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Nadie
sabe si existe la pareja ideal o si sólo es una ilusión
que se desvanece con ell pasar del tiempo. Lo cierto es que
muchas personas todavía se aferran a esta esperanza.
Sabemos que cada vez hay menos tiempo para dedicarse a
pensar sobre estas cuestiones, y mucho menos para disfrutar
las horas libres con su pareja. Muchos matrimonios,
sobretodo aquellos que ya llevan años de convivencia,
parecen haber olvidado las diversiones que compartían en
los años de noviazgo.
La
realidad es que al comenzar la vida matrimonial cada
integrante tiene una idea de cómo será su pareja. Este
conjunto de creeencias está determinado por su cultura,
educación familiar y otros factores. Sin embargo, todos
sabemos que no existe un modelo de pareja ideal. Lo
importante es que ambas partes encuentren lo que buscan en
el otro. El problema reside en cómo se logra esto.
Es
frecuente que se cometa el error de suponer qué piensa el
otro, o fantasear sobre sus deseos, dando así paso a los
malentendidos.
Saber
escuchar es una pieza esencial en este ciclo. Es importante
hacerlo en el momento adecuado, recordando siempre que la
convivencia es una negociación en la que cada parte expone
su parecer para encontrar una solución en común.
En
ocasiones, cuando existen conflictos, ambos se enojan, se
ponen tensos, volviéndose ciegos y sordos. Esto les impide
percibir lo bueno de su relación. Sólo se fijan en las
crisis, los desacuerdos, sumándole otro problema a la
situación.
Otro
tema importante es que en muchos casos se confunde el
matrimonio con simbiosis. Teniendo la creencia que la pareja
se fusiona, la persona tiene que compartir absolutamente
todo y se pierde individualidad hasta llegar a tal punto que
comienzan a asfixiarse mutuamente y van perdiendo identidad.
Por esta razón, es vital saber diferenciar "lo tuyo,
lo mío y lo nuestro". La autonomía e individualidad
de cada uno debe ser mantenida en la relación, ya que en
definitiva es el proyecto en común el que alimenta y
sostiene al vínculo.
Para
concluir, la pareja ideal se construye día a día, alimentándose
en los lazos de la comunicación, el respeto mutuo y un
proyecto común, aceptando que los conflictos son una pieza
más de toda relación humana.
Para
concluir, la pareja ideal se construye día a día, alimentándose
en los lazos de la comunicación, el respeto mutuo y un
proyecto común, aceptando que los conflictos son una pieza
más de toda relación humana.
La
vida en pareja tiene su propio ritmo, y con el tiempo las
conductas se van tornando en hábitos. Estos son útiles
para la convivencia, ya que gracias a ellos no se debe estar
constantemente pendiente de cómo se comportará la otra
persona. Pero como todo en la vida, tienen sus desventajas.
muchas veces los hábitos se transforman en rutina.
La
rutina desgasta a la pareja porque se comienza a sentir que
que no hay nada nuevo en el horizonte. Cuando se empieza a
experimentar la relación como algo "rutinario",
es necesario no preocuparse, porque existen ciertas
actitudes y comportamientos que se pueden adoptar para
contrarrestar esa sensación displacentera:
-
Nunca
dar por segura la relación. Mantener una actitud de
conquista y seducción diaria.
-
Compartir
sus emociones y sentimientos con su pareja, y hablar
acerca de ellos.
-
Hacer
concesiones y negociar cuando surjan discrepancias.
-
Nunca
dejar que los malentendidos se acumulen.
-
Escuchar
atentamente los reclamos de manera abierta y
comprensiva, evitando una reacción defensiva y
procurando el diálogo.
-
Intentar
mantener su propio espacio personal y sus propias
aficiones y amistades. Satisfacer sus propias
necesidades. Cuanto mejor ese está con uno mismo, mejor
podrá estar con los demás.
-
Respetar
la intimidad de su pareja.
-
Cuidar
la intimidad de la pareja (viajar solos, sin hijos, ni
amigos).
