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Se
considera que una pareja sufre infertilidad
cuando, luego de un año de relaciones sexuales sin utilizar
ningún método anticonceprtivo, no logran el embarazo.
El
término infertilidad
se refiere a una pareja
y no sólo a una mujer, como suele considerarse usualmente.
Incluye, además, a mujeres que han tenido por lo menos un
hijo biológico. Los datos sobre esterilidad también abarcan
situaciones en donde una mujer no puede llevar un embarazo a término
y tiene un aborto espontáneo.
Como
los hombres no dan a luz, el estigma de no poder tener hijos
afecta de manera desproporcionada a las mujeres. Y son ellas
quienes, debido a esto, sufren depresiones severas con más
frecuencia.
El efecto de la infertilidad afecta profundamente el
cuerpo, la mente, las relaciones y el espíritu.
Por tal motivo, es necesario
que el tratamiento
para vencerla sea interdisciplinario
(ginecólogos, andrólogos-urólogos, psicólogos, ecógrafos,
etc.)
Aproximadamente
1 de cada 7 parejas casadas padecen de infertilidad. Según la
American Society for Reproductive Medicine, en Estados Unidos
hay cerca de 6.1 millones de personas con infertilidad.
Especialistas
del equipo de ginecología del Hospital Posadas afirman que:
-
La
probabilidad de lograr un embarazo en una pareja normal y joven es del 25 al 30% en el primer mes, del 63% en los
primeros 6 meses, del 80% a los nueve meses y el 85% en el
transcurso de un año. (De lo que se traduce, que quedar
embarazada no es tan fácil como comúnmente se cree).
-
No
todos los diagnósticos de esterilidad son definitivos,
sino que algunos pueden revertir con un buen tratamiento.
(Con tratamiento médico o quirúrgico apropiado,
aproximadamente el 50% de las parejas infértiles podrán
tener un hijo biológico).
-
Se
conocen casos de mujeres que abortan en forma recurrente y
espontánea. Cuestión desconocida por ellas mismas, sus
maridos y familiares (es decir, no hay infertilidad, sino
que quedan embarazadas y abortan naturalmente).
-
La
mujer tiene el mandato social de "ser madre". En
el hombre, este mandato, se asocia con potencia sexual y
virilidad. Estos mandatos conducen a un estado tal que, a
veces, las mujeres cubren la dificultad de sus maridos y
se autoinculpan, aún a pesar de la depresión que puede
causarles la imposibilidad de cumplir con esta
"imposición".
Cualquiera
sea el curso de acción que haya seleccionado una pareja
(desde un tratamiento médico, o psicológico hasta la
consulta a un religioso), requerirá del apoyo y la colaboración
de ambos miembros, de lo contrario, el tratamiento no podrá
llevarse con éxito y la pareja puede concluir en un divorcio.
Los tratamientos para la fertilidad permiten obtener
cada vez mejores resultados. Por ej., el índice promedio de
nacimientos por fertilización "in vitro" se ha
incrementado de un 15% en el período 1994-1995 a 22.5% en
1997-98.
La
intervención de un profesional de salud mental es importante
ante la noticia de la infertilidad de la pareja. Ya que puede
colaborar en la superación de los sentimientos que provoca el
diagnóstico de esterilidad, en el soporte del duelo que éste
causa, etc. Les
resultará penoso y difícil atravesar solos este duro
momento.
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El
deseo de tener un hijo |
El
deseo de una pareja cuando busca un hijo puede ser variado.
Las demandas de "paternidad" van desde el deseo de
este hijo como un
SUJETO, es decir, un tercero discriminado que se busca con
el amor que une a la pareja, hasta el deseo del hijo como un
OBJETO, o sea, un tercero que ocupa el lugar de una
necesidad, por una demanda social, por el hecho de tener una
panza.
El
ser o no padres biológicos, no debería ser el factor
decisivo en la relación de una pareja. Se requiere de otros
factores para unir a dos individuos. Las parejas que creen que
tener un hijo biológico los unirá más, no perciben las
cosas en forma auténtica.Las mujeres, desde su temprana edad,
son educadas para crecer y tener hijos. Eso es lo que enseñan
los programas de televisión, las revistas y la propia
familia. Se las instruye a apreciar sus vidas y a sí mismas a
través de los hijos. Al no poder cumplir con este mandato
social y cultural es difícil encontrar aprecio y valorarse
como quiénes son, con o sin hijos. Las mujeres deben tener en
cuenta que la capacidad para tener hijos es sólo una de las
formas en que son madres. Obviamente, que el ver a otras
parejas con hijos va a causarles dolor.
