|
En
los últimos cinco años se han producido avances muy
importantes en el conocimiento de la esquizofrenia en tres áreas
principales. Primero los avances en técnicas de neuroimagen,
especialmente la resonancia magnética (RMN), y la sofisticación
de las técnicas neuropatológicas han centrado el interés en
el sistema límbico como estructura esencial de la
fisiopatología de la esquizofrenia. Las áreas cerebrales de
mayor interés son: amígdala, hipocampo y giro parahipocámpico.
La mayor atención que se presta a estas zonas cerebrales no
significa que se haya dejado al margen el estudio de otras áreas,
ya que se van generando continuamente nuevas hipótesis que
pueden comprobarse a medida que aumenta el conocimiento sobre
la esquizofrenia. Segundo, tras la introducción de la
clozapina, un antipsicótico atípico con efectos neurológicos
secundarios mínimos, se ha generado una gran cantidad de
investigaciones sobre otros neurolépticos atípicos, en
particular la risperidona y la remoxpirida. Estas y otras
sustancias atípicas que se introducirán en el mercado en la
segunda mitad de los noventa podrían ser más eficaces para
tratar los síntomas negativos de la esquizofrenia y podrían
ir asociadas a una baja incidencia de efectos neurológicos
adversos. Tercero, a medida que se perfeccionan los
tratamientos farmacológicos y a medida que se reconocen
ampliamente las bases biológicas de esta enfermedad,
aumenta el interés en los factores psicosociales que afectan
a la esquizofrenia, incluidos los que influyen sobre el
inicio, las recaídas y los resultados del tratamiento. HISTORIA La
historia de los psiquiatras y neurólogos que han escrito y
teorizado sobre la esquizofrenia corre paralela a la historia
de la psiquiatría en sí misma. La magnitud de la enfermedad
ha atraído la atención de figuras excepcionales a través de
la historia de esta disciplina. Emil Kraepelin (1856-1926) y
Eugen Bleuler (1857-1939) son las dos figuras claves en la
historia de la esquizofrenia. Benedict A. Morel (1809-1873),
psiquiatra francés,usó el término de démense frécoce para
describir a aquellos pacientes deteriorados cuya enfermedad
había empezado en la adolescencia: Karl Ludwig Kahlbaum
(1828-1899) describió con precisión los síntomas de la
catatonía; y Ewold Hecker (1843-1909) escribió sobre la
conducta extraña que se observaba en la hebefrenia. Emil
Kraepelin Emil
Kraepelin latinizó el término de Morel a dementia precox, un
término que definía un proceso cognitivo diferente
(dementia) y una edad de inicio temprana (precox), aspectos
característicos de este trastorno. Más tarde Kraepelin
distinguió a los pacientes con demencia precoz
("dementia precox") de aquellos que consideró que
sufrían una psicosis maníaco-depresiva o paranoia. Los
pacientes con demencia precoz se caracterizaban por un curso
deteriorante y síntomas clínicos comunes de alucinaciones e
ideas delirantes. Los puntos de vista de Kraepelin sobre el
curso de la esquizofrenia están a veces poco representados en
términos de certeza de un curso deteriorante, ya que reconoció
que un 4% de sus pacientes se recuperó completamente y un 13%
experimentó mejorías significativas. Los pacientes con
psicosis maníaco-depresiva se diferenciaban de los pacientes
con demencia precoz por la presentica de diferentes episodios
de enfermedad separados por períodos de funcionamiento
normal. Los pacientes con paranoia tenían ideas delirantes
presistentes de tipo persecutorio como síntoma predominante,
pero no seguían el curso deteriorante de la demencia precoz o
los síntomas intermitentes de la psicosis maníaco-depresiva. Eugen
Bleuler Eugen
Bleuler acuñó el término de "esquizofrenia! que
sustituyó en la literarura al de "demencia precoz".
Bleuler conceptualizó este térmono con el fin de subrayar la
presencia de una escisión del pensamiento, emociones y
conductas en los pacientes afectados. Sin embargo, el término
está muchas veces malentendido, especialmente a nivel
popular, como sinónimo de personalidad desdoblada. Este
trastorno (que en la actualidad se conoce como trastorno de
identidad disociativo es un trastorno completamente diferente
que está categorizado en el Diagnostic and Statistical Manual
of Mental Disorders (DSM-IV) con el resto de los trastornos
disociativos. Una distinción fundamental señalada por
Bleuler entre su concepto de esquizofrenia y la demancia
precoz de Kraepelin era que la presencia de un curso
teteriorante no era imprescindible en el concepto de
esquizofrenia como lo era en el de demencia precoz. Una de las
consecuencias de esta nueva conceptualización de Bleuler fue
el aumento del número de pacientes que cumplían los
criterios para el diagnístico de la esquizofrenia. La
amplitud del nuevo diagnóstico era tal que condujo a una
diferencia de casi el doble en la incidencia de la
esquizofrenia antes de la introducción de la tercera edición
del DSM (DSM-III), cuando se comparan los países europeos
(que tienden a seguir los criterios de Kraepelin) con los
Estados Unidos (que tienden a seguir las directrices de
Bleuler).