En
una relación de pareja se necesita más que amor para que
funcione a largo plazo. Además de las cualidades como el
compromiso, la lealtad y el respeto mutuo se necesita que
ambos cooperen, se adapten, sean tolerantes a los defectos
del otro y sean capaces de transigir.
Una
forma para fomentar la satisfacción en la pareja es la de
proteger la reciprocidad en la pareja. Esta aparece cuando los intercambios
mutuamente placenteros acentúan la relación.
Otro
aspecto fundamental es reducir la coerción en la relación. Esta tiene lugar cuando los compañeros
consiguen sus necesidades y deseos a través de amenazas y
exigencias, en vez de hacerlo por concesión mutua.
Para
conseguir mantener la reciprocidad es muy
importante darse cuenta de la misma. Muchas veces la rutina
y las propias preocupaciones hacen que las gratificaciones
se pierdan en el fondo. Sensibilizarse a los comentarios
agradables y halagos que le hace su pareja es importante
para aumentar el conocimiento y conciencia de que su pareja
lo aprecia. Es posible que ambos hayan dejado de poner en
funcionamiento aquellos detalles que gratifican al otro.
Se
puede llevar un registro de todas aquellas
actividades, detalles que el otro ha realizado y que han
sido especialmente valorados y cada dos días intercambiar
la hoja de anotaciones con su pareja para poder constatar cuáles
son las actividades más gratificantes para ambos. Con
agradecer por esos buenos momentos se lograra que se repitan
con más frecuencia.
Otra
alternativa es la "caja de los deseos".
Habría que escribir en un trozo de papel (de color
diferente para ambos miembros) algunos de sus deseos o
actividades que le gustaría hacer con el otro, luego
introducirlos en una caja y cuando uno quiera complacer al
otro, lo único que tiene que hacer es ir a la "caja de
los deseos" y sacar un papel. Es una buena forma de
guiar los esfuerzos del otro. Es importante no ser demasiado
genérico en la descripción del deseo o de no pedir cambios
totales. Es fundamental que ambos escriban y cumplan los
deseos del otro.
En
una pareja se hacen peticiones mutuas. Es imprescindible que
las demandas sean expresadas de manera positiva.
Hay que decir lo que cada uno quiere del otro,
más que lo que no se quiere. Además si se realizan en términos
de conductas concretas más que en características de
personalidad, es más probable que se cumplan. Debe ser
específico en cuanto a la frecuencia,
lugar, momento y circunstancias, ya que lo que se debe
evitar es el recaer en el poder adivinatorio de la otra
persona.
Siempre
hay que tener en cuenta que es más productivo hablar
de la conducta de la pareja, o sea, hablar de lo
que hace, y no de lo que es. Modificar una conducta
no es tan difícil como pedir que se cambie un rasgo de
personalidad.
Es
esencial en la pareja escuchar atentamente al otro,
y nunca acumular malos sentimientos. Mejor es expresarlos
inmediatamente cuando ocurren, para que no se apilen y
produzcan resentimientos. Es necesario que se hable
directamente de ellos y sin rodeos.
Evitar
las excesivas generalizaciones en
los momentos de crisis para explicar lo sucedido es
recomendable, para no caer en malos entendidos. Estos cuando
son reiterados , producen enojo y desgastan las bases de la
relación. Palabras como siempre
y nunca a menudo no son verdad y tienden a etiquetar a
la persona.
También
es importante no culparse o culpar al otro por
los problemas. Las acusaciones sólo hacen que la persona se
defienda y raramente ayudan a encontrar la verdad. Además,
si se reconoce que es de ambos la responsabilidad de los
conflictos, resolverlos será más fácil.
En
toda relación existen fuerzas como las desilusiones, los
malentendidos y la mala comunicación que intervienen
negativamente en el curso de la misma.
El
real dilema que presentan es que provocan ira y
resentimiento, que a veces llegan a pesar más que el amor.
Provocan que la persona amada sea vista como todo lo
opuesto.
Es
así como el mal humor y la hostilidad empiezan a teñir las
relaciones. Por esto es necesario reconocer la existencia de
momentos en los que se hacen presente y advertir los de
mayor riesgo.