Otra
razón fundamental para querer tener hijos es la necesidad de
trascender en la vida (la inmortalidad). El hecho de tener
descendientes y de dejar en este mundo una parte de sí
mismos, o sea los hijos que son la "continuación del
apellido", los provee de la sensación de inmortalidad
por este "legado".
En
otros casos, lo que mueve a las personas a tener hijos es una
irresistible fuerza instintiva.
Un
hijo puede enriquecer y dar un nuevo significado al vínculo
matrimonial o a la vida en pareja, como prueba ante la
sociedad de su amor y fertilidad.
Los
padres esperan, muchas veces, que su hijo realice aspiraciones
y deseos que ellos no pudieron.
También
se pueden encontrar personas que quieran tener hijos para
llenar huecos en sus vidas percibidas como vacías.
La
mayoría de los padres pretenden que todo suceda
perfectamente, es decir, un embarazo mágico, un parto
excelente, un bebé que casi no llore, un niño obediente, que
no tenga ningún tipo de problemas. Todo esto es algo muy difícil
de lograr, ya que la perfección no existe. Lo que debe
preocupar es en el caso que cualquier cosa que suceda fuera de
este esquema sea sentida como una falla o un fracaso.
La
pareja cuando acude a un el consultorio suele presentarse con
diferentes tipos de demanda:
-
Una
suele ser: "queremos un hijo ya". Como esperando
una solución mágica. No tienen en cuenta los sacrificios
corporales, psicológicos, espirituales y económicos a
los que deberán enfrentarse. Generalmente se debe a no
querer enfrentarse con el problema.
-
Otra
demanda podría ser en la que hay un reconocimiento de los
límites: la esterilidad, salvo un problema físico específico,
no es algo que se cura mágicamente. Las técnicas buscan
sortear las dificultades para quedar embarazada, pero el
problema sigue estando.
Se
considera que una pareja tiene problemas de infertilidad
cuando no logra el embarazo después de un año de tener
relaciones sexuales regulares sin utilizar ningún sistema
anticonceptivo.
La
edad es muy importante. Si la mujer tiene más de 30 años o
alguno de los miembros de la pareja tiene ciertos antecedentes
médicos (como enfermedades venéreas, dolor pélvico,
exposición a sustancias tóxicas en el trabajo, hábito de
fumar o drogarse, etc.), no es necesario esperar tanto tiempo.
La
fecundidad ha sido un don propio de la mujer a lo largo de la
historia. Esto llevó a que, siempre que no se conseguía la
gestación, fuera la mujer la culpable. Hoy en día, con el
avance de la medicina, se sabe que tanto el hombre como la
mujer pueden presentar problemas para lograr el embarazo. Por
tal motivo se habla de "una pareja infertil", es
decir, que existe una unidad con capacidad gestatoria.
Por
lo tanto, ambos miembros de la pareja deben ser estudiados
simultáneamente, tanto el hombre como la mujer).
El
ginecólogo es quién
detecta la infertilidad en la mujer. Para esto va a realizar
un estudio completo de los órganos reproductores femeninos,
de la regularidad de los ciclos menstruales y de otros parámetros
que dan una idea exacta de la condición de la mujer para
poder gestar (por ej.: temperatura basal, ecografía, biopsia
de endometrio, test urinarios de LH y dosaje de progesterona,
etc.)
El
urólogo-andrólogo
procede de igual forma con el hombre, estudia la composición
del semen y el estado hormonal, a partir de ciertos estudios
de rutina (por ej. muestra de semen, análisis de sangre,
etc.), y llega a una conclusión.
Las
parejas que reciben el diagnóstico de esterilidad suelen:
-
Aislarse.
-
Evitar
ciertas situaciones (como reuniones, festajar el embarazo
o parto de alguna pareja amiga, etc.).
-
Sentirse
inadecuados (por ej.: "somos diferentes", o que
amigos o familiares digan: "no hablemos de esto
porque les puede hacer mal").
-
Padecer
el "fenómeno de sala de espera", ya que se
crean grupos autogestivos que hablan
sobre todo, se pasan teléfonos. Se crea un sentimiento de
paridad.
Frecuentemente,
cuando la pareja consulta al médico, porque la mujer no puede
quedar embarazada, éste descubre que la causa de esta
imposibilidad es que la mujer se levanta inmediatamente después
del coito para lavarse o higienizarse, o bien que el hombre
tiene problemas de eyaculación. Otros problemas pueden ser la
frecuencia con la que la pareja mantiene relaciones sexuales,
o la posición coital, entre otras.
