|
Es
una enfermedad crónica originada
por muchas causas y con numerosas complicaciones.
Se caracteriza por el exceso de grasa
en el organismo y se presenta cuando el Índice de Masa
Corporal en el adulto es mayor de 25 unidades.
Sin
embargo la obesidad se presenta no sólo en la "forma física
" sino también en las actitudes y emociones.
Actitudes
gordas y emociones sin limites tienen que ver con las
ansiedades y depresiones que generalmente llevan a una
alimentación compulsiva y excesiva. La gordura emocional no
se cura comiendo menos alimentos. El ayuno de emociones es
imprescindible en estos casos.
No
se deje engañar, la obesidad no se detiene comiendo menos o
solo haciendo dietas. Requiere un abordaje integral y sistemático
que genere verdaderas cambios internos y estructurales
Obesidad y actividad física
¿Cuáles son los factores a tener en cuenta para lograr un
mejor rendimiento físico? ¿La relación de la alimentación
en las personas con sobrepeso que hacen ejercicio y en las
que no lo realizan?
Con la actividad física constante se producen cambios en el
funcionamiento corporal general, entre ellos los más
destacados son: aumento de la capacidad de
"quemar" la grasa celular; descenso de los niveles
de triglicéridos, aumento del HDL (conocido como colesterol
bueno) y disminución de la presión arterial.
Los beneficios de la actividad física en el tratamiento
del sobrepeso tienen 3 pilares fundamentales, el gasto calórico
del ejercicio propiamente dicho, el factor psicológico que
incluye una disminución del apetito por colaborar con el
control de la ansiedad y los cambios en el funcionamiento
del organismo, haciendo una vida mucho más saludable
mejorando su calidad.
Beneficios de la actividad física:
- Normalización de la presión arterial.
- Aumento de la capacidad pulmonar.
- Aumento de la fuerza muscular.
- Aumento de la capacidad aeróbica.
- Disminución de la masa grasa.
- Disminución de los niveles de triglicéridos.
- Aumento de HDL.
- Mejoría de la relación del individuo con el propio
cuerpo.
- Modificación de la conducta alimentaria, con disminución
del apetito, en especial de la ansiedad.
Tipo de ejercicio recomendable:
La actividad debe ser preferentemente aeróbica (marcha,
trote, gimnasia, bicicleta, natación), la cual se
recomienda practicar 3 veces por semana con una duración de
30 a 40 minutos por sesión. Es importante avanzar
gradualmente, y conocer el límite propio.
Cada individuo tiene consideraciones particulares para la
elección del tipo de actividad. Para evitar complicaciones,
la persona debe ser evaluada por un profesional.
Generalmente el ciclismo y la marcha son bien tolerados en
todos los casos. Aunque en el caso de dolor articular, por
ejemplo en las rodillas, o tobillos, no se debe forzar estas
articulaciones con caminatas hasta que no se hayan
fortalecido con otro tipo de ejercicio. Por eso es
importante contar con una persona idónea para que el
ejercicio realmente sea saludable para la salud.
Conclusión:
La actividad física es un pilar fundamental del tratamiento
de los trastornos del peso modificando la composición del
cuerpo y el funcionamiento del metabolismo y los sistemas,
mejorando la relación con la comida y con el propio cuerpo.
Por ello es que desde esta mejoría se hace posible un
tratamiento efectivo a largo plazo que culmine con una
modificación de los hábitos erróneos del individuo.
¿Que es la Obesidad?
Aún está en discusión si la obesidad es o no una
enfermedad. Pero lo cierto es que la obesidad es una condición
epidémica, metabólica, crónica, heterogénea,
estigmatizada y generadora de numerosas enfermedades:
-
Enfermedades articulares (artritis, artrosis) en pies,
rodillas, columna vertebral, cadera, etc.
-
Hipertensión arterial (riesgo de accidente cerebro-vascular
o derrame cerebral).
-
Agrandamiento del corazón e insuficiencia cardiaca.
-
Diabetes.
-
Trastornos circulatorios periféricos (circulación arterial
y venosa deficiente, várices).
-
Alteraciones respiratorias crónicas.
-
Deterioro de la función renal.
-
Deterioro de la función hepática.
-
Alteraciones digestivas (digestión lenta, constiparon).
-
Deterioro orgánico general y envejecimiento prematuro.
-
Alteraciones de los ciclos menstruales y menopausia precoz.
-
Alteraciones de la vida sexual.
-
Trastornos emocionales (angustia, sentimiento de
inferioridad, depresión).
-
Alteraciones hormonales.
-
de
conservar dichos resultados.
Peligro de las Dietas
Una hoja de lechuga para el almuerzo y una fruta en la
comida. Estas son las imágenes que, a la vez, ilusionan y
hacen temer a quienes deciden bajar de peso. Qué hay que
tener en cuenta antes de comenzar un régimen y qué
peligros encierran algunas dietas.
Comer
bien y sano y ver que las agujas de la balanza se mantienen
estables, debe ser uno de los sueños más recurrentes de la
humanidad. Y, cuando el calor arremete, la urgencia por
perder mágicamente la grasa acumulada durante el invierno
puede ser el paso previo a sumergirse en dietas que desestabilizan
el organismo y crean problemas que exceden al terreno de
lo físico.
“Para
que una dieta sea seria, debe incluir todos los grupos de
alimentos (salvo azúcares simples y cuerpos grasos) y estos
alimentos deben poder mezclarse entre sí. Otro punto es que
esté hecha por un especialista en nutrición, y por último:
ninguna dieta seria hace perder más de dos kilos por
semana, en promedio”, explica Cecilia O’Connor,
nutricionista.
|
Ninguna
dieta seria hace perder más de dos kilos en promedio
por semana
|
Sol
Russi, licenciada en nutrición, completa: “Un buen plan
de alimentación debe cubrir nuestros requerimientos diarios
de nutrientes y mantenernos saludables, a partir de
nuestro sexo, edad, altura, actividad física, y hábitos.
Hay que adoptar una dieta personalizada que incorpore todos
los grupos de alimentos (cereales, carnes, frutas y verduras
y lácteos) de la pirámide nutricional”.
Antes
de comenzar un régimen, lo ideal es consultar con un
especialista para no caer en las dietas
“milagrosas”, que por lo general hacen perder más la
constancia y la voluntad de iniciar un buen hábito
alimenticio, que esos kilos tan odiados, ya que al poco
tiempo se recuperan y a veces, incluso, se superan.
“La
función del profesional no es sólo indicar una dieta, sino
educar al paciente para que aprenda a elegir los
alimentos más convenientes. De esa manera, una vez
lograda la meta deseada, el paciente podrá mantenerse
sabiendo cuáles son los alimentos permitidos y por qué”,
afirma O´Connor.