Cuando
la hostilidad y el mal humor se hacen presentes de forma
constante lo que se puede hacer es ignorar el mal
humor del otro, pero avisándole a su pareja que va
a ignorar su mal humor, ya que a nadie le complace ser
ignorado.
En
estos momentos aumentar el conocimiento y conciencia
de que su pareja lo aprecia es muy importante. Una
manera de descolocar al otro en tales situaciones es desarmarlo
con agrados. Cuando empiezan a generarse ataques de
hostilidad, y aún no son muy marcados, una buena estrategia
es hacer cosas que le gusten al otro. Para potenciar
la eficacia es importante saber usar el lenguaje no verbal,
como miradas sugestivas, caricias o adoptar ciertas posturas
corporales.
Otra
estrategia es la de cambiar el tema de conversación
por algo mutuamente placentero. Invitar al otro a
hacer algo juntos y gratificante para ambos. Esto puede
funcionar si el arranque de hostilidad no está todavía en
la cima.
Otra
herramienta que se puede utilizar es la empatía.
Es importante ser capaz de ver el mundo a través de los
ojos de nuestra pareja y en ocasiones, se evitan conflictos
no deseados.
Es
vital otorgarle el tiempo necesario a la recapitulación
sobre la hostilidad del otro para hacer que disminuya su
intensidad. Esto facilitará la expresión de sentimientos
positivamente con ausencia de críticas. La cuestión reside
en ser capaz de poner la suficiente distancia emocional
entre la persona airada y su enojo para poder romper la
reciprocidad negativa.
En
un momento de clara hostilidad se recomiendo realizar lo
siguiente:
-
Tomarse
un "tiempo muerto" para recomponerse y no para
ver si el otro se calma.
-
Informar
al otro claramente dónde va a estar y cuánto tiempo
permanecerá en esa situación.
-
Hacer
clara su disponibilidad para hablar del tema
Es
fundamental explorar las expectativas mutuas acerca de la
pareja para evitar que surjan conflictos ocultos. La mayoría
de las veces que se dispara un conflicto sucede porque las
creencias intimas de cada uno no han sido satisfechas.
Las
expectativas juegan un papel fundamental en la formación de
una pareja y se van formando a lo largo de la vida a partir
de la influencia de la familia de origen, la cultura en la
que se vive y las relaciones de pareja anteriores. Pueden
funcionar como motor de conexión e intimidad con la pareja,
pero también como fuente de frustración.
Existen
tres pasos simples para poder manejarlas y así evitar
enfrentamientos:
-
Saber
qué es lo que se espera del otro.
-
Las
expectativas tienen que ser razonables y realistas.
-
Ser
claro cuando se expresa lo que se espera del otro.
Muchas
veces se da por sentado que la pareja sabe lo que el otro
quiere y entonces uno no se molesta en explicarle. Pero es
muy común que lo que se desea muchas veces no coincida con
lo que el otro ofrece. Es frecuente escuchar a las parejas
decir que cuando tienen que pedir es porque algo anda mal en
la relación, y que el mismo hecho de pedir hace que pierda
todo sentido. La verdad es que no se puede confiar en la
adivinación de pensamiento de la otra persona. Cuando se
pide algo y el otro responde le está demostrando amor y
compromiso.
Cuando
las expectativas de uno no son comprendidas por el otro,
entonces los conflictos subyacentes emergen al instante. Uno
se siente incomprendido porque el otro no supo descubrir lo
que deseaba.
Es
importante trabajar con las expectativas mutuas acerca de la
relación para enfrentar los problemas de pareja como un
equipo. Para ello le proponemos trabajar en el siguiente
ejercicio realizado por Markman, Stanley y Blumerg
en su libro "Fighting for your marriage":
Piense
cuidadosamente en sus expectativas con respecto a su relación
de pareja. Cada uno debe responder a las preguntas en una
hoja separada. Asegúrese de escribir lo que realmente
siente y no lo que le parece que es correcto o menos
vergonzoso.
-
La
duración de esta relación. ¿Es "hasta que la
muerte nos separe"?
-
Fidelidad
sexual.