Alrededor
del 40% de los casos de infertilidad se debe a problemas en
las mujeres, contra un 40% debido a problemas en el hombre. El
20% restante se reparten entre la infertilidad que resulta de
enfermedades en ambos miembros de la pareja y aquellos casos
en los que no se encuentra una causa.
Entre
las causas que provocan infertilidad en la mujer se encuentran:
-
Anovulación
(un 30% de las mujeres con infertilidad presentan
problemas de ovulación).
-
Problemas
anatómicos (30-40%). Por ej.: daño en las trompas de
Falopio o en el endometrio (tejido que recubre las paredes
internas del útero).
-
Problemas
inmunológicos, como la incompatibilidad entre el esperma
del hombre y los óvulos de la mujer (en un 10% de los
casos).
-
Muy
poca o demasiada cantidad de la hormona tiroides.
-
Demasiada
prolactina.
-
Exposición
a toxinas ambientales.
-
Anormalidades
congénitas.
-
Enfermedades
venéreas.
Entre
las causas que provocan infertilidad en el hombre se encuentran:
-
Producción
insuficiente de espermas (los valores normales son de 20
millones por ml.).
-
Los
espermas pueden ser anormales en su estructura o
movilidad, lo que no les permite desplazarse, alcanzar o
penetrar al óvulo.
-
Problemas
inmunológicos (se analizan los anticuerpos antiespermas)
Del
5 al10% de las parejas presentan infertilidad sin causa
aparente.
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El
duelo por la esterilidad
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La
primer respuesta a la posibilidad de no poder tener hijos es
la desconfianza, la aprensión, la duda. Luego de un tiempo,
al descubrir que esto es cierto, las parejas suelen sentirse
abatidas y sienten que son los únicos que atraviesan esta
problemática.
Cuando
tener un hijo biológico es algo difícil, puede aparecer un
intenso estrés psicológico en uno o ambos miembros de la
pareja. Incluso pueden sentirse inútiles, poco deseables,
desanimados, con una sensación de desconsuelo, sufrir una
baja en la autoestima y hasta deprimirse. Aunque generalmente
ésto suele ocurrirle más a la mujer por el
"estigma" de que es ella la que no puede quedar
embarazada.
También
puede surgir un sentimiento de duelo por la esterilidad, ya
que la misma representa la imposibilidad de tener un hijo. El
duelo puede surgir, además, por una pérdida fantaseada de un
niño que no han llegado a tener.
Todos
estos sentimientos suelen producirse, porque el diagnóstico
de esterilidad:
-
es
un impacto, que nadie se lo espera,
-
causa
frustración ("¿por qué me pasa esto a mí?"),
bronca, culpa asociada a abortos anteriores (por ej.
"Dios me castiga"), auto-reproche ("¿será
porque tantos años me cuidé?"), ilusión
("seguro que el ciclo que viene quedo"),
desilusión, miedo ("¿podré alguna vez
lograrlo?"),
El
duelo por la infertilidad posee características diferenciales
con respecto a otros duelos, ya que se duela un deseo, una
ilusión, y no algo que se tuvo y luego se perdió.
Cuando
hay un duelo aparecen los reproches (por ej.: "Mi mamá
que quería tanto un nieto").
Aquí
es cuando sería importante recurrir a una terapia que los
ayude a descubrir que no son los únicos, que hay tratamiento
que podrían permitir el embarazo, que existen otras
alternativas a tener en cuenta en el caso que esto no sea
posible. La terapia podrá ayudar a la pareja a sentirse
mejor, a atravesar y sobrellevar el sentimiento de duelo que
ésto puede estar produciendo. Es necesario que la pareja
cuente, en estos momentos, con un acompañamiento terapéutico.
Uno
de los principales obstáculos para sobreponerse a la
infertilidad es el deshonor y la vergüenza que esto causa.
Las palabras que usualmente se utilizan para describir a las
mujeres sugieren que "son menos mujeres por su
incapacidad para tener hijos" (por ej. "es estéril",
o "es infértil"). En cambio, cuando el problema se
atribuye al hombre, se utiliza un lenguaje más sutil
(cantidad baja de espermatozoides", por ej.). A un
hombre, generalmente, no se lo llama "infértil".
Muchos
de los tratamientos, e incluso algunos exámenes de diagnóstico
para la infertilidad requieren de un compromiso mayor de
tiempo y recursos de parte de la pareja.
El
compromiso con el
proceso de intentar superar la infertilidad y el apoyo para la otra persona
es parte crucial de la actitud mental necesaria para buscar
respuestas a la infertilidad. Este tema lo trabajará el psicólogo
en el caso que sea necesario.