Otro
factor indispensable a la hora de la largada: “Es
fundamental acompañar el plan con ejercicio. También
es importante comer muchas veces en el día porque evitamos
los atracones nocturnos que intentan calmar el hambre
acumulado”. Por último, Russi pronuncia las palabras mágicas:
“Darse un placer con frecuencia semanal no está mal”.
Dietas Masivas
Las dietas milagrosas no existen. Antes de empezar un régimen,
lo mejor es consultar con un especialista. La falta de
ciertos nutrientes en un plan alimentario puede traer
consecuencias irreversibles a una edad madura.
La
herencia del invierno suma en la balanza y ajusta en la
cintura y en la cola. Desde la tapa de cualquier revista,
una chica de 45 kilos sonríe feliz, y el título promete:
"La dieta del verano, para bajar 10 kilos en 15 días".
Compramos la revista y empezamos la dieta.
“El
peligro de estas dietas es que no aportan la suficiente
cantidad de nutrientes y muchas de las deficiencias que
provocan se manifiestan luego de mucho tiempo. Mucha gente
cree sentirse bien por la pérdida acelerada de peso,
desconociendo que ese déficit de hoy (por ejemplo, de
calcio) es el que produce una enfermedad en la edad adulta,
como la osteoporosis”, explica la nutricionista Cecilia
O’Connor.
“Las
dietas masivas (de la luna, antidieta, dieta Scardale, entre
tantas) tienen como objetivo una restricción calórica tal,
que producen descensos bruscos de peso en un corto plazo, lo
cual es perjudicial para la salud. Además carecen de
nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas que son
fundamentales para llevar adelante una vida normal”,
puntualiza la licenciada en nutrición Sol Russi.
“Por
esta razón, muchas chicas que siguen estas dietas luego de
un tiempo sufren amenorrea (retiro del período menstrual) u
otras alteraciones fisiológicas que dejan secuelas de por
vida”, advierte Russi.
Otro
enemigo a la hora de ajustarse el bikini, es el
sedentarismo: La inactividad física de diez meses, no puede
contra los 500 abdominales y los 250 minutos de step que
intentan meterse en un bimestre. Casi tan perjudicial como
los regímenes masivos son las horas acumuladas de gimnasia
extrema con un cuerpo mal alimentado.
La
furia de los gimnasios repletos, y las góndolas de los
productos diet semivacías, serán, como cada año al asomar
el verano, fotografías de una sociedad en la que la buena
imagen empieza a conformarse desde la delgadez. Sin embargo,
no sólo se trata de verse, sino de sentirse bien con uno
mismo y darle al cuerpo lo que se merece.
Secuelas
SECUELAS CARDIOVASCULARES
Existe
una relación muy estrecha entre la hipertensión arterial y
la OBESIDAD, siendo esta uno de los factores más
importantes para el desarrollo de la hipertensión arterial.
Entre las personas menores de 45 años, el riesgo es mucho
mayor.
Cuando
la RELACIÓN CINTURA-CADERA es mayor a 0.80, la frecuencia
de problemas cardiovasculares y de presión arterial elevada
es mayor, siendo generalmente las cifras bajas las que
primero se elevan.
La insuficiencia cardiaca se presenta ya que el corazón es
insuficiente para poder llevar por todo el organismo a la
sangre, teniendo que hacer un gran esfuerzo contra la
resistencia que le ofrece un cuerpo con OBESIDAD.
La
ateroesclerosis es el endurecimiento de las arterias, que
junto con la obesidad y el exceso de grasa circulante en la
sangre, ocluye mas rápidamente y de manera más importante
todas las arterias, especialmente las arterias coronarias
que son las que irrigan al corazón.
La
obesidad provoca que las venas, especialmente de los
miembros inferiores tengan que hacer un gran esfuerzo para
llevar la sangre de la periferia al corazón y cada vez se
van haciendo más insuficientes presentándose la
insuficiencia venosa que se manifiesta con las varices ya
que cada vez se van debilitando mas y más las paredes de
las venas.
SECUELAS CEREBRALES
Debido
al exceso de grasa en el cuerpo por la OBESIDAD, en las
arterias del cerebro se va depositando grasa y se va
haciendo más estrecho el paso de sangre por estos vasos
sanguíneos pudiendo llegar a ser tan estrecho el diámetro
que seria muy factible se tape dicho vaso sanguíneo
provocando un accidente vascular cerebral.
SECUELAS DERMATOLOGICAS
En
la OBESIDAD, la acumulación de grasa se da en el tejido
subcutáneo en donde se va depositando. La piel esta
compuesta por elastina lo que le proporciona a esta una
cierta capacidad para su elasticidad y dar cabida a este
exceso de grasa, pero llega a cierto limite y entonces este
tejido se rompe y aparecen las estrías, que según el grado
de OBESIDAD y la genética de cada individuo, será de
diferente distribución y de diferente intensidad.
Igualmente
al romperse la piel se va pigmentando en esas zonas, ya que
la melanina lo utiliza como un medio de defensa al
rompimiento de la piel.
Durante
el proceso de la OBESIDAD, también se dan cambio en el
sistema endocrino, tanto en las glándulas centrales como en
las glándulas sudoríparas y sebáceas en la piel, dando
como resultado crecimiento de mayor vello en diversas
regiones del cuerpo y esto se conoce como hirsutismo.
Igualmente aumenta la sudoración y debido a la obesidad se
presentan en las zonas de roce los furúnculos y en las
zonas de pliegues empiezan a aparecer infecciones por
hongos.
SECUELAS GASTROINTESTINALES
En
la OBESIDAD, existe un exagerado consumo de alimentos sin
importar el tipo, la calidad, la textura y la cantidad del
mismo. Todo esto propicia que se inflame la mucosa del
estomago provocando gastritis y debido a la gran cantidad de
alimento el ángulo esófago gástrico se debilita y permite
que el ácido del estomago se regrese hacia el esófago
provocando el reflujo esofágico.
Por
todos estos excesos de alimentos la vesícula biliar se
vuelve insuficiente y se empieza a acumular la bilis en su
interior y con el paso del tiempo se presenta la litiasis
vesicular. Por el exceso de grasa que se presenta en la
OBESIDAD, el hígado no es capaz de metabolizar toda la
grasa y se empieza a acumular en las células del hígado,
presentando el conocido hígado graso.
Por
todo lo señalado anteriormente también se inflama la
mucosa del intestino grueso, mejor conocida como colitis,
que puede desencadenar en cáncer de colon. Con todo el
exceso de carga alimentaria del aparato digestivo se
inflaman las venas que se encuentran en la parte final del
colon y se presentan las hemorroides que pueden llegar a
sangrar o a trombosarse, requiriendo una intervención quirúrgica
de emergencia.