Desde
la introducción del DSM-III. el sistema diagnóstico de los
Estados Unidos ha experimentado una inclinación clara ha- cia
las ideas de Kraepelin, aunque el término de Bleuler "es
quizofrenia" ha sido el que se ha reconocido
internacional- mente para designar el trastorno.
Las
cuatro Aes. Para explicar mejor su teoría sobre el cis
ma mental interno que sufren estos pacientes. Bleuler descri-
bió los síntomas fundamentales (o primarios) de la
esquizofrenia como un trastorno del pensamiento caracterizado
por alteraciones en la capacidad de asociación (en partcular
pérdida de asociaciones). Otros síntomas fundamentales eran
las alteraciones en la afectividad, el autismo y la
ambivalencia. Así, las cuatro Aes de Bleuler se refieren a
las asociaciones, los afectos, el autismo y la ambivalencia,
Bleuler también describió síntomas accesorios (o
secundarios), como las alucinacio nes e ideas delirantes,
síntomas que habían sido una parte prominente de la
conceptualización kraepeliana del trastorno. Otros
teóricos
Adolf
Meyer, Harry Stack Sullivan. Gabriel Langfeldt y Kurt
Schneider también contribuyeron en gran manera al en-
tendimiento de ciertos aspectos de la esquizofrenia. Meyer. el
fundador de la psicobiología. creía que la esquizofrenia y
otros trastornos mentales eran reacciones a una gran variedad
de situaciones estresantes de la vida, y de esta forma llamó
al síndrome "reacción esquizofrénica". Sullivan,
el fundador de la escuela psicoanalítica interpersonal, señaló
el aislamiento social como causa y síntoma de la
esquizofrenia.
Los estudios de Ernst Kretschmer giraban en
torno a la idea de que la esquizofrenia es más común entre
pacientes con somatotipos asténicos, atléticos y displásicos
que entre pacientes con somatotipos pícnicos, que era más
probable que sufriesen trastornos bipolares. Aunque esta
observación parece extraña. concuerda con la impresión
superficial sobre los somatotipos de muchas personas sin
hogar.
Gabriel Langfeldt. Langfeldt dividió
a los pacientes con síntomas psicóticos mayores en dos
grupos. los que sufrían verdadera esquizofrenia y los que
sufrían una psicosis esquizofreniforme. Este autor subrayó
en su descripción de la verdadera esquizofrenia la
importancia de la despersonalización, el autismo, el
embotamiento afectivo, el inicio insidioso y los sentimientos
de desrealización. A esta "verdadera esquizofrenia"
también se la conoció como esquizofrenia nuclear,
esquizofrenia procesual y esquizofrenia resistente en la
literatura
que siguió a los trabajos de Langfeldt.
Kurt
Schneider. Este autor describió cierto número de síntomas
de primer rango que él no consideraba específicos de la
esquizofrenia, pero sí de un valor pragmático para hacer el
diagnóstico. La esquizofrenia, decía SChneider también
puede diagnosticarse exclusivamente en base a síntomas de
segundo rango y manifestaciones clínicas de otro tipo.
Schneider no pensaba que estos síntomas debieran cumplirse
siempre de una forma precisa. Llamó la atención de los clínicos
sobre el hecho de que algunos pacientes en los que no se
observaban síntomas de primer rango, también deberían
recibir el diagnóstico de esquizofrenia. Desafortunadamente,
este aviso se ignora con frecuencia. y el que no se detecten
estos síntomas en una primera entrevista lleva a la conclusión
de que el paciente no sufre esquizofrenia.
Karl Jaspers, psiquiatra y filósofo,
fue el principal promotor del psicoanálisis existencial.
Jaspers se acercó
a la psicopatología con la idea de que no existían
principios fundamentales o esquemas conceptuales uniformes. En
sus teorías sobre la esquizofrenia, por tanto, intentó
mantenerse "libre" de los conceptos tradicionales,
como sujeto y objeto, causa y efecto, y realidad y fantasía.
Un desarrollo específico de esta filosofía fue su interés
en el contenido de los delirios de los pacientes.