-
Amor.
¿Esperan amarse siempre, o esperan que esto cambie a
medida que pasa el tiempo?
-
Relaciones
sexuales. Discutan la frecuencia, los hábitos y tabúes
del sexo.
-
Romance.
¿Qué es romántico para usted?
-
Hijos.
¿Quieren tener hijos? ¿Cuántos?
-
Hijos
de matrimonios anteriores. ¿Con quién quieren que
vivan? ¿Quién los educará?
-
Trabajo,
carrera profesional,
ingresos. ¿Quién trabajará? ¿Si tienen hijos, quién
relegará su carrera profesional
para hacerse cargo de ellos?
-
¿En
qué grado espera ser apoyado por el otro en tiempos difíciles?
-
¿Cómo
piensan encarar la vida juntos? ¿Cómo un equipo, como
individualidades distintas?
-
Lealtad.
¿Qué significa para cada uno?
-
¿Cómo
desean enfrentar los problemas?
-
Poder
y control. ¿Cómo esperan manejar estas cuestiones. Por
ejemplo: ¿Quién tendrá control sobre el dinero? ¿Y
sobre la educación de los hijos? ¿Quién tiene el
control hoy? ¿Cómo se sienten así?
-
Tareas
del hogar. ¿Quién estará a cargo? ¿Se repartirán
las tareas?
-
Religión.
Sean específicos acerca de que ceremonias, rituales
estarán dispuestos a asistir. ¿Si tienen hijos, cómo
los criarán?
-
Tiempo
juntos. ¿Cuántas horas, días, pasarán juntos? ¿Con
la familia? ¿Con amigos o solos?
-
¿En
qué medida comparten sus sentimientos? ¿Están
satisfechos?
-
Pequeñas
cosas de la vida diaria. ¿Dónde aprieta la pasta de
dientes? ¿Baja la tapa del inodoro? ¿Quién manda
tarjetas y cartas?
-
Hagan
una lista con todas aquellas expectativas que hayan
quedado fuera de estas preguntas y trabajen sobre ellas.
Una
vez que cada uno haya respondido todas las preguntas en su
hoja, marque del 1 al 10 cada ítem de acuerdo a lo realista
que le parece esa expectativa. Tenga en cuenta que el 10
significa "completamente razonable" y 1 "nada
razonable".
El
segundo paso consiste en marcar cada aspecto que usted
piensa que no ha charlado con su cónyuge.
Por
último, lean en voz alta lo que cada uno escribió y hablen
acerca de sus expectativas. Tómense el tiempo adecuado, no
pretendan abarcarlas todas en una sola discusión. El
objetivo es lograr comprenderse mejor.
Según
Aaron Beck, para que una relación sea
feliz, se necesita que ambos sean capaces de corregir
interpretaciones erróneas, comprender la sensibilidad y las
necesidades de la pareja, hacer planes y tomar decisiones
juntos, afinar la capacidad de leer las señales del compañero
y superar los ruidos en la comunicación. En realidad, si se
reflexiona un instante, se puede entrever que para lograr
ser una pareja feliz se necesita primordialmente una buena
comunicación en la pareja, ya que para resolver cualquier
conflicto es importante saber comunicarse.
Existen
dos aspectos fundamentales en toda conversación para que
funcione: debe ser clara y segura. Pero para que ésta se
consiga existen obstáculos.
Muchas
veces lo que se tratan de decir es muy diferente de lo que
la pareja entiende. La mayoría experimenta este tipo de
frustraciones a diario, aún cuando se siente seguro de que
está siendo claro.
Se
cree que uno de los factores que provocan los malentendidos
son los "filtros". Estos se
relacionan con los sentimientos, pensamientos, experiencias,
familia y cultura en la que uno ha sido criado.
Existen
cuatro tipo de filtros:
-
Desatención,
-
Estados
emocionales,
-
Creencias
y expectativas
-
Diferentes
estilos
Con
respecto a la desatención, existen
factores internos y externos que afectan la atención. Los
factores internos pueden ser: sensación de cansancio, de
aburrimiento, estar pensando en otra cosa, preocupaciones e
incluso pensar en cómo rebatir a nuestra pareja. Es
importante asegurarse que su pareja esté atenta cuando
conversan, también debe asegurarse de prestarle atención
cuando él/ella le hable. Igualmente, siempre hay que tener
presente que es natural que esto suceda con frecuencia.