SECUELAS GENITO-URINARIAS
La
función de la vejiga que al ser elástica, sirve para
acumular una gran cantidad de orina y debido al problema de
OBESIDAD, la vejiga se ve comprimida y se vuelve
insuficiente para retener la orina, presentándose la
incontinencia urinaria.
Por
el exceso de alimentos que se presenta en la OBESIDAD, el riñón
se vuelve insuficiente para eliminar los desechos metabólicos
y se van acumulando presentándose los cálculos renales.
Debido al problema de OBESIDAD, se producen alteraciones
importantes en las hormonas, tanto en la mujer como en el
hombre.
En
la mujer dichas alteraciones pueden provocar que se altere
el proceso de ovulación y como consiguiente se presenten
alteraciones en la menstruación. También debido a la
obesidad, los ovarios se rodean de grasa y no permiten que
se dé la ovulación. Como podemos observar existen 2
mecanismos por los cuales se pueden presentar alteraciones
en la menstruación debido a la obesidad.
En
el hombre, por las mismas razones anteriores se puede
presentar el cáncer de próstata.
En la mujer, la obesidad puede desencadenar lesiones en el
útero, que pueden ser benignas o malignas. Lo mismo sucede
en los senos y debido al exceso de grasa no es posible
detectar a la exploración de los mismos cualquier alteración
que quizá si no existiera la obesidad pudiera detectarse en
fase mas temprana, evitando problemas de mayor gravedad.
SECUELAS METABOLICAS
Una
de las enfermedades mas serias y que tienen mayor impacto en
la salud y la calidad de vida de las personas es la diabetes
(niveles de glucosa (azúcar) circulantes altos en la
sangre) y dicha enfermedad a veces es detectada cuando ya
aparecen los síntomas como son poliuria nocturna (orinar
mucho durante la noche), polidipsia (tomar mucho agua),
polifagia (comer mucho) y perdida de peso. Generalmente la
aparición de estos síntomas se presentan entre 8 y 10 años
después de tener los niveles de glucosa circulantes en la
sangre por arriba de los niveles normales ( >115 mg/dl.
en ayunas).
La OBESIDAD provoca que se presente una resistencia a la
insulina, provocando un aumento de producción de insulina
para compensar el exceso de glucosa circulante en sangre y
dicha producción al ser insuficiente provoca el deterioro
de las células beta del páncreas que son las productoras
de insulina.
También
es importante saber que la OBESIDAD con un alto INDICE DE
MASA CORPORAL, como una PROPORCIÓN CINTURA CADERA por
arriba de 0.80, así como el sedentarismo predisponen a la
presentación de la diabetes.
Generalmente
en la OBESIDAD, se encuentran altos los niveles de grasa (lípidos)
circulantes en la sangre y se pueden dividir en:
La
hipercolesterolemia, que es una anormalidad de las grasas (lípidos)
y se presenta cuando los niveles de colesterol en sangre se
encuentran por arriba de 200 mg/dl.
La
hipertrigliceridemia es otra anormalidad de las grasas (lípidos)
y se presenta cuando los niveles de triglicéridos en la
sangre se encuentran por arriba de 150 mg/dl.
Las
lipoproteínas son parte de las grasas (lípidos) que se
encuentran combinadas con proteínas y se dividen
generalmente en lipoproteínas de alta densidad (HDL) y de
baja densidad (LDL) que son las más importantes para él
pronostico de ateroesclerosis de las arterias coronarias
(corazón). Igualmente existen las lipoproteínas
intermedias (IDL) y las lipoproteínas de muy baja densidad
(VLDL), que no tienen tanta influencia en él pronostico de
enfermedad coronaria.
En
la obesidad se encuentra más comúnmente la hiperlipidemia
mixta, en la que se pueden encontrar niveles altos de varios
de los lípidos mencionados en el párrafo anterior y otros
se pueden encontrar en limites normales.
Cuando
los niveles de ácido úrico en sangre se elevan por arriba
de 8 mg/dl, el riñón es incapaz de eliminarlo en su
totalidad y se empiezan a formar cristales del mismo que se
acumulan (tofos) y se depositan en las articulaciones.
Generalmente se presenta en el dedo gordo del pie, pero
también puede presentarse en otras articulaciones y esta
entidad se conoce como gota.
SECUELAS OSTEOARTICULARES
Debido
al sobrepeso por la OBESIDAD, cada vez es mayor la
dificultad para la movilización, es más difícil
desplazarse de un lado a otro, subir y bajar escaleras. Los
músculos que se encargan de sostener y movilizar nuestro
cuerpo que son conocidos como músculos esqueléticos se van
debilitando y su volumen va disminuyendo presentando
hipotrofia muscular.
El
mismo problema de sobrepeso causado por la OBESIDAD va
desgastando las articulaciones y disminuyendo su movilidad y
por lo mismo disminuye la circulación del liquido sinovial
y disminuye el aporte nutritivo de estas causando una
artritis tanto de los miembros inferiores y de la columna
vertebral, pudiendo presentar fácilmente una hernia de
disco intervertebral.
SECUELAS PSICOLOGICAS
Uno
de los factores que son más importantes y que además
retroalimentan el problema de la OBESIDAD, es la pérdida de
la autoestima, que cada vez va siendo mas y más intensa y
como consecuencia se cae en un cuadro de depresión y esto
baja aun más la autoestima y nos hace caer en una depresión
cada vez mas y mas profunda y algunas personas tratan de
compensar dicha situación usando a la comida como un
aliciente para su problema y eso consecuenta mas este
problema creando un circulo vicioso.
SECUELAS PULMONARES
Debido al exceso de peso causado por la OBESIDAD, el tórax
y el abdomen se encuentran más rígidos y se necesita mucho
mayor fuerza para desplazar los músculos torácicos para la
inspiración y la persona se fatiga fácilmente y le hace
falta el aire (disnea), aunque sea en desplazamientos
cortos, por lo que tiene que interrumpir frecuentemente la
marcha y reposar.
La
OBESIDAD favorece la aparición de una obstrucción repetida
de las vías aéreas superiores provocando una dificultad
para respirar durante el sueño que se conoce como síndrome
de apnea obstructiva del sueño.
Al
estar más rígido el pulmón por lo mencionado con
anterioridad, se produce un aumento del volumen sanguíneo
pulmonar y se forman pequeñas comunicaciones en las zonas
de declive de los pulmones y en esa zona se pueden formar
acumulaciones de los elementos de la sangre y presentar
pequeños trombos, desencadenando una trombosis pulmonar.
SECUELAS QUIRURGICAS
En
el paciente que presenta OBESIDAD se presentan una gran
variedad de problemas desde el periodo preoperatorio ya que
hay gran dificultad para canalizar las venas para
administrar las soluciones y los medicamentos.