La
respuesta a las pruebas de diagnóstico que se efectúen, va a
ser la que determine el tipo de tratamiento que se recomiende.
El tratamiento puede incluir cirugía, tomar hormonas fuertes,
etc. Pero, independientemente del tratamiento que se indique, es
importante que los miembros de la pareja tomen en conjunto la
decisión de cómo proceder. Se recomienda que la pareja
busque los servicios de un psicoterapeuta para discutir sobre
este tema.
Técnicas
de reproducción asistida:
-
Agentes
inductores de ovulación. Se
les da, a las mujeres, medicamentos que estimulan la
ovulación. Puede producir partos
múltiples. Se utiliza cuando hay anovulación u otros
problemas endócrinos.
-
Inducción
de la espermatogénesis. (pobre
producción de espermatozoides). El tratamiento buscará
crear las condiciones ideales para los espermatozoides (se
evitará la fiebre prolongada, el calor excesivo, algunos
deberán someterse a una cirugía, a otros se les
recomendará el uso de calzoncillos sueltos. Si se
encuentran problemas endocrinos u hormonales, el hombre
será tratado con medicamentos, por ejemplo, con
testosterona en inyección, Clomid, Pergonal.
-
Inseminación
artificial. El esperma del
donante o del cónyuge es inyectado en la cavidad uterina
o en las trompas de Falopio. No es dolorosa. Se utiliza,
por ejemplo, cuando la endometriosis es la que causa
esterilidad.
-
Inyección
intracitoplasmática de esperma.
Consiste en aislar un óvulo y un sólo espermatozoide.
Bajo visión microscópica y sofisticadas herramientas, se
perfora el óvulo y se introduce el espermatozoide en su
interior. Si se fecunda, se procede a la transferencia del
embrión.
-
Madre
sustituta. Ésta puede donar
sus oocitos a la madre portante, o bien puede ser
inseminada ella misma y llevar el embarazo a término.
-
Cirugía
del útero. Se recomienda
cuando una mujer presenta problemas del útero. En
ocasiones la cirugía resuelve problemas estructurales del
útero. Pero a las mujeres que han tenido abortos espontáneos
se les suele dar ciertos medicamentos como la progesterona
natural (para que las paredes del útero estén más
preparadas para la implantación del óvulo fertilizado).
La progesterona artificial debe evitarse, ya que aumenta
el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento.
-
El
principal tratamiento para problemas en la mucosa
cervical, consiste en recetar estrógeno para mejorar
la calidad de la mucosa.
-
Fertilización
"in vitro" e implante de embrión.
Antes de decidirse por esta opción, es importante que la
pareja busque apoyo psicológico. El nivel de éxito de
estos procedimientos es muy bajo, y en los casos en que
resulta exitosa (entre el 14% y 16% de las parejas),
generalmente ha habido varios intentos previos. Cada
intento tarda diez días y es costoso. La fertilización
"in vitro" es el último tratamiento que se
recomienda. El procedimiento es, sintéticamente, el
siguiente: luego de la incubación extracorpórea del
esperma con los óvulos (que se obtienen por laparoscopía
o por aspiración transvaginal asistida por ultrasonido),
el óvulo fecundado se implanta en el útero. Se utiliza
ante la obstrucción de las trompas de Falopio, o sea, si
éstas están dañadas, también son una excelente elección
cuando el esperma no tiene la calidad necesaria.
-
Inyección
de semen intracitoplásmica (ICSI).
Es un tipo de fertilización "in vitro", útil
para hombres con pocos espermatozoides en semen. Se
filtran impurezas del semen, se aíslan los
espermatozoides del plasma seminal y se busca
concentrarlos por centrifugación, para luego depositarlos
en la cavidad uterina.
Estos
métodos son altamente efectivos. Estudios publicados en
"Obstetrics & Gynecology" a fines de diciembre
de 1999, destacan el aumento en los porcentajes de éxito de
la fertilización in vitro y otros métodos.
La
fertilización
convencional "in vitro" cultiva los embriones en
laboratorio durante tres días, antes de transferirlos al útero,
en esa etapa es difícil determinar cuáles podrán continuar
su desarrollo. Por tal motivo, se colocan de tres a cinco
embriones, con la esperanza de que al menos uno se implante, aumentando
las posibilidades de embarazos múltiples.
El
cultivo de blástula
(un embrión más desarrollado) y su posterior transferencia,
es otra forma de la fertilización "in vitro". Los
embriones permanecen en el laboratorio durante cinco días,
esto permite elegir los embriones más saludables y colocar sólo
uno o dos en el útero, además elimina la probabilidad de
tener trillizos y disminuye las probabilidades de dar a luz a
mellizos.