En
relación con los estados emocionales, el
estado de ánimo afecta la manera en que se percibe e
interpreta las acciones de la pareja, y por lo tanto también
determina las respuestas de las mismas.
Muchos
filtros surgen de la visión acerca de la pareja y de las expectativas
y creencias con respecto a
ella, Por supuesto esto contribuye a distorsionar la
comunicación. Como se sabe, la visión de las cosas influye
en la conducta de los demás de manera que se comportan como
uno esperaba que lo hicieran. Muchos problemas de comunicación
surgen cuando uno asume que sabe lo que el otro está
pensando o sintiendo. A esto se lo suele denominar
"Lectura de Mente".
Las
diferencias de estilos de comunicación pueden
causar problemas para entenderse. Éstos son determinados
por la cultura, la diferencia de géneros, la crianza, etc.
La pareja debe esforzarse por reconocer los diferentes
estilos comunicacionales de cada uno y los efectos que
tienen en su comunicación.
La
memoria es otro filtro que debe ser tenido
en cuenta. Las parejas suelen discutir con frecuencia acerca
de lo que alguna vez dijeron en el pasado. Estas
discrepancias pueden llevar a discusiones sobre lo que
"fue dicho alguna vez". Reconocer que se puede
tener distintos recuerdos es vital.
Para
evitar entrar en conflicto recuerde que lo primero a tener
en cuenta es que la memoria nunca es perfecta. Ambos deben
aceptar que cada uno tiene distintos puntos de vista.
Segundo, cuando se esta en desacuerdo con la pareja, no
insistir sobre lo que alguna vez fue dicho, ya que esto no
llevará a ninguna parte. Por último, es de gran
importancia focalizarse en el problema presente.
Únicamente
si uno se siente emocionalmente seguro le revelará al otro
sus sentimientos más profundos. De cierto modo la creencia
de que la relación no es segura constituye un nuevo filtro,
ya que uno aprende a ocultar lo que piensa, siente y desea.
Cuando se habla de seguridad en una relación nunca se da
por sentado que esté libre de riesgos. Para evitar llegar a
enfrentamientos, resulta útil elegir ciertas estrategias y
técnicas para estructurar la interacción en los momentos
de tensión.
Entrenamiento
en comunicación eficaz
Es
una de las técnicas que da estructura y contribuye a evitar
el desarrollo de peleas. Es importante que se aprenda y se
practique en momentos de calma y paz, pero hay que recordar
que luego sólo será utilizada para conversaciones que
amenacen la relación.
Reglas
para la pareja:
-
El
que habla tiene el "piso":
Deben usar un objeto real, como el control remoto, un
pedazo de papel, para designar el "piso". El
que no tiene el "piso" es quien escucha. Cada
persona debe seguir las reglas de su rol.
-
Compartan
el "piso" a lo largo de la conversación:
quien empiece a hablar debe tenerlo en la mano y luego
entregarlo al otro para permitirle responder.
-
No
se trata de resolver problemas: sólo intentarán tener
una buena discusión.
Reglas
para el que habla:
-
Hable
de usted: no trate de leerle la mente a su pareja. Sólo
hable de sus propios sentimientos y pensamientos.
-
No
se extienda: sea breve y preciso en sus mensajes para
que lo entiendan mejor.
-
Haga
una pausa: permita que el otro lo parafrasee. Asegúrese
que su pareja haya entendido lo que usted dijo.
Reglas
para el que escucha:
-
Parafrasee
lo que escucha: repita brevemente lo que entendió y
usando sus propias palabras. Demuéstrele a su cónyuge
que lo estuvo escuchando con atención.
-
Focalícese
en el mensaje: no se distraiga pensando cómo refutar.