Edad y sexo
La prevalencia de la esquizofrenia es la misma en
hombres y mujeres. Sin embargo, se observan diferencias
respecto a la edad de inicio y curso. En los hombres empieza
antes. Más de la mitad de los pacientes masculinos, pero sólo
un tercio de las mujeres son hospitalizados por primera vez
antes de los 25 años. La edad de inicio más frecuente para
los hombres es entre los 15 y los 25 años, mientras que para
las mujeres es entre los 25 y los 35. El inicio antes de los
10 años y después de los 50 es muy poco frecuente. Un 90o/c de
los pacientes en tratamiento está entre los 15 y los 55 años.
Algunos estudios han indicado que es más probable que los
hombres presenten síntomas negativos. y que las mujeres
tengan un mejor funcionamiento social. En general, el curso de
la esquizofrenia es más favorable entre las mujeres que entre
los hombres.
Suicidio
El suicidio es una
causa de muene frecuente entre estos pacientes. en pane porque
los especialistas tienden a relacionar el suicidio más con
los trastornos afectivos que con los trastornos psicóticos.
Un 50% de los pacientes esquizofrénicos intentan suicidarse
por lo menos una vez en su vida, de un 10 a un 15% de estas
personas mueren por esta causa en períodos de seguimiento de
20 años. Los intentos de suicido son igualmente probables
entre los hombres que entre las mujeres. Entre los principales
factores de riesgo se incluyen la presencia de síntomas
depresivos, la juventud (menor edad), y un funcionamiento premórbido
elevado (en especial la formación universitaria). Este grupo
de pacientes puede adquirir conciencia de los efectos
devastadores de esta enfermedad y ver el suicidio como una
alternativa razonable. El tratamiento de estos pacientes debe
incluir fármacos para la depresión. psicoterapia y grupos de
apoyo para dirigir sus esfuerzos hacia objetivos realistas.
Uso y abuso de sustancias asociados
Cigarrillos. La mayoría de los
sondeos realizados indican que más de tres cuartas partes de
los pacientes esquizofrénicos fuman, comparados con menos de
la mitad del resto de los pacientes psiquiátricos tomados
conjuntamente. Además de los riesgos para la salud que
comporta el tabaco, el fumar afecta otros aspectos del cuidado
de estos pacientes. Algunos estudios han señalado que el
tabaco se asocia con el consumo de dosis altas de fármacos
antipsicóticos, debido posiblemente al aumento del
metabolismo de estas sustancias que produce el tabaco. Por
otro lado, el fumar también se relaciona con una disminución
de los sín tomas parkinsonianos asociados a estos fármacos,
debido probablemente a la activación que la nicotina provoca
en las neuronas dopaminérgicas.
Abuso de sustancias. La comorbilidad
entre la esquizofrenia y los trastornos relacionados con
sustancias es frecuente, aunque las implicaciones del abuso de
sustancias en pacientes esquizofrénicos están poco claras.
Entre un 30% y un 50% de estos pacientes cumplen criterios
para el abuso o la dependencia de alcohol; y las otras dos
sustancias más utilizadas son el cannabis (de un 15% a un
25%) y la cocaína (de un 5% a un 10%). Los pacientes suelen
consumir estas sustancias para
experimentar
sensaciones placenteras y reducir sus niveles de ansiedad. En
general, la mayoría de los estudios han asociado la
comorbilidad de la esquizofrenia y los trastornos relacionados
con sustancias a un peor pronóstico.
Consideraciones culturales y socioeconómicas
La esquizofrenia ha sido descrita en todas las
culturas y
grupos socioeconómicos estudiados. En los países
industrializados se registra un número desproporcionado de
esquizofrénicos entre los grupos socioeconómicos más débiles.
Esta observación ha sido explicada por la
teoría del "downward drift", según la cual
las personas afectadas o descienden a grupos socioeconómicos
inferiores o fracasan en sus intentos de pasar a un status
superior debido a la enfermedad. La hipótesis de la
"causa social" ofrece una explicación
alternativa: el estrés experimentado por los miembros de los
grupos socioeconómicos menos favorecidos contribuye al
desarrollo de una esquizofrenia.
Además de hipotetizar que el estrés de la
sociedad industrializada causa esquizofrenia, algunos
investigadores han presentado datos que indican que el estrés
de la inmigración puede provocar trastornos similares a la
esquizofrenia. Algunos estudios señalan una alta prevalencia
de esquizofrenia entre inmigrantes recién llegados, y este
hallazgo apunta hacia el abrupto cambio cultural como factor
implicado en la aparición del trastorno. Quizás, concordante
con ambas hipótesis es que la prevalencia de la
esquizofrenia parece aumentar entre las poblaciones del tercer
mundo, al tiempo que se incrementan los contactos con culturas
tecnológicamente avanzadas.