Durante
la anestesia se presentan problemas desde la intubación
(colocación de un tubo en la tráquea para mejor ventilación).
Igualmente se dificulta la anestesia por vía espinal
(raquia). Por el problema de OBESIDAD, la dosis de
medicamentos anestésicos es muy variable y es muy difícil
mantener una hidratación adecuada.
Durante
la cirugía, el aumento de la grasa en el tejido adiposo,
dificulta las maniobras tanto de abrir como de cerrar la
incisión quirúrgica y también se dificulta el control de
los vasos sangrantes (hemostasia).
En
el postoperatorio, la mortalidad se encuentra muy aumentada
en los pacientes que padecen OBESIDAD, por una disminución
de la concentración de oxígeno en las arterias. Se
presentan frecuentemente neumonías (infección pulmonar),
infecciones de la herida quirúrgica y también se asocia a
tromboflebitis (inflamación de las venas) de miembros
inferiores.
SECUELAS REPRODUCTIVAS
Debido
al problema de OBESIDAD, se producen alteraciones
importantes en las hormonas. En la mujer dichas alteraciones
provocan que se alteren tanto los niveles de estrógenos
como los de progesterona y alteren el proceso de ovulación.
Por esta misma razón se presenta infertilidad (no poder
concebir).
Por
el exceso de grasa en la OBESIDAD, las relaciones sexuales
son ineficientes y no se pueden llevar a cabo de manera
habitual y la mayoría de las veces no se realiza dicha
relación de manera satisfactoria.
La
OBESIDAD es una de las entidades que con mayor frecuencia
complican la evolución del embarazo. La mujer que inicia su
embarazo con un INDICE DE MASA CORPORAL por arriba de 25
unidades se considera con obesidad y se limita el
crecimiento del producto a expensas del plan de alimentación
bajo en calorías para que no suba mas de peso. Además se
ha visto que las embarazadas con obesidad tienen productos
con mayor peso al nacer que los normales (macrosomicos).
Las
mujeres con obesidad presentan mayor riesgo de desarrollar
diabetes e hipertensión.
SECUELAS
SANGUINEAS
Debido
al exceso de grasa que se presenta en la OBESIDAD y que la
respiración es deficiente, la oxigenación se ve disminuida
y para compensar esto, la medula ósea produce mas glóbulos
rojos (poliglobulia) y se eleva la hemoglobina (que es la
que transporta él oxigeno a todo el cuerpo) y encontramos
los niveles arriba de 18 mg/dl. y en algunas ocasiones
cuando las cifras son muy altas es necesaria practicar una
sangría (sacar sangre).
SECUELAS SOCIALES
De
las secuelas más importantes definitivamente son las que
tienen implicaciones sociales, ya que en la sociedad actual
la persona con obesidad no es aceptada y más aun si es
mujer el rechazo será mayor.
A
nivel laboral, los patrones no desean tener gente con
obesidad, sobre todo a nivel de trabajo de oficina, recepción,
ventas, etc., etc. ya que dicen que la primera imagen que
percibe el cliente es la que se percibe de la empresa, a
veces ni tan siquiera les interesan los conocimientos y las
virtudes de sus empleados sino la apariencia física de la
misma.
Ni
que hablar de lo que sucede a nivel escolar, ya que como
sabemos los niños no se callan nada y siempre el agredido
es el que presenta obesidad, no se le permite que juegue con
los demás y siempre es objeto de burlas y segregación,
provocando en los niños, grandes complejos que requerirán
tarde o temprano de ayuda profesional para resolver toda la
problemática señalada en los párrafos anteriores.
Y
todo esto los lleva al aislamiento, a separarse de la gente,
a encerrarse en las cuatro paredes y para reconfortarse de
todas estas situaciones recurren a la comida y lo que esto
va haciendo es hacer mas grave este problema.
OTRAS SECUELAS
Debido
al problema de OBESIDAD las hernias y eventraciones son muy
frecuentes, ya que las paredes musculares no son capaces de
sostener todo este sobrepeso y al debilitarse permiten que
se formen sacos herniarios que pueden ser en varias
localizaciones y que requerirán de intervención quirúrgica
y que debido al mismo problema de OBESIDAD, el porcentaje de
recidiva es muy alto.
Los pacientes con obesidad, tienen
mucho mayor riesgo de sufrir accidentes, ya que pierden su
centro de gravedad y además no pueden percibir alteraciones
en el piso o altura de escalones o pueden romper una silla
que no se encuentre en buen estado o pueden caer al rotarse
en una cama de exploración y así podríamos seguir
poniendo ejemplos alrededor de esta situación
Obesidad Infantil
Alrededor de una tercera parte de la obesidad adulta inicia
en la niñez. Se ha encontrado que ésta se asocia con una
obesidad más severa que aquella que aparece en la edad
adulta. Así mismo el adolescente que persiste con su
obesidad hasta la edad adulta tiene mayores riesgos de
morbilidad.
|
La severidad de la obesidad y la edad de comienzo
determinan si la enfermedad va a continuar durante
la vida de adulto. Así mismo mientras más cerca
esté el niño de la edad adulta tiene mayor riesgo
de que persista dicha obesidad.
La
obesidad en los padres aumenta el riesgo de ser un
adulto obeso a cualquier edad. El estudio más
comprensible de la historia natural de dicha
enfermedad en niños y adolescentes demostró que si
ambos padres padecen la enfermedad el riesgo de ser
obeso en la edad adulta es mucho mayor, sin importar
el peso del niño. A medida que avanza la edad del
niño, el efecto del peso de los padres va
disminuyendo, así como el efecto de la obesidad
presente en el niño y su persistencia aumenta el
riesgo de obesidad.
|
Existen
tres períodos críticos al comienzo de la vida que afectan
la obesidad en los niños, éstos son: el prenatal, el período
de rebote de adiposidad y la adolescencia.
La
evidencia más clara de que el crecimiento intrauterino
influye sobre la adiposidad futura se deriva del seguimiento
de los hijos de madres no diabéticas. En una revisión
reciente encontraron que diez de 11 estudios demostraron un
aumento de la posibilidad de obesidad en el adulto en hijos
de madres no diabéticas. De los ocho estudios en los que
revisaron nacimientos de madres no diabéticas, siete
mostraron una asociación positiva entre peso al nacer y
adiposidad en la edad adulta. Los únicos dos estudios que
incluyeron peso materno, todavía mostraban una asociación
positiva significativa, después de controlar el peso
materno. Sin embargo, el peso al nacimiento sólo hace una
pequeña contribución con la obesidad adulta.