No está permitido emitir su opinión mientras se
encuentra en el rol del que escucha. Tampoco puede hacer
gestos. Tiene que aguardar a que se le entregue el
"piso".
La
relación de pareja es un entretejido complejo, y en eso
reside justamente la dificultad en saber qué es lo que se
debe hacer para que la relación sea placentera para ambos
miembros de la pareja.
Los
problemas más comunes se deben a que no se carece de
habilidad para tomar decisiones conjuntas, para descifrar
los mensajes de la otra persona, no pueden cumplir con las
expectativas del otro, ni dejar de atribuir a los actos
ciertos significados que provienen de los deseos y
expectativas.
Se
conocen una serie de conductas que llevan a la acumulación
de conflictos:
La
escalda se
produce cuando se empieza a discutir y ninguno de los dos
ceden en la pelea y comienza a darse lo que se conoce como
"cosecharás tu siembra". Lo más nocivo de la
escalada es la facilidad con que cada miembro se descontrola
y dice o hace cosas que perjudican el alma de esa relación.
En este tipo de discusiones cada uno suele utilizar
conocimientos de la otra persona que han sido revelados en
momentos de intimidad. Es evidente que esto corroa a la
pareja porque contribuye a que las personas revelen cada vez
menos acerca de sí mismas dado que saben que esa información
será utilizada en su contra en las discusiones. Es
importante intentar contrarrestar la tendencia a que sus
discusiones entren en una escalada, pidiendo "tiempo
fuera" antes de decir algo de lo que con posterioridad
se podría llegar a arrepentir.
La
invalidación se
trata de "descalificaciones que hieren". Este tipo
de comportamiento hace referencia a la humillación y crítica
sobre los pensamientos, sentimientos o carácter del otro.
Estos comentarios, intencionales o no, contribuyen a
disminuir la autoestima de la persona a la que se dirigen.
Una manera de invalidación ocurre cuando uno tiene
expectativas de ser elogiado o espera una reacción positiva
de su pareja, y en cambio recibe una crítica. La invalidación
contribuye a que cada uno se encierre cada vez más en uno
mismo, ya que se convierte riesgoso revelarse a la otra
persona. Para evitar llegar a estas situaciones, es
importante respetar y tener en cuenta los sentimientos y
comentarios de su pareja. Esto no implica que uno siempre
esté de acuerdo con el otro.
La
retirada y evitación
se puede observar como el "juego de las
escondidas". Son distintas conductas que reflejan el
deseo de la persona de salirse o evitar una discusión. La
retirada puede ser tan obvia como levantarse y salir del
cuarto o mantenerse callado y aceptar rápidamente la
propuesta del otro para finalizar cuanto antes la discusión.
La persona que la evita, intenta que la pelea no suceda,
desea que el conflicto nunca haya surgido, y en caso de
aparecer se retira de la conversación. Varias
investigaciones demuestran, que en general, son los hombres
quienes se retiran y las mujeres las que persisten en las
discusiones. Pero lo cierto es que cuando se detecta que
esto está sucediendo con su pareja, el primer paso es tomar
conciencia de que sus reacciones no son independientes de
las de su pareja y por eso es importante que los dos
trabajen juntos para solucionarlo. Sus acciones generan
reacciones en el otro y viceversa. Cuanto más insiste uno
en continuar la discusión, más se retrae el otro. A veces
es preferible retirarse para evitar agresiones físicas. Sin
embargo, evitar siempre el conflicto es una mala decisión.
Las
interpretaciones
negativas producen que se perciba la realidad peor de lo
que es. Esto sucede cuando uno cree que los motivos del otro
son peores de lo que en realidad son. Las investigaciones
demuestran que las personas ven aquello que quieren ver. Uno
tiende a buscar evidencia que confirme sus puntos de vista,
y elude aquella que los refute. Para evitar caer en este
tipo de conducta el primer paso es preguntarse si uno está
interpretando las acciones de su pareja de manera negativa.
Segundo, y esto es lo más difícil, hay que tratar de
buscar evidencia que contradiga nuestras hipótesis.
Markman,
Stanley y Blumerg proponen
ejercicios para hacer frente a estas conductas nocivas.