Los defensores de una causa social para la
esquizofrenia aducen que las culturas pueden ser más o menos
esquizofrenogénicas, lo que depende de cómo se percibe la
enfermedad mental en estas culturas, la naturaleza del rol del
paciente, la disponibilidad de sistemas de apoyo social y
familiar, y la complejidad de la comunicación social. La
esquizofrenia parece tener mejor pronóstico en los países
menos desarrollados donde los pacientes se reintegran a sus
comunidades y familias con mayor facilidad de lo que lo hacen
en las sociedades occidentales.
Personas sin hogar (homeless), El
problema de las personas sin hogar en las grandes ciudades
puede estar relacionado con la desinstitucionalización de los
pacientes esquizofrénicos que no se ha llevado a cabo de una
forma que permita hacer un seguimiento adecuado del paciente.
Aunque es difícil saber el porcentaje exacto de personas sin
hogar que son esquizofrénicas, se ha estimado que entre un
tercio y dos tercios de estas personas pueden sufrir este
trastorno.
Costes económicos para la sociedad.
La estimación del coste que una enfermedad supone para una
ciudad es difícil de calcular; en cualquier caso, existe
consenso respecto al enorme coste económico que la
esquizofrenia supone para la población de los Estados Unidos.
Un 1 % de los ingresos totales de este país va a parar al
tratamiento de las enfermedades mentales (excluidos los
trastornos relacionados con sustancias); este porcentaje fue
de 40 billones de dólares en 1985. Cuando se añaden los
costes indirectos (p. ej., mortalidad y pérdida de producción),
la cifra llega a los 100 billones de dólares anuales. La
mayoría de estos fondos se destinan a cubrir los costes
directos e indirectos de la esquizofrenia.
ETIOLOGÍA
Aunque se habla de la esquizofrenia como si fuese
una enfermedad única, la categoría diagnóstica puede
incluir una variedad de trastornos que se presentan con síntomas
conductuales parecidos. La esquizofrenia comprende
probablemente un grupo de trastornos con causas heterogéneas
y que agrupa a pacientes cuyos síntomas clínicos, respuesta
al tratamiento y curso de la enfermedad pueden ser muy
variados.
Modelo estrés-diátesis
Este modelo integra factores biológicos,
psicosociales y ambientales. Postula que una persona puede
tener una vulnerabilidad específica (diátesis) que, cuando
se activa por algún factor ambiental estresante, permite que
aparezcan síntomas de esquizofrenia. En el modelo estrés-diátesis
más general, la diátesis o el factor estresante pueden ser
biológicos, ambientales o las dos cosas a la vez. El
componente ambiental puede ser tanto biológico (p. ej., una
infección) como psicológico (p. ej., una situación familiar
estresante o la muerte de un familiar cercano). La base biológica
de una diátesis puede tomar forma mediante influencias epigenéticas
como el abuso de sustancias, el estrés psicosocial y los
traumatismos.
Factores biológicos
La causa de la esquizofrenia no se conoce. No
obstante, en la pasada década gran cantidad de
investigaciones han subrayado el papel de ciertas áreas del
cerebro en la fisiopatología del trastorno, que incluyen el
sistema límbico, el córtex frontal y los ganglios basales.
Estas tres áreas están por supuesto interconectadas, con lo
que la disfunción de un área puede afectar al funcionamiento
de otras. Dos tipos de investigaciones han implicado al
sistema límbico como el área potencialmente responsable de
la patología fundamental de la esquizofrenia, si no en su
totalidad, sí en gran parte. Estos dos tipos de
investigaciones son las basadas en las técnicas de
neuroimagen y las basadas en los exámenes neuropatológicos
post mortem del tejido cerebral.
El momento en que aparece una lesión
neuropatológica en el cerebro y la interacción entre la lesión
y los factores ambientales y sociales se han sometido a una
investigación muy activa. La causa de que aparezca una
alteración puede ser un desarrollo anormal (p. ej., una
migración anómala de neuronas a lo largo de las células
gliales radiales durante la fase de desarrollo) o una
degeneración de las neuronas tras el desarrollo (p. ej.. una
muerte celular prematura. como parece ocurrir en la enfermedad
de Huntington). Sin embargo, los teóricos se enfrentan al
hecho de que entre gemelos monocigóticos, la tasa de
discordancia es del 50%, lo cual implica la existencia de una
interacción poco conocida entre el ambiente y el desarrollo
de la esquizofrenia. Una explicación alternativa es que
aunque los gemelos monocigóticos parten de la misma información
genética, la regulación de la expresión del gen como se
produce por separado a lo largo de sus vidas, puede ser
diferente. Los factores que regulan la expresión del gen
comienzan a conocerse en estós momentos; posiblemente, a través
de una regulación genética diferencial, un gemelo monocigótico
puede desarrollar esquizofrenia y el otro no.
