ¿Quién manda tarjetas y cartas?

  • Hagan una lista con todas aquellas expectativas que hayan quedado fuera de estas preguntas y trabajen sobre ellas.

Una vez que cada uno haya respondido todas las preguntas en su hoja, marque del 1 al 10 cada ítem de acuerdo a lo realista que le parece esa expectativa. Tenga en cuenta que el 10 significa "completamente razonable" y 1 "nada razonable".

El segundo paso consiste en marcar cada aspecto que usted piensa que no ha charlado con su cónyuge.

Por último, lean en voz alta lo que cada uno escribió y hablen acerca de sus expectativas. Tómense el tiempo adecuado, no pretendan abarcarlas todas en una sola discusión. El objetivo es lograr comprenderse mejor.

Según Aaron Beck, para que una relación sea feliz, se necesita que ambos sean capaces de corregir interpretaciones erróneas, comprender la sensibilidad y las necesidades de la pareja, hacer planes y tomar decisiones juntos, afinar la capacidad de leer las señales del compañero y superar los ruidos en la comunicación. En realidad, si se reflexiona un instante, se puede entrever que para lograr ser una pareja feliz se necesita primordialmente una buena comunicación en la pareja, ya que para resolver cualquier conflicto es importante saber comunicarse.

Existen dos aspectos fundamentales en toda conversación para que funcione: debe ser clara y segura. Pero para que ésta se consiga existen obstáculos.

Muchas veces lo que se tratan de decir es muy diferente de lo que la pareja entiende. La mayoría experimenta este tipo de frustraciones a diario, aún cuando se siente seguro de que está siendo claro.

Se cree que uno de los factores que provocan los malentendidos son los "filtros". Estos se relacionan con los sentimientos, pensamientos, experiencias, familia y cultura en la que uno ha sido criado.

Existen cuatro tipo de filtros:

  • Desatención,

  • Estados emocionales,

  • Creencias y expectativas

  • Diferentes estilos

Con respecto a la desatención, existen factores internos y externos que afectan la atención. Los factores internos pueden ser: sensación de cansancio, de aburrimiento, estar pensando en otra cosa, preocupaciones e incluso pensar en cómo rebatir a nuestra pareja. Es importante asegurarse que su pareja esté atenta cuando conversan, también debe asegurarse de prestarle atención cuando él/ella le hable. Igualmente, siempre hay que tener presente que es natural que esto suceda con frecuencia.

En relación con los estados emocionales, el estado de ánimo afecta la manera en que se percibe e interpreta las acciones de la pareja, y por lo tanto también determina las respuestas de las mismas.

Muchos filtros surgen de la visión acerca de la pareja y de las expectativas y creencias con respecto a ella, Por supuesto esto contribuye a distorsionar la comunicación. Como se sabe, la visión de las cosas influye en la conducta de los demás de manera que se comportan como uno esperaba que lo hicieran. Muchos problemas de comunicación surgen cuando uno asume que sabe lo que el otro está pensando o sintiendo. A esto se lo suele denominar "Lectura de Mente".

Las diferencias de estilos de comunicación pueden causar problemas para entenderse. Éstos son determinados por la cultura, la diferencia de géneros, la crianza, etc. La pareja debe esforzarse por reconocer los diferentes estilos comunicacionales de cada uno y los efectos que tienen en su comunicación.

La memoria es otro filtro que debe ser tenido en cuenta. Las parejas suelen discutir con frecuencia acerca de lo que alguna vez dijeron en el pasado. Estas discrepancias pueden llevar a discusiones sobre lo que "fue dicho alguna vez". Reconocer que se puede tener distintos recuerdos es vital.

Para evitar entrar en conflicto recuerde que lo primero a tener en cuenta es que la memoria nunca es perfecta. Ambos deben aceptar que cada uno tiene distintos puntos de vista. Segundo, cuando se esta en desacuerdo con la pareja, no insistir sobre lo que alguna vez fue dicho, ya que esto no llevará a ninguna parte. Por último, es de gran importancia focalizarse en el problema presente.

Únicamente si uno se siente emocionalmente seguro le revelará al otro sus sentimientos más profundos. De cierto modo la creencia de que la relación no es segura constituye un nuevo filtro, ya que uno aprende a ocultar lo que piensa, siente y desea. Cuando se habla de seguridad en una relación nunca se da por sentado que esté libre de riesgos. Para evitar llegar a enfrentamientos, resulta útil elegir ciertas estrategias y técnicas para estructurar la interacción en los momentos de tensión.