Responda las siguientes preguntas en una hoja. Cada uno debe
escribir en una hoja separada, cuando terminen deben leerlas
en voz alta. Antes de comenzar con las preguntas especificas
consideren la siguiente:
¿Cuando
tienen una discusión o no logran ponerse de acuerdo, qué
sucede generalmente? Al responderla tengan en cuenta los
cuatro ítems previamente explicados.
·
Escalada
Sucede
cuando alguien dice o hace algo negativo y así comienzan
una verdadera lucha. En este tipo de discusiones que van
creciendo como bolas de nieve las personas se enojan y se
tornan cada vez más agresivas.
-
¿Con
qué frecuencia sus discusiones se transforman en reales
escaladas?
-
¿Se
tornan agresivos durante las mismas?
-
¿Quién
o qué logra poner fin a estas discusiones?
-
¿Alguno
de los dos amenaza con terminar la relación cuando se
enojan?
-
¿Cómo
se sienten cuando están inmersos en una escalada? ¿Se
sienten tensos, ansiosos,
enojados, miedosos …?
·
Invalidación
Va
más allá de estar en desacuerdo con su pareja o que no le
agrade algo de ella. La invalidación implica despreciar o
ignorar aquellas cosas que son importantes para su cónyuge.
-
¿Se
siente descalificado por su pareja con frecuencia? ¿Cuándo
y cómo sucede esto?
-
¿Qué
efectos produce en usted?
-
¿Descalifica
usted a su pareja? ¿Cuándo? ¿Cómo?
-
¿Cuál
es el efecto en él/ella ? ¿Y en la relación? ¿Qué
está intentado lograr con esto? ¿Piensa que así lo
logra?
·
Retirada
y evitación
Los
hombres y las mujeres tienen distintos estilos al enfrentar
conflictos. Generalmente los hombres son más proclives a
retirarse y las mujeres a insistir en las discusiones.
-
¿Quién
de los dos es más proclive a ocupar el rol de quien
insiste en continuar con la discusión y quién trata
siempre de evitarla?
-
¿Cómo
sale el que siempre se retira? ¿Cómo insiste quien
desea seguir con la discusión? ¿Qué sucede luego?
-
¿Pueden
identificar los temas o situaciones que los llevan a
comportarse de esta manera?
-
En
algunas parejas sucede que ambos miembros se retiran o
ambos insisten en continuar. ¿Ocurre esto en su caso?
·
Interpretaciones
negativas
Estas
preguntas los ayudarán a darse cuentas veces se sienten
injustos con el otro.
-
¿Cuáles
son las conductas de su pareja que suele ver de manera
negativa? ¿Qué ventajas obtiene usted de esto?
-
Reflexione:
¿Realmente cree que su visión negativa de su pareja
está justificada?
-
Existen
ciertas áreas en las que usted hace interpretaciones
negativas. ¿Está dispuesto a reconsiderar la idea de
que carezca de información que demuestre lo contrario?
Elija
dos temas para trabajar y reconsiderar la posibilidad de que
su pareja tiene mejores intenciones de las que usted se
imaginaba. Luego busque evidencia que apoye este supuesto.
Hay
cinco reglas básicas diseñadas para proteger a su pareja
del conflicto.
Regla Nº 1:
Cuando
el conflicto comienza a escalar se recomienda tomar un "tiempo
fuera" e intentarlo nuevamente utilizando la técnica
de la comunicación eficaz, o acordar hablar del tema más
tarde, especificando el momento para hacerlo y usando la técnica
de la comunicación eficaz.
Es
fundamental que la persona que pida "Tiempo
fuera" lo explique a su pareja en esos términos,
de lo contrario dará lugar a que su conducta sea
interpretada como una forma de evitar el conflicto. También
es importante incluir al otro en la decisión de dejar la
discusión para más tarde y resolver cuándo será el
momento más adecuado (en general recomendamos que sea en
las próximas 48 horas).