El
período de rebote de adiposidad describe el momento en el
cual la curva del índice de masa corporal (IMC) comienza a
aumentar después de un punto muy bajo que ocurre entre los
6 y 7 años. El comienzo de este rebote de adiposidad parece
asociarse con un incremento de adiposidad en el adulto,
incluso luego de controlada la enfermedad en los padres.
La
adolescencia representa un período crítico par la obesidad
adulta. El comienzo tardío de dicha enfermedad y la
maduración temprana parecen asociarse con mayor riesgo de
padecer obesidad adulta. Así mismo un grupo grande de
obesos severos reporta el comienzo de su enfermedad en la niñez.
La
historia natural de la obesidad indica que los padres obesos
de niños pequeños deben someterse a consejería para
prevenir la obesidad, sin importar el peso del niño.
|
Todos los miembros de la familia deben controlar el acceso
a los alimentos y reducir el tiempo dedicado a la
niños estimularse para que incrementen la actividad
física. Sin importar el aumento de autonomía que
adquiere el niño a medida que crece, el ambiente
familiar es una influencia muy importante en la
dieta y la actividad física. El comportamiento
alimenticio y la interacción alrededor de la comida
representan el punto más importante para recibir
una educación preventiva. Como regla general, los
padres deben controlar los alimentos de sus hijos y
permitir que elijan entre los que se le ofrecen y la
cantidad que quieran consumir.
|
El
afán de los padres por controlar la cantidad de alimentos
que ingieran sus hijos, el hecho de obligarlos a comer
cierto tipo de comidas usualmente produce la reacción
opuesta. Por ejemplo, el esfuerzo que hacen los padres para
controlar la ingesta de sus hijos se asocia con una
capacidad disminuida del niño para controlar su propia
alimentación. Así mismo los niños guiados a consumir
cierto tipo de alimentos usualmente los consumen menos.
Disminuir la disponibilidad de comidas de alto contenido calórico
puede motivar a los niños a ingerir mayor cantidad de
frutas y vegetales. Sin embargo, ningún estudio ha
demostrado aún la asociación entre estos comportamientos y
la obesidad.
No
se ha hecho ningún estudio para determinar el tipo de
acercamiento para mejorar la interacción entre padres e
hijos.
Hay
todavía menos información sobre los patrones de interacción
padres/hijos sobre la promoción de actividad. Como la
inactividad se asocia con el comienzo y la permanencia de la
obesidad, el tiempo empleado viendo televisión representa
la principal forma de inactividad entre los niños. Por eso
los límites para ver televisión deben ser impuestos desde
temprana edad y mantenidos a través del tiempo.
Cuando
el niño inicia el colegio el medio ambiente comienza a
influir sus patrones de alimentación, la disponibilidad de
alimentos, su elección, frecuencia de consumo y también la
actividad física. La mayoría de familias actualmente están
compuestas por padres trabajadores y los niños como mínimo
consumen una de sus comidas en el colegio y son cuidados por
personas diferentes a sus progenitores. En los Estados
Unidos actualmente los empleos llevan a las familias a
gastar el 30% de sus salarios para comprar alimentos por
fuera de casa. Cifra mucho mayor que en Colombia, pero
infortunadamente la tendencia en las ciudades capitales
enfoca en esa dirección si no se toman medidas al respecto.
La
obesidad en la niñez y la adolescencia se asocia con muchas
consecuencias adversas. Entre las más frecuentes son el
desarrollo de una autoestima baja, que resulta de la
discriminación de los compañeros y la sociedad. Aunque las
consecuencias médicas de la obesidad ocurren menos en los
niños y adolescentes obesos que en los adultos, no es así
si los comparamos con los niños que presentan pesos
saludables. Esta secuencia tiende a ser paralela a la de los
adultos. La hiperinsulinemia se relaciona directamente con
la severidad de la obesidad y aunque la diabetes mellitus
tipo 2 es rara, en la infancia, la prevalencia en niños y
adolescentes obesos comienza a aumentar. Las hiperlipidemias
que se caracterizan por aumento de LDL y triglicéridos con
HDL disminuida es también frecuente. Aunque la hipertensión
es rara en niños y adolescentes, el 50% de los niños
hipertensos son obesos.
La
principal urgencia de los niños obesos es la apnea del sueño,
el deslizamiento de la cabeza del fémur, pseudo tumor del
cerebro y la enfermedad de Blount.
Afortunadamente
estas consecuencias son raras. Sin embargo, si están
presentes, debe instaurarse rápidamente un programa para
bajar de peso.
El Sistema Nervioso Simpático
El sistema nervioso simpático (SNS) es reconocido como
importante factor regulador de la tensión arterial y la
temperatura corporal.
Ahora
se estudian sus implicaciones metabólicas relacionadas con
la obesidad. Si admitimos que una pieza principal en el
balance del peso corporal lo constituye el gasto energético,
y que éste, de manera directa puede ser influido por el
SNS, entenderemos fácilmente el interés que su estudio
implica para el enfoque y manejo del paciente obeso.
El
gasto energético y el SNS
Si
se inyecta adrenalina intravenosa a una rata se estimula su
gasto energético en reposo. La respuesta termogénica al frío
sabemos que es mediada por el SNS. Así pues el SNS actúa
no sólo sobre el gasto energético basal, sino también
sobre su respuesta: hay relación directa entre la actividad
del SNS y la respuesta termogénica a la comida, y esta
respuesta se reduce si se administra una sustancia
"bloqueadora" como la clonidina.
Aunque
el mecanismo exacto aún no está claro, es posible
involucrar a los niveles de glicemia y la secreción insulínica
subsiguiente: el gasto metabólico basal está elevado en
los sujetos que consumen dietas ricas en carbohidratos. Si
se hace un clamp y se administra insulina para producir la
hiperinsulinemia y se administra glucosa para mantener
euglicemia, se observaba un aumento de la termogénesis y de
la actividad del SNS.
En
la práctica clínica encontramos hipertensión arterial,
obesidad y el aumento de la actividad del SNS en muchos
pacientes, y nos preguntamos siempre cuál es el factor
primario. ¿Es el incremento en la actividad del SNS
secundario al desarrollo de la obesidad y el consecuente
hiperinsulinismo e insulinorresistencia? ¿O en ésta la que
causa una excesiva actividad del SNS?.
Esto
podría estudiarse en sujetos pre-obesos, o bien e aquéllos
que por reducción retomaron su peso normal. Lo primero se
ha investigado en los indios. Pima y se sabe que hay
diferente respuesta al propanolol que reduce el gasto energético
basal en sujetos caucásicos o en los Pima indicando
entonces diferencias en la respuesta del SNS. Y si se
estudian los niveles de catecolaminas se encuentran
reducidos en sujetos obesos comparados con delgados.