Principios básicos de investigación.
Un diseño básico para la investigación biológica sobre la
esquizofrenia es la determinación de algunas variables biológicas
en un grupo de pacientes esquizofrénicos y en un grupo de
personas sin trastornos mentales, o un grupo de pacientes
psiquiátricos no esquizofrénicos. Las medias de estas
medidas se comparan luego entre sí para ver si los pacientes
esquizofrénicos
son
diferentes de las personas de los otros grupos. Esta
aproximación implica algunas salvedades. Primero. es difícil
encontrar un grupo control que este bien equiparado con el
grupo de esquizofrénicos, ya que estos pacientes han pasado
por tratamientos farrnacológicos y situaciones psicosociales
que la mayoría de los sujetos control no han experimentado.
Segundo, cuando se halla alguna diferencia utilizando esta
metodología, es difícil determinar la significación exacta
de la misma. La demostración de esta diferencia entre grupos
no indica que exista una relación causal. Una diferencia en
estas medidas biológicas puede ser secundaria al proceso de
la enfermedad o secundaria al tratamiento.
La neurología clínica proporciona diferentes
ejemplos de lesiones únicas que provocan un intervalo amplio
de estados psicológicos, desde la normalidad hasta todos los
diagnósticos del DSM-IV. Por ejemplo, muchas personas tienen
enfermedades cerebrovasculares, pero algunas no presentan síntomas
psicológicos, otras presentan trastornos depresivos y otras,
manía o psicosis. Otro ejemplo es la enfermedad de
Huntington, que puede limitarse estrictamente al trastorno
neurológico o puede ir asociada a todos los diagnósticos del
DSM-IV. Por otro lado, una anormalidad específica en el
cerebro puede tener múltiples causas. La enfermedad de
Parkinson, por ejemplo, tiene causas idiopáticas,
infecciosas, traumáticas, y tóxicas.
Integración de las teorías biológicas.
Las principales áreas implicadas en la esquizofrenia son las
estructuras limbicas. los lóbulos frontales y los ganglios
basales. El tálamo y el tronco cerebral también se han visto
relacionados debido al papel del tálamo como mecanismo
integrador y al hecho de que el tronco cerebral y el mesencéfalo
son las principales ubicaciones para las neuronas aminérgicas
ascendentes. No obstante. el sistema limbico ha ido atrayendo
cada vez más la atención de los investigadores. Por ejemplo.
en un estudio con gemelos con discordancia para la
esquizofrenia utilizó tanto la resonancia magnética como la
medida del flujo sanguíneo regional del cerebro. Los
investigadores habían determinado previamente que el área
hipocámpica de casi todos los gemelos afectados era menor que
la de los no afectados. y que en los gemelos afectados se
observaba un menor incremento del flujo sanguíneo cerebral en
el córtex prefrontal dorsolateral al realizar actividades que
implicaban una activación psicológica. El estudio halló una
correlación entre estas dos anomalías, lo que sugeriría que
los dos hallazgos estaban relacionados, aunque algún tercer
factor podía haber afectado a ambas variables.
Hipótesis dopaminérgica. La
formulación más simple de la hipótesis dopaminérgica de la esquizofrenia hace
referencia al exceso de actividad de estas neuronas. La teoría
se ha desarrollado partiendo de dos observaciones. Primero,
excepto la clozupina, la eficacia y la potencia de los
antipsicóticos están correlucionudas con sus propiedades
antagonistas del receptor dopaminérgico D. Segundo, las
sustancias que aumentan la actividad dopaminérgica, en
especial la anfetamina, son psicoticomiméticas. La teoría básica
no entra en polémica sobre si esta hiperactividad dopaminérgica
es debida a una liberación excesiva de dopaminu, a un exceso
de receptores dopuminérgicos, a una hipersensibilidad de
estos receptores para la dopamina, o a una combinación de
todos estos mecanismos. Tampoco especifica qué vías dopaminérgicas
pueden ser las más involucradas, aunque las mesocorticales y
mesolímbicas son probablemente las más implicadas. Las
neuronas dopaminérgicas de estas vías proyectan desde sus
cuerpos celulares en el mesencéfalo hacia las neuronas
dopaminoceptivas del sistema límbico y córtex cerebral.