Regla Nº 2:
Cuando
hay problemas de comunicación se aconseja utilizar la técnica
de la comunicación eficaz. De esta manera se están
poniendo de acuerdo en estructurar más su interacción
cuando lo sienten necesario. Es una de las técnicas que da
estructura y contribuye a evitar el desarrollo de peleas. Es
importante que se aprenda y se practique en momentos de
calma y paz, pero hay que recordar que luego sólo será
utilizada para conversaciones que amenacen la relación.
Reglas
para la pareja:
-
El
que habla tiene el "piso": Deben usar un
objeto real, como el control remoto, un pedazo de papel,
para designar el "piso". El que no tiene el
"piso" es quien escucha.
-
Cada
persona debe seguir las reglas de su rol.
-
Compartan
el "piso" a lo largo de la conversación:
quien empiece a hablar debe tenerlo en la mano y luego
entregarlo al otro para permitirle responder.
-
No
se trata de resolver problemas: sólo intentarán tener
una buena discusión.
Reglas
para el que habla:
-
Hable
de usted: No trate de leerle la mente a su pareja. Sólo
hable de sus propios sentimientos y pensamientos.
-
No
se extienda: sea breve y preciso en sus mensajes para
que lo entiendan mejor.
-
Haga
una pausa: permita que el otro lo parafrasee. Asegúrese
que su pareja haya entendido lo que usted dijo.
Reglas
para el que escucha:
-
Parafrasee
lo que escucha: repita brevemente lo que entendió y
usando sus propias palabras. Demuéstrele a su cónyuge
que lo estuvo escuchando con atención.
-
Focalícese
en el mensaje: no se distraiga pensando cómo refutar.
No está permitido emitir su opinión mientras se
encuentra en el rol del que escucha. ¡Tampoco puede
hacer gestos! Tiene que aguardar a que se le entregue el
"piso".
Regla Nº 3:
Cuando
se utiliza la técnica de la comunicación eficaz es
importante separar la cuestión de la discusión de la
solución.
Es
esencial que se defina si lo que están haciendo es
discutiendo o resolviendo un problema. Generalmente las
parejas encuentran demasiado rápido las soluciones, y ésta
es una de las razones por las que las soluciones no dan
resultado. Primero deben aprender a discutir, y luego pueden
comenzar a resolver sus problemas.
Regla Nº 4:
El
que escucha tiene el derecho de decir que no desea hablar en
ese momento, pero debe prometer que lo hará más tarde. No
sirve de nada que hablen si uno de los miembros de la pareja
no está dispuesto o no está listo para hacerlo. Muchos de
los problemas maritales surgen porque los temas más
importantes son abordados en los momentos menos oportunos.
Esta
regla supone que:
-
Cada
uno es lo suficientemente responsable como para saber
cuando está dispuesto a discutir un tema importante.
-
Ambos
deben saber respetar los tiempos de cada uno.
-
Quien
no esté preparado para comenzar la discusión debe
comprometerse a hacerlo más adelante. Esto permite
aumentar la confianza en su pareja en que usted está
dispuesto a abordar el tema y que no está tratando de
evitarlo.
Regla Nº 5:
Háganse
un tiempo para reunirse una vez por semana. Encuentren un
momento para divertirse juntos. Acuerden no sacar temas para
discutir y eviten las peleas.
Es
importante acordar un momento adecuado para discutir temas
importantes. Relájense y olvídense de las
responsabilidades. También pueden aprovechar estos momentos
para practicar las técnicas explicadas. Si consideran que
no tienen sobre qué hablar y ya saben manejar sus
conflictos, entonces aprovechen el tiempo y hablen de su
relación. ¡Pero no dejen de tener estas reuniones
semanales!
Es
importante mantener una relación de amistad con su pareja.
Frecuentemente las parejas se imponen varias barreras y esto
impide encontrar actividades placenteras para disfrutar con
su esposo. Uno de los obstáculos más usuales suele ser la
creencia de que se carece de tiempo porque se está
demasiado ocupado, o que la vida de casados no incluye
diversión.
Por
eso es importante que la pareja se reserve tiempo para
divertirse.
Recomendamos
hacer el siguiente ejercicio:
Comprométanse
a satisfacer a su pareja en esas actividades escogidas. |