Ravussin concluye al respecto: que los modelos animales
indican que una actividad reducida del SNS puede ser un
factor en el desarrollo de la obesidad. Hay también
evidencias que sugieren que en humanos con baja actividad
del SNS se presenta mayor riesgo de padecer obesidad debido
al bajo gasto metabólico.
Termogénesis
Puede
definirse como la producción facultativa de calor por el
organismo para responder a situaciones de exceso o defecto
de nutrientes con miras a mantener el peso adecuado. En este
proceso el SNS es un importante factor regulador. Si el SNS
es estimulado, todos los adrenorreceptores son activados,
pero la termogénesis principalmente regulada por los
adrenorreceptores beta 1 y beta 2.
La
respuesta a la restricción energética también conduce a
modulación del número y sensibilidad de estos
adrenorrecptores. El estudio comparativo entre sujetos
delgados y obesos muestra que en estos últimos la respuesta
adaptativa del SNS a los cambios energéticos está
alterada. Esto tiene mucha importancia si se recuerda que el
SNS también modula la respuesta termogénica al ejercicio físico
tanto agudo como prolongado, aumentando no sólo el
metabolismo basal, sino también la oxidación de lípidos
(lipólisis muscular de triglicéridos).
A
manera de conclusión sobre la importancia del SNS en la
obesidad, actualmente podemos plantear como hipótesis de
trabajo las siguientes:
Genes
en la Obesidad
|
Hasta el momento no se dispone de modelos genéticos
apropiados para explicar la naturaleza mutifactorial
de la obesidad en humanos, sin embargo, los modelos
de genes mesdelianos disponibles en el ratón
proporcionan buenas luces para su compresión,
teniendo en cuenta la correspondencia de los genes
humanos y murinos.
|
La
biología evolutiva puede proporcionar una explicación más
profunda del fenotipo de la obesidad frente a las múltiples
y diversas opciones e hipótesis consideradas hasta ahora.
Así, en 1962, James V. Neel, el famoso genetista de la
Universidad de Michigan propuso que la selección natural
presionó a nuestros ancestros distantes a adquirir
"genes de economía" que permitieran almacenar
grasa en la época de "vacas gorda" con el fin de
mantener la especie en el período de las "vacas
flacas". Frente al exceso relativo de nutrientes de la
actualidad, según el doctor Neel, esta adaptación ha
llegado a ser un riesgo. Durante largo tiempo se ha
evidenciado que la tendencia a ganar peso "es de
familia" y los diversos estudios disponibles muestran
que los factores genéticos por si solos controlan el índice
de masa corporal hasta en un 80%; sobre esta base genética,
la cual parece ser definitivamente de carácter
multilfactorial, inciden los variados factores ambientales
que favorecen la expresión del fenotipo correspondiente.
Para
entender en qué forma la alteración de genes específicos
puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las
fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la
composición corporal.
Para
entender en qué forma la alteración de genes específicos
puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las
fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la
composición corporal. Cuando el peso es estable y no se
gana ni se pierde grasa, la ingesta energética debe ser
igual al gasto energético. La desviación progresiva, por
arriba o por abajo, de este contenido de grasa da como
resultado un cambio contra-regulatorio consecuente en el
balance energético que actúa restaurando la posición
corporal original.
El
adiposito, la célula fundamental del tejido graso, hasta
muy recientemente ha sido considerado como una forma pasiva
de almacenamiento. En la actualidad sabemos que es un tipo
de tejido endocrino sujeto a múltiples señales que lo
diferencias, lo mantienen diferenciado, expresando sus
funciones y que secreta señales que lo relacionan con otras
células y como todas las células del organismo humano está
sujeto a un recambio bajo las señales que dictan la división
celular y su muerte celular programada (adoptosis).
El
aporte de la biología molecular en cualquiera de los
procesos celulares demuestra que todos y cada uno de ellos
está regido por expresiones y acciones genéticas, ya sea
de tipo monogénico (mendeliano) o poli génico-multifactorial
y que los procesos de transducción de señales son
asombrosamente comunes, no sólo entre las células de un
organismo, sino entre los diversos organismos de la escala
evolutiva y filogenética.
Por
lo tanto, un "gen de obesidad" puede ser cualquier
gen que codifique una proteína comprometida en las
funciones diferenciales del adiposito o de sus sistemas de
regulación homeostática, aunque comúnmente se hace
diferencia al establecimiento de ratas metabólicas o
aspectos de la saciedad. Así la inactivación parcial o
completa de un gen que codifique un factor de saciedad
relacionado con el tejido adiposo, o el receptor de este
factor, impediría o eliminaría la capacidad del sistema
nervioso central para responder al incremento de la masa
grasa, con una disminución en la ingesta energética.
La
naturaleza poli génica de la mayoría de los casos de la
obesidad humana y el impacto de las variables ambientales
sobre la composición corporal impiden la identificación
directa de los genes de la obesidad en los humanos. Ante
esta dificultad, la disponibilidad del modelo de la obesidad
en roedores y el conocimiento de la correspondencia entre
los mapas geonómicos del ratón y el hombre han permitido
un progreso rápido y creciente en esta área. En esta
forma, actualmente los candidatos más fuertes a genes de la
obesidad en los humanos son los loci sintéticos con los
genes murinos que presentan mutaciones definidas,
resultantes en el fenotipo de la obesidad.
Genes
mendelianos identificados de mayor relevancia
Gen
obese (OB)
Codifica
la leptina, factor de saciedad circulante producido por el
adiposito. El fenotipo mutante homocigótico ( ob/ob) genera
una proteína truncada inactiva. Su secreción es regulada
por la insulina (activador) y el sistema simpático
(inhibidor), especialmente los receptores adrenérgicos de
tipo b3.
Gen
diabetes (DB)
Este
codifica la proteína receptora de la leptina (Ob/R),
perteneciente a la familia de receptores de citoquinas
asociados a tirosinaquinasas, clase I. Se han descrito cinco
isoformas presentes en diversos tejidos y sus mutaciones
generan un fenómeno similar al ob/ob.
Gen
Agouti
Su
producto normal antagoniza y regula la interacción entre la
hormona melano-estimulante y su receptor en el melanocito.
Su mutación se identifica por obesidad, resistencia a la
insulina y color amarillo del ratón.
Gen
FAT
Dicho
gen codifica una carboxipeptidas E. Su mutación impide el
procesamiento normal de la insulina, originando, por lo
tanto, hiperpro-insulinemia y obesidad.
Gen
TUBBY
Su
función proteica no se conoce aún. Su mutación da origen
a degeneración retiniana, pérdida de audición
neurosensorial y obesidad.
Los
estudios de estos genes pueden proporcionar evidencia
adicional a la genética de la obesidad, pero el mejor
modelo debe incorporar los hallazgos de otros, dentro del
concepto de la multifactorialidad y la interacción poli génica.