La hipótesis dopaminérgica de la
esquizofrenia continúa puliéndose y perfeccionándose cada
vez más. Una cuestión con la que se especula es que los
receptores dopaminérgicos tipo 1 (D1) podrían tener alguna
relación con los síntomas negativos, y algunos
investigadores están interesados en utilizar agonistas de
estos receptores para tratar tales síntomas. El
descubrimiento reciente del receptor doparninérgico tipo 5
(D5) se ha relacionado con el receptor D1 y se continúa
investigando en esta línea. De forma paralela, los receptores
tipo 3 y tipo 4 (D3, D4) se han vinculado con el receptor D2 y
serán objeto de investigaciones posteriores, a medida que se
vayan desarrollando agonistas y antagonistas de estos
receptores. Por lo menos un estudio ha proporcionado información
sobre un aumento de los receptores D4 en análisis post mortem
de muestras de tejido cerebral de pacientes esquizofrénicos.
Aunque la hipótesis dopaminérgica de la
esquizofrenia ha sido investigada durante más de 20 años y
sigue siendo la hipótesis neuroquímica más lógica,
presenta dos problemas fundamentales. Primero, los
antagonistas de la doparnina son eficaces para tratar a prácticamente
a todos los pacientes psicóticos agitados, al margen del
diagnóstico. No es posible, por tanto, concluir que la
hiperactividad dopaminérgica sólo se da en la esquizofrenia.
Por ejemplo, los antagonistas de la dopamina también se
utilizan en el tratamiento de los episodios maníacos.
Segundo, algunos datos electro fisiológicos sugieren que las
neuronas dopaminérgicas pueden incrementar su tasa de impulso
en respuesta a la exposición prolongada a fármacos antipsicóticos.
Esto implica que la alteración inicial en la esquizofrenia
puede ser un estado hipodopaminérgico.
La relevancia de la dopamina en la fisiopatología
de la esquizofrenia concuerda con los estudios que han
determinado las concentraciones plasmáticas del principal
metabolito de la dopamina, el ácido homovainíllico. Algunos
estudios preliminares indican que bajo condiciones
experimentales muy controladas. las concentraciones de ácido
homovainíllico en plasma pueden ser un reflejo de las
concentraciones de este metabolito en el SNC. Estos estudios
describen una correlación positiva entre las concentraciones
de ácido homovainíllico antes del tratamiento y dos
factores: la gravedad de los síntomas psicóticos y la
respuesta al tratamiento con antipsicóticos. Estas
investigaciones también han señalado que tras un incremento
transitorio de las concentraciones plasmáticas de ácido
homovainíllico, estas concentraciones van disminuyendo de una
forma regular. Esta disminución se correluciona con el
atemperamiento de los síntomas por lo menos en algunos
pacientes.
Otros neurotransmisores. Aunque la
dopamina es el neurotransmisor que ha recibido mayor atención
en la investigación sobre la esquizofrenia, los estudios se
van centrando también en otros neurotransmisores. El que se
considere la implicación de otros neurotransmisores se
justifica por lo menos por dos razones. Una, ya que la
esquizofrenia es probablemente un trastorno muy heterogéneo,
es posible que alteraciones
en diferentes neurotransmisores conduzcan al mismo síndrome conductual.
Por ejemplo. las sustancias alucinógenas que afectan a la
serotonina -por ejemplo, el LSD- y dosis altas de sustancias
que afectan a la dopamina -por ejemplo, la anfetamina pueden
provocar síntomas psicóticos que son difíciles de
distinguir de una intoxicación. Dos, la investigación básica
en ciencias neurológicas ha demostrado claramente que una
sola neurona puede contener más de un neurotransmisor y puede
tener receptores para media docena más de neurotransmisores.
Por tanto, los diferentes neurotransmisores del cerebro
interaccionan entre ellos de forma compleja, y el
funcionamiento anormal puede ser el resultado de los cambios
en una única sustancia.
SEROTONINA. Este neurotransmisor ha
concentrado gran parte del interés de las investigaciones en
esquizofrenia a partir de la observación de que algunos de
los llamados antipsicóticos atípicos actúan sobre la
serotonina (p. ej., la clozapina. risperidona y ritanserina).
En concreto, se ha indicado que es importante antagonizar el
receptor tipo 2 de la serotonina (5-HT2) para reducir los síntomas
psicóticos y mitigar los trastornos del movimiento
relacionados con el antagonismo de los receptores D2. Como
también se ha sugerido en la investigación sobre los
trastornos del estado de ánimo, la actividad de la serotonina
parece estar relacionada con la conducta impulsiva y suicida
que también puede observarse en los pacientes esquizofrénicos.