Entrenamiento en comunicación eficaz

Es una de las técnicas que da estructura y contribuye a evitar el desarrollo de peleas. Es importante que se aprenda y se practique en momentos de calma y paz, pero hay que recordar que luego sólo será utilizada para conversaciones que amenacen la relación.

Reglas para la pareja:

  • El que habla tiene el "piso": Deben usar un objeto real, como el control remoto, un pedazo de papel, para designar el "piso". El que no tiene el "piso" es quien escucha. Cada persona debe seguir las reglas de su rol.

  • Compartan el "piso" a lo largo de la conversación: quien empiece a hablar debe tenerlo en la mano y luego entregarlo al otro para permitirle responder.

  • No se trata de resolver problemas: sólo intentarán tener una buena discusión.

Reglas para el que habla:

  • Hable de usted: no trate de leerle la mente a su pareja. Sólo hable de sus propios sentimientos y pensamientos.

  • No se extienda: sea breve y preciso en sus mensajes para que lo entiendan mejor.

  • Haga una pausa: permita que el otro lo parafrasee. Asegúrese que su pareja haya entendido lo que usted dijo.

Reglas para el que escucha:

  • Parafrasee lo que escucha: repita brevemente lo que entendió y usando sus propias palabras. Demuéstrele a su cónyuge que lo estuvo escuchando con atención.

  • Focalícese en el mensaje: no se distraiga pensando cómo refutar. No está permitido emitir su opinión mientras se encuentra en el rol del que escucha. Tampoco puede hacer gestos. Tiene que aguardar a que se le entregue el "piso".

La relación de pareja es un entretejido complejo, y en eso reside justamente la dificultad en saber qué es lo que se debe hacer para que la relación sea placentera para ambos miembros de la pareja.

Los problemas más comunes se deben a que no se carece de habilidad para tomar decisiones conjuntas, para descifrar los mensajes de la otra persona, no pueden cumplir con las expectativas del otro, ni dejar de atribuir a los actos ciertos significados que provienen de los deseos y expectativas.

Se conocen una serie de conductas que llevan a la acumulación de conflictos:

  • Escalada.

  • Invalidación.

  • Retirada y evitación.

  • Interpretaciones negativas.

La escalda se produce cuando se empieza a discutir y ninguno de los dos ceden en la pelea y comienza a darse lo que se conoce como "cosecharás tu siembra". Lo más nocivo de la escalada es la facilidad con que cada miembro se descontrola y dice o hace cosas que perjudican el alma de esa relación. En este tipo de discusiones cada uno suele utilizar conocimientos de la otra persona que han sido revelados en momentos de intimidad. Es evidente que esto corroa a la pareja porque contribuye a que las personas revelen cada vez menos acerca de sí mismas dado que saben que esa información será utilizada en su contra en las discusiones. Es importante intentar contrarrestar la tendencia a que sus discusiones entren en una escalada, pidiendo "tiempo fuera" antes de decir algo de lo que con posterioridad se podría llegar a arrepentir.

La invalidación se trata de "descalificaciones que hieren". Este tipo de comportamiento hace referencia a la humillación y crítica sobre los pensamientos, sentimientos o carácter del otro. Estos comentarios, intencionales o no, contribuyen a disminuir la autoestima de la persona a la que se dirigen. Una manera de invalidación ocurre cuando uno tiene expectativas de ser elogiado o espera una reacción positiva de su pareja, y en cambio recibe una crítica. La invalidación contribuye a que cada uno se encierre cada vez más en uno mismo, ya que se convierte riesgoso revelarse a la otra persona. Para evitar llegar a estas situaciones, es importante respetar y tener en cuenta los sentimientos y comentarios de su pareja. Esto no implica que uno siempre esté de acuerdo con el otro.

La retirada y evitación se puede observar como el "juego de las escondidas". Son distintas conductas que reflejan el deseo de la persona de salirse o evitar una discusión. La retirada puede ser tan obvia como levantarse y salir del cuarto o mantenerse callado y aceptar rápidamente la propuesta del otro para finalizar cuanto antes la discusión. La persona que la evita, intenta que la pelea no suceda, desea que el conflicto nunca haya surgido, y en caso de aparecer se retira de la conversación. Varias investigaciones demuestran, que en general, son los hombres quienes se retiran y las mujeres las que persisten en las discusiones. Pero lo cierto es que cuando se detecta que esto está sucediendo con su pareja, el primer paso es tomar conciencia de que sus reacciones no son independientes de las de su pareja y por eso es importante que los dos trabajen juntos para solucionarlo. Sus acciones generan reacciones en el otro y viceversa. Cuanto más insiste uno en continuar la discusión, más se retrae el otro. A veces es preferible retirarse para evitar agresiones físicas. Sin embargo, evitar siempre el conflicto es una mala decisión.