Dentro
de otros candidatos tenemos el gen que codifica el receptor
b-adrenérgico tipo 3 ( bAR3), el principal
receptor involucrado en la regulación de la termogénesis y
la lipólisis en el tejido adiposo pardo y blanco en
roedores. En humanos se localiza primordialmente en la grasa
y adipositos del tracto gastrointestinal y su papel primario
se cree que es la regulación de la rata metabólica en
reposo y la lipólisis. Una mutación de esta proteína
(Trp64Arg) ha sido determinada en sujetos normales y con
obesidad mórbida, cuya significación real no está bien
establecida. Por otra parte, se ha determinado que este tipo
de receptor inhibe la acción de la insulina como regulador
positivo de la secreción de leptina.
Mediante
estudios de ligamiento genético en humanos se postulan
otros genes candidatos del fenotipo de la obesidad. Uno de
ellos es el gen de la pro-opio melanocortina (POMC) como
precursor de la ACTH; la generación de la POMC debe esta
regulada por hormonas glucocorticoides, las cuales tienen
también un efecto directo sobre la expresión del gen OB,
como activadores de su transcripción.
Otro
gen candidato es el de la proteína regulatoria de la
gucoquinasa (GCKR), el cual desempeña un papel fundamental
en la glucólisis anaeróbica. Este gen está localizado muy
cerca del gen del bAR3 en el cromosoma 8.
Estos
candidatos parecen tener una fuerte influencia sobre los
niveles de leptina en el suero.
En
cuanto a neuropéptidos, los genes del neuropéptidos Y de
su receptor como factor estimulante del apetito, y los de la
urocortida y su receptor, como supresor del apetito,
representan puntos de gran interés para futuras
investigaciones.
Así
mismo, el manejo energético por la mitocondria ofrece
posibilidades en la explotación de la obesidad,
especialmente el conocimiento de las denominadas proteínas
desacopladoras, termogeninas (UPCI, UPC2), involucradas en
la regulación de la termogénesis y cuyas mutaciones en el
humano seguramente arrogarán mucha luz acerca de la
regulación de estos genes y sus proteínas por dieta.
La
disponibilidad de un nuevo modelo multigénico en el ratón,
designado BSB, semeja mejor el fenotipo de la obesidad
observado en humanos, con respeto a su naturaleza
multifactorial.
Sin
embargo, no se ha identificado un síndrome de obesidad
humano que duplique en forma precisa cualquiera de los síndromes
monogénicos observados en el ratón.
¿Cuál
o cuáles de estos genes, y seguramente de muchos otros
implicados en los procesos de transducción de señales
(información) podrán ajustarse a la definición de
"genes de economía" formulada por Neel hace más
de 30 años?
Mitos de los Alimentos
En un plan alimenticio balanceado se deben consumir aceites
de oliva y de girasol. La banana no es un elemento
prohibido. Y además, previene los calambres. Durante la
lactancia, mucha agua.
Desde
las tostadas con manteca y azúcar de la bisabuela hasta las
ensaladas crudas de nuestros tiempos, hay una larga lista de
alimentos que los nutricionistas separan entre permitidos y
prohibidos. Antes de empezar una dieta es bueno distinguir
entre realidad y ficción porque la ignorancia, a veces,
también engorda.
Los
alimentos con fibra (integrales) favorecen el desarrollo de
los músculos. Falso
Una cosa es la fibra alimentaria (hidratos de carbono) y
otra cosa es la fibra muscular (parte del músculo, proteína).
Son dos fibras diferentes.
El
aceite de oliva es más saludable que el de girasol. Falso
Hace un tiempo, el aceite de oliva tenía más cantidad de
ácidos grasos monoinsaturados. Hoy en día, gracias a los
avances tecnológicos y genéticos, pueden producirse
aceites de girasol con la misma composición que los de
oliva. Lo ideal es consumir los dos.
La
banana está prohibida en dietas para adelgazar. Falso
La banana es una de las frutas que más calorías aporta,
pero no debería estar prohibida en los regímenes hipocalóricos.
Sólo se aconseja su consumo con moderación.
Los
calambres se pueden prevenir comiendo banana. Verdadero
Los calambres se pueden prevenir consumiendo potasio. La
banana es rica en ese mineral.
Las
dietas más exitosas son las que hacen bajar mucho peso en
poco tiempo. Falso
Ese tipo de dietas no producen un cambio de hábitos
alimentarios. La persona adelgaza abruptamente pero, en poco
tiempo, vuelve a recuperar el peso perdido.
Es
peligroso darle miel a un bebé menor de 6 meses. Verdadero
Aún no se conocen las causas, pero el consumo de miel en
menores de 6 meses puede llegar a producir la muerte por
botulismo (aunque esa misma miel no le produzca daño a un
adulto).
No
es bueno que el bebé consuma harina de trigo antes de los 7
meses de vida. Verdadero
El consumo de harina de trigo en menores de 7 meses puede
producir alergias alimentarias y desencadenar una celiaquía.
Durante
el período de lactancia, es bueno tomar abundante agua.
Verdadero.
La leche materna tiene una abundante concentración de agua.
Por eso, la madre debe reponer esa agua perdida.
La
alimentación sana no incluye a las carnes rojas. Falso
Una alimentación sana debe incluir alimentos de todos los
grupos en una forma armónica
Cambios Emocionales en las Dietas
Hoy día, existe una gran presión en la sociedad respecto
al "culto al cuerpo". Una consecuencia directa de
ésta presión es la apariencia, y muchas personas tratan de
seguir el modelo estético de la delgadez. Éste hecho se
refleja en el gran número de publicaciones sobre nutrición
con títulos como "Perder peso es fácil" y
"La dieta perfecta", que figuran entre los
best-sellers. En el ámbito de los profesionales de la salud
se está extendiendo la preocupación relacionada con las
posibles consecuencias sobre la salud y el bienestar
psicosocial de las personas que podrían llegar a producir
el seguimiento crónico de dietas.
Diferentes
estudios han demostrado cómo hombres y mujeres con
sobrepeso tratan de perder peso siguiendo dietas. Por
ejemplo, en un estudio realizado en Estados Unidos se obtuvo
que un 63% de las mujeres y el 47% de los varones con
sobrepeso estaban intentando perder peso mediante una dieta.
El
número de personas que sigue dietas se ha incrementado
hasta tal extremo que llegan a ser más que el número de
personas con sobrepeso u obesidad. Esta fiebre por el
seguimiento de dietas no solamente afecta a la población
adulta, de hecho cada vez afecta a edades más tempranas.
Es
probable que la condición psicológica previa de las
personas influencie los efectos de hacer dieta sobre los
cambios en el estado de ánimo y en otras variables psicológicas.