Comparando
estos dos últimos métodos tratados, si los embriones se
dejan tres días (como sucede en la fertilización "in
vitro"), hay un 60% de posibilidades de tener un hijo, un
30% de tener gemelos y un 10% de que sean trillizos. En
cambio, con el cultivo de blástula, existe un 70% de chances
de engendrar un solo bebé y un 30% , de que sean mellizos.
Para
algunas mujeres la infertilidad es una condición temporaria,
debido al ejercicio excesivo o a las dietas. A mujeres con
exceso de peso, se les dirá que bajen de peso, mientras que a
las mujeres demasiado delgadas se les dirá que lo aumenten.
Si la infertilidad se debe a exceso de ejercicio físico, se
le dirá que haga menos ejercicio.
Desde
un punto de vista psicológico, se podría decir que el médico
suele ser puesto por la pareja en el lugar del
"embarazador", es decir, que el que embaraza a la
mujer sería, para la pareja, el médico y no el marido.
No
siempre el éxito de un tratamiento es un embarazo. Se deberá
evaluar junto con la pareja la situación por la atraviesan.
Sería importante que se tomen un tiempo para descansar,
porque los tratamientos causan dolor y cansancio corporal,
además del sufrimiento psíquico. Para que se conecten con el
deseo de ese hijo. Es fundamental que la pareja sepa que hay
un permiso para decir "basta al tratamiento".
Es
de suma importancia que una pareja que acuda a un psicólogo
tenga en claro que su intervención no va a resolver la
esterilidad. Éxito terapéutico no es sinónimo de embarazo.
El terapeuta debe trabajar sobre diferentes temas, entre los
que se encuentra que la pareja acepte que es infértil y que con
las técnicas médicas puede lograr el embarazo. Es vital
evaluar si la pareja esta de acuerdo, en que la capacidad para
tener hijos no es el único indicador del afecto entre los
dos.
La
terapia es un espacio para:
-
Pensar.
-
Ayudar
a sobrellevar y elaborar el duelo.
-
Despejar
conflictos vinculares.
-
Aclarar
el porqué y el para qué de un hijo.
-
Conocer
sobre su deseo de un hijo.
-
Brindar
información en pro de la prevención (explicar cuáles
son los tratamientos, qué le puede pasar al paciente,
etc.).
-
Demistificar
ciertos temas (como el "cumplimiento del mandato
familiar, social y cultural).
-
Superar
la sensación de fracaso.
-
Desalentar
falsas expectativas ("si empiezo un tratamiento médico
enseguida quedo embarazada").
-
Propiciar
el diálogo en la pareja.
-
Reflexionar
sobre los tiempos propicios de embarazo, los límites
adecuados, los deseos apropiados.
-
Construir
el lugar del tercero (o sea del hijo).
-
Descubrir
que no son los únicos con esta problemática.
-
Encontrar
otras alternativas a tener en cuenta en el caso de que el
embarazo no se logre (por ej. la adopción).
-
Sentirse
mejor.
-
Fertilizar
el psiquismo. Los factores psíquicos y emocionales tienen
gran influencia en la capacidad de fecundar. Esto se puede
comprobar en el caso de parejas que, cansadas de intentar
conseguir un embarazo, optan por la adopción y al poco
tiempo consiguen tener un hijo propio.
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La
decisión de no optar por un tratamiento
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Luego
de un cierto recorrido y de una serie de procedimientos diagnósticos
realizados, la pareja puede descubrir que no está dispuesta a
someterse a ningún tipo de tratamiento.
Algunas
podrán decidir adoptar un niño, otras cambian el foco de sus
sentimientos y energías hacia otros aspectos de sus vidas.
La
decisión de seguir o no un tratamiento es la primer opción
que debe considerar una pareja, y es necesario que ambos estén
de acuerdo en esta resolución. El asesoramiento y apoyo de un
psicoterapeuta es de gran importancia en este momento.
Las
creencias religiosas también van a afectar el someterse o no
a un tratamiento de la infertilidad. Desde antaño, se aprende
que los niños son un regalo de Dios. A la pareja infértil
suele resultarle difícil comprender lo que le está
sucediendo. Algunos sienten culpa por cosas que hicieron en
sus vidas y pueden sentir que la esterilidad es un
"castigo de Dios". No obstante, la fe puede dar
muchas respuestas, los puede ayudar a aceptar que su misión
en la vida quizá no incluya tener hijos biológicos. Y que
todo ese amor que tienen para dar pueden transformarlo en
caridad o empeñarlo para otras cosas. |