Las interpretaciones negativas producen que se perciba la realidad peor de lo que es. Esto sucede cuando uno cree que los motivos del otro son peores de lo que en realidad son. Las investigaciones demuestran que las personas ven aquello que quieren ver. Uno tiende a buscar evidencia que confirme sus puntos de vista, y elude aquella que los refute. Para evitar caer en este tipo de conducta el primer paso es preguntarse si uno está interpretando las acciones de su pareja de manera negativa. Segundo, y esto es lo más difícil, hay que tratar de buscar evidencia que contradiga nuestras hipótesis.

Markman, Stanley y Blumerg proponen ejercicios para hacer frente a estas conductas nocivas. Responda las siguientes preguntas en una hoja. Cada uno debe escribir en una hoja separada, cuando terminen deben leerlas en voz alta. Antes de comenzar con las preguntas especificas consideren la siguiente:

¿Cuando tienen una discusión o no logran ponerse de acuerdo, qué sucede generalmente? Al responderla tengan en cuenta los cuatro ítems previamente explicados.

·         Escalada

Sucede cuando alguien dice o hace algo negativo y así comienzan una verdadera lucha. En este tipo de discusiones que van creciendo como bolas de nieve las personas se enojan y se tornan cada vez más agresivas.

  1. ¿Con qué frecuencia sus discusiones se transforman en reales escaladas?

  2. ¿Se tornan agresivos durante las mismas?

  3. ¿Quién o qué logra poner fin a estas discusiones?

  4. ¿Alguno de los dos amenaza con terminar la relación cuando se enojan?

  5. ¿Cómo se sienten cuando están inmersos en una escalada? ¿Se sienten tensos, ansiosos, enojados, miedosos …?

·         Invalidación

Va más allá de estar en desacuerdo con su pareja o que no le agrade algo de ella. La invalidación implica despreciar o ignorar aquellas cosas que son importantes para su cónyuge.

  1. ¿Se siente descalificado por su pareja con frecuencia? ¿Cuándo y cómo sucede esto?

  2. ¿Qué efectos produce en usted?

  3. ¿Descalifica usted a su pareja? ¿Cuándo? ¿Cómo?

  4. ¿Cuál es el efecto en él/ella ? ¿Y en la relación? ¿Qué está intentado lograr con esto? ¿Piensa que así lo logra?

·         Retirada y evitación

Los hombres y las mujeres tienen distintos estilos al enfrentar conflictos. Generalmente los hombres son más proclives a retirarse y las mujeres a insistir en las discusiones.

  1. ¿Quién de los dos es más proclive a ocupar el rol de quien insiste en continuar con la discusión y quién trata siempre de evitarla?

  2. ¿Cómo sale el que siempre se retira? ¿Cómo insiste quien desea seguir con la discusión? ¿Qué sucede luego?

  3. ¿Pueden identificar los temas o situaciones que los llevan a comportarse de esta manera?

  4. En algunas parejas sucede que ambos miembros se retiran o ambos insisten en continuar. ¿Ocurre esto en su caso?

·         Interpretaciones negativas

Estas preguntas los ayudarán a darse cuentas veces se sienten injustos con el otro.

  1. ¿Cuáles son las conductas de su pareja que suele ver de manera negativa? ¿Qué ventajas obtiene usted de esto?

  2. Reflexione: ¿Realmente cree que su visión negativa de su pareja está justificada?

  3. Existen ciertas áreas en las que usted hace interpretaciones negativas. ¿Está dispuesto a reconsiderar la idea de que carezca de información que demuestre lo contrario?

Elija dos temas para trabajar y reconsiderar la posibilidad de que su pareja tiene mejores intenciones de las que usted se imaginaba. Luego busque evidencia que apoye este supuesto.

Hay cinco reglas básicas diseñadas para proteger a su pareja del conflicto.

Regla Nº 1:

Cuando el conflicto comienza a escalar se recomienda tomar un "tiempo fuera" e intentarlo nuevamente utilizando la técnica de la comunicación eficaz, o acordar hablar del tema más tarde, especificando el momento para hacerlo y usando la técnica de la comunicación eficaz.