En
relación con las consecuencias psicosociales positivas y/o
negativas que producen las dietas en las personas que tienen
sobrepeso, los estudios realizados proporcionan resultados
contradictorios; unos defienden que los obesos que siguen
dietas obtienen beneficios psicológicos de las mismas,
mientras que otros muestran haber encontrado consecuencias
psicológicas adversas como ansiedad, irritabilidad,
preocupación frente a los alimentos y depresión.
Otros
estudios han demostrado que los ayunos prolongados y las
dietas bajas en calorías generan consecuencias tales como
depresión, ansiedad, nerviosismo, debilidad e
irritabilidad.
Muchas
de las personas que pierden peso, después lo recuperan y a
veces cogen incluso más kilos de los que tenía
previamente. Las fluctuaciones en el peso son negativas. Los
obesos que siguen estos ciclos se sienten culpables y
avergonzados como consecuencia de la recuperación de peso,
y además son criticados por su fracaso por sus familiares,
compañeros de trabajo y profesionales de la salud.
Los
pacientes se sienten bien cuando pierden peso, pero tienen
miedo al posible malestar, censura y sensación de ridículo
que experimentarán a medida que vayan recuperando el peso.
La pérdida y recuperación de peso es algo que está al
alcance de la vista y, por consiguiente, es un hecho público
que difícilmente se puede ocultar en una cultura que
rechaza a los obesos.
Alimentos Adictivos
Para
perder peso fácilmente y sin apenas darnos cuenta, el
primer paso es relajarte, porque si a la dura prueba de la
dieta añadimos la ansiedad que provoca ese pequeño reto,
lamentablemente los resultados tardarán en llegar. Si es
que llegan. Parece demostrado que cuanto más tensas nos
sentimos ante la necesidad de perder peso, más propensas
somos a "morirnos" un día de hambre y a
procurarnos un atracón al día siguiente. ¿Y eso a qué
conduce? En el peor de los casos, a un par o tres de quilos
más.
Por
este motivo debes saber que el secreto de una buena dieta
consiste en evitar a los llamados "alimentos que crean
adicción": aquellos que, por definición, acaban
monopolizando nuestro pensamiento, reconfortándonos en los
malos momentos y aliviándonos el estómago cuando éste nos
declara una pequeña guerra. Recurrir a ellos cuando te
sientes débil, triste o bien como si fueran una válvula de
escape es la peor cosa que puedes hacer porque crearás un
precedente casi insalvable que te puede llevar a depender
absolutamente de ellos en momentos de flaqueza.
-
Los
aperitivos:
son tan sabrosos como peligrosos cuando estás haciendo
una dieta. ¿Sabías que una pequeña ración de patatas
fritas y un vermut superan en calorías a un hermoso
bocadillo vegetal, por otra parte mucho más nutritivo y
saciante? El peligro de los aperitivos radica en que
pueden despertar en nosotras conductas compulsivas:
pueden convertirse en un picoteo incontrolado: ahora una
almendrita, ahora un ganchito, ahora unas olivitas…
pequeños estragos que ni alimentan ni sacian ni mucho
menos contribuyen a que pierdas peso de manera
saludable.
-
La
repostería:
sustituir las pastas (croissants, ensaimadas, donuts…)
por pequeños bocadillos de pan integral o una o dos
piezas de fruta a media mañana te ayudará a
"matar el gusanillo" de manera más efectiva y
saludable, ya que debes saber que la repostería sacia
en un primer momento pero sólo de manera engañosa.
Además de que las caderas acaban padeciendo sus
efectos. Además de tu colesterol.
-
Las
bebidas azucaradas: constituyen un tentempié habitual por el efecto
saciante del gas y el azúcar que contienen. Debes saber
que los refrescos de soda contienen tal cantidad de azúcar
que incluso equivalen en calorías a otros alimentos
compactos como el yogur, un plato de cereales, dos
piezas de fruta fresca… alternativas mucho más pobres
en calorías y más ricas en salud.
Como
ves, para perder peso y llevar una dieta sana no es preciso
hacer grandes renuncias. Vigilar un poco tu alimentación
manteniendo a raya a los "indeseables" es la
manera de llegar con éxito a nuestro propósito: perder
peso sin jugarse la salud ni el tipo.
La mitad de los adultos porteños tienen sobrepeso
La mitad de los adultos porteños están gordos, devela un
estudio reciente. La culpa es de los mismos de siempre: la
pizza, las empanadas, los sandwiches, las pastas bien
regadas de salsa o bañadas en manteca y queso parmesano,
las montañas de milanesas crocantitas, la aromática carne
a la parrilla, los incomparables helados bien cremosos, los
mimos con chocolate, los tarros de dulce de leche, los
desayunos con galletitas dulces y facturas, la leche entera.
El estudio que hizo la consultora
Healthcare sobre hombres y mujeres mayores de 20 años dio
como resultado que el 53 por ciento de los encuestados tenía
un sobrepeso perjudicial para su salud. Los varones comen
desprejuiciadamente y las cifras consignan los resultados:
entre ellos, el 58,7 tienen algunos rollitos de más. Entre
ellas, el número llega al 46,9.
Consecuentemente, las mujeres
demostraron un mayor conocimiento sobre los riesgos del
sobrepeso. Según dijeron, a partir de los 50 años su dieta
cambia: más frutas y menos masas, dulces y fiambres.
Gordura no significa riqueza: según este estudio, en la
clase alta hay un 38,5 por ciento de personas excedidas en
peso, en la clase media, un 50,2 y en el nivel más bajo, un
55,1.
La edad también influye: los más jóvenes
tienen cuerpos delgados, que van engrosando según pasan los
años. Así, en la muestra, tenía sobrepeso el 29,7 de las
personas de entre 20 y 29 años. De los que estaban entre
los 30 y los 49, el 54,8 había pasado el límite de lo
saludable. Desde los 50, el número crecía al 68,6 por
ciento.
El estudio confirma otra tendencia en
contra de la salud de los porteños: el sedentarismo. El
control remoto como todo ejercicio ya es un problema. Sumado
al tarro de galletitas sobre el brazo del sillón, da un
problema de sobrepeso casi seguro.
Los datos dicen que se come pocos
cereales y poco pescado. Que se elige la grasa y,
justamente, la grasa es lo primero que se almacena y lo último
que se quema: cada gramo de grasa aporta 9 calorías contra
4 por cada gramo de proteínas o de hidratos de carbono.
Como el mal sabe disfrazarse, los alimentos con alto
contenido en grasas suelen ser los más sabrosos y producir
poca saciedad, con lo que las cantidades que se ingieren
suben.
Los especialistas
dicen que, en una dieta sana, las grasas no deberían
aportar más de un tercio de las calorías. No es fácil: en
la dieta occidental, las grasas representan un 40 por ciento
de la composición de los alimentos. |