NORADRENALINA. Algunos investigadores
han informado que la administración a largo plazo de antipsicóticos
disminuye la actividad de las neuronas noradrenérgicas en el
locus coeruleus y que los efectos terapéuticos de algunos
antipsicóticos pueden tener que ver con su actividad sobre
los receptores adrenérgicos α, y α2. Aunque la
relación entre la actividad dopaminérgica y noradrenérgica
permanece poco clara. cada vez más datos dan a entender que
el sistema noradrenérgico regula el sistema dopaminérgico de
tal modo que las alteraciones del sistema noradrenérgico
predisponen a un paciente a recaer con frecuencia.
AMINOÁCIDOS. El neurotrasmisor inhibitorio
ácido y aminobutírico (GABA) también se ha visto implicado
en la fisiopatología de la esquizofrenia. Los datos de que se
dispone concuerdan con la hipótesis de que algunos pacientes
esquizofrénicos presentan una pérdida de neuronas GABA-érgicas
en el hipocampo. Esta pérdida de neuronas puede, en teoría,
producir una hiperactividad de las neuronas dopaminérgicas y
noradrenérgicas.
El neurotransmisor excitante glutamato se ha
relacionado con la biología de la esquizofrenia. Se han
postulado diferentes hipótesis en relación a esta sustancia,
incluidas la hiperactividad, hipoactividad, y neurotoxicidad
inducida por el glutamato.
Neuropatología. Aunque la
incapacidad de los neuropatólogos del siglo XIX para hallar
las bases de la esquizofrenia llevó a clasificarla como un
trastorno funcional, en la pasada década la investigación en
este sentido ha permitido revelar una posible base neuropatológica
del trastorno. Las dos áreas cerebrales que han recibido
mayor atención son el sistema límbico y los ganglios
basales, aunque existe cierta controversia respecto a las
alteraciones neuropatológicas o neuroquímicas en el córtex
cerebral, tálamo y tronco cerebral.
SISTEMA LÍMBICO. El sistema límbico,
debido a su papel en
el control de las emociones, se ha relacionado con la
fisiopatología de la esquizofrenia. De hecho, esta estructura
ha demostrado ser el área más fértil en cuanto a estudios
neuropatológicos sobre el trastorno. Más de media docena de
estudios controlados post mortem realizados con muestras de
tejido cerebral de pacientes esquizofrénicos, han hallado una
disminución en el tamaño de esta región incluidos amígdala,
hipocampo y giro parahipocámpico. Los hallazgos neuropatológicos
respaldan las observaciones similares realizatias utilizando
la resonancia magnética nuclear (RMN). También se ha
informado de una desorganización de las neuronas en el
interior del hipocampo.
GANGLlOS BASALES. Los ganglios basales tienen un
interés teórico por lo menos por dos razones. Primero.
muchos pacientes esquizofrénicos tienen movimientos extraños,
incluso en ausencia de los trastornos inducidos por la
medicación (p. ej., la discinesia tardía). Estos movimientos
pueden incluir una marcha torpe, muecas faciales, y
estereotipias. Como los ganglios basales están implicados en
el control del movimiento. la patología de esta región también
estará relacionada con la fisiopatología de la
esquizofrenia. Segundo, de todos los trastornos neurológicos
que pueden acompañarse de psicosis, los más comunes son
aquellos que implican a los ganglios basales (p. ej., la
enfermedad de Huntington). Otro factor que relaciona esta
estructura con la esquizofrenia es el hecho de que los
ganglios basales están recíprocamente conectados con los
lóbulos
frontales, lo cual aumenta la posibilidad de que las
anormalidades de funcionamiento observadas en el lóbulo
frontal a través de neuroimagen puedan ser debidas a
alteraciones de los ganglios basales, más que de los lóbulos
frontales en sí mismos.
Los estudios neuropatológicos de los ganglios
basales han proporcionado infonnación variada y poco
concluyente respecto a la pérdida de células o a la reducción
del volumen del globo pálido y de la sustancia negra. Por el
contrario, algunos estudios han evidenciado que existe un
aumento de los receptores D2 en el caudado, putamen y núcleo
accumbens; no obstante, si el incremento es secundario a las
medicaciones antipsicóticas recibidas por los pacientes queda
todavía en el aire. Algunos investigadores han empezado a
estudiar el sistema serotoninérgico de los ganglios basales,
ya que se ha sugerido la intervención de la serotonina en los
trastornos psicóticos a partir de la utilidad clínica de fármacos
que actúan a nivel de este neurotransmisor (p. ej., clozapina
y risperidona).