Es fundamental que la persona que pida "Tiempo fuera" lo explique a su pareja en esos términos, de lo contrario dará lugar a que su conducta sea interpretada como una forma de evitar el conflicto. También es importante incluir al otro en la decisión de dejar la discusión para más tarde y resolver cuándo será el momento más adecuado (en general recomendamos que sea en las próximas 48 horas).

Regla Nº 2:

Cuando hay problemas de comunicación se aconseja utilizar la técnica de la comunicación eficaz. De esta manera se están poniendo de acuerdo en estructurar más su interacción cuando lo sienten necesario. Es una de las técnicas que da estructura y contribuye a evitar el desarrollo de peleas. Es importante que se aprenda y se practique en momentos de calma y paz, pero hay que recordar que luego sólo será utilizada para conversaciones que amenacen la relación.

Reglas para la pareja:

  • El que habla tiene el "piso": Deben usar un objeto real, como el control remoto, un pedazo de papel, para designar el "piso". El que no tiene el "piso" es quien escucha.

  • Cada persona debe seguir las reglas de su rol.

  • Compartan el "piso" a lo largo de la conversación: quien empiece a hablar debe tenerlo en la mano y luego entregarlo al otro para permitirle responder.

  • No se trata de resolver problemas: sólo intentarán tener una buena discusión.

Reglas para el que habla:

  • Hable de usted: No trate de leerle la mente a su pareja. Sólo hable de sus propios sentimientos y pensamientos.

  • No se extienda: sea breve y preciso en sus mensajes para que lo entiendan mejor.

  • Haga una pausa: permita que el otro lo parafrasee. Asegúrese que su pareja haya entendido lo que usted dijo.

Reglas para el que escucha:

  • Parafrasee lo que escucha: repita brevemente lo que entendió y usando sus propias palabras. Demuéstrele a su cónyuge que lo estuvo escuchando con atención.

  • Focalícese en el mensaje: no se distraiga pensando cómo refutar. No está permitido emitir su opinión mientras se encuentra en el rol del que escucha. ¡Tampoco puede hacer gestos! Tiene que aguardar a que se le entregue el "piso".

Regla Nº 3:

Cuando se utiliza la técnica de la comunicación eficaz es importante separar la cuestión de la discusión de la solución.

Es esencial que se defina si lo que están haciendo es discutiendo o resolviendo un problema. Generalmente las parejas encuentran demasiado rápido las soluciones, y ésta es una de las razones por las que las soluciones no dan resultado. Primero deben aprender a discutir, y luego pueden comenzar a resolver sus problemas.

Regla Nº 4:

El que escucha tiene el derecho de decir que no desea hablar en ese momento, pero debe prometer que lo hará más tarde. No sirve de nada que hablen si uno de los miembros de la pareja no está dispuesto o no está listo para hacerlo. Muchos de los problemas maritales surgen porque los temas más importantes son abordados en los momentos menos oportunos.

Esta regla supone que:

  • Cada uno es lo suficientemente responsable como para saber cuando está dispuesto a discutir un tema importante.

  • Ambos deben saber respetar los tiempos de cada uno.

  • Quien no esté preparado para comenzar la discusión debe comprometerse a hacerlo más adelante. Esto permite aumentar la confianza en su pareja en que usted está dispuesto a abordar el tema y que no está tratando de evitarlo.

Regla Nº 5:

Háganse un tiempo para reunirse una vez por semana. Encuentren un momento para divertirse juntos. Acuerden no sacar temas para discutir y eviten las peleas.

Es importante acordar un momento adecuado para discutir temas importantes. Relájense y olvídense de las responsabilidades. También pueden aprovechar estos momentos para practicar las técnicas explicadas. Si consideran que no tienen sobre qué hablar y ya saben manejar sus conflictos, entonces aprovechen el tiempo y hablen de su relación. ¡Pero no dejen de tener estas reuniones semanales!

Es importante mantener una relación de amistad con su pareja. Frecuentemente las parejas se imponen varias barreras y esto impide encontrar actividades placenteras para disfrutar con su esposo. Uno de los obstáculos más usuales suele ser la creencia de que se carece de tiempo porque se está demasiado ocupado, o que la vida de casados no incluye diversión.

Por eso es importante que la pareja se reserve tiempo para divertirse.

Recomendamos hacer el siguiente ejercicio:

  • Hagan una lista con las actividades que les gustaría compartir juntos.

  • Cada uno debe elegir al menos tres.

Comprométanse a satisfacer a su pareja en esas actividades escogidas.

 

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