Técnicas de neuroimagen. Antes de la
introducción de las técnicas de neuroimagen, el estudio de
la esquizofrenia dependía de medidas indirectas de la
actividad cerebral -por ejemplo, el estudio de los
neurotransmisores del líquido cefalorraquídeo (LCR), sangre
u orina- en pacientes vivos, o del estudio directo del cerebro
en personas fallecidas. Las técnicas de neuroimagen permiten
a los investigadores realizar estudios específicos de las
sustancias neuroquímicas o del funcionamiento cerebral en
personas vivas. La tecnología de estos métodos puede ser muy
seductora. El lector de literatura especializada en el tema
estará al corriente de que existen diferentes postulados a
partir de los cuales se desarrollan modelos de cálculo
derivados de los datos que proporcionan estos aparatos.
Diferencias en estos modelos matemáticos entre dos grupos de
investigadores pueden conducir a conclusiones diferentes a
partir de los mismos datos. Para protegerse de este riesgo,
los investigadores están continuamente en contacto,
intercambiando sus ideas sobre cuál es el modelo matemático
más apropiado.
TOMOGRAFIA COMPUTARIZADA (TC). Los primeros
estudios que utilizaron esta técnica con enfermos esquizofrénicos
ofrecieron los datos más precoces y convincentes de que la
esquizofrenia es una enfermedad cerebral. Estos estudios
demostraron que en los cerebros de pacientes esquizofrénicos
se apreciaba un aumento de tamaño de los ventrículos y una
cierta reducción del volumen cortical. Estos hallazgos se
consideraron concordantes con la presencia de menor tejido
cerebral en estas personas; si esta reducción del tejido se
debe a un desarrollo anormal o a una degeneración, sigue
siendo un tema abierto a discusión.
Otros estudios en los que se utilizó esta técnica
describieron asimetrías cerebrales anonnales, menor volumen
cerebelar, y cambios en la densidad del cerebro. Algunas de
estas investigaciones han correlacionado la presencia de
anormalidades en la TC con la presencia de síntomas
negativos, alteraciones neuropsiquiátricas, incremento de los
signos neurológicos, frecuentes síntomas extrapiramidaIes
causados por los antipsicóticos y un escaso ajuste premórbido.
Aunque no todos los estudios con tomografías computarizadas
han confirmado esta relación, es de sentido común que
cuantas más alteraciones neuropatológicas existan, más
graves serán los síntomas. No obstante, las anormalidades
observadas en las diferentes investigaciones sobre la
esquizofrenia, también se han observado en otros trastornos
neuropsiquiátricos, incluidos los trastornos del estado de ánimo,
los relacionados con el alcohol y las demencias. Así pues,
tales cambios probablemente no son procesos fisiopatológicos
específicos de la esquizofrenia.
Ciertos estudios han intentado determinar si las
anormalidades detectadas en la TC son progresivas o se
mantienen estáticas. Para algunos autores, las lesiones
observadas están ya presentes al inicio de la enfermedad y no
progresan. Para otros, sin embargo, la patología que puede
observarse mediante estas técnicas va progresando durante el
curso de la enfermedad. De este modo, sigue sin clarificarse
si existe un proceso patológico activo en el cerebro de los
pacientes esquizofrénicos.
Aunque el aumento de tamaño de los ventrículos
cerebrales de pacientes esquizofrénicos puede apreciarse
cuando se comparan con sujetos control, las diferencias entre
personas afectadas y personas que no lo están son variables,
y normalmente pequeñas. Por tanto, la utilidad de la tomografía
computarizada como instrumento diagnóstico para la
esquizofrenia es limitada. A pesar de todo, algunos datos
indican que los ventrículos están más dilatados en los
pacientes que presentan discinesias tardías. También parece
ser que esta dilatación se observa más entre los hombres que
entre las mujeres.
RESONANCIA MAGNÉTICA. Esta técnica se
utilizó inicialmente para verificar los hallazgos obtenidos a
partir de la TC, y después comenzó a emplearse para obtener
más conocimientos sobre la fisiopatología de la
esquizofrenia. Uno de los estudios más importantes realizados
con esta técnica examinó a gemelos monocigóticos con
discordancia para la esquizofrenia. El estudio constató que
prácticamente todos los gemelos afectados presentaban una
dilatación de los ventrículos que no presentaban los no
afectados, aunque para la mayoría de los primeros esta
dilatación entraba en el rango de la normalidad.
Los investigadores que utilizan la
resonancia magnética nuclear (RMN) para el estudio de la
esquizofrenia aprovechan la mayor resolución de sus imágenes
en comparación con la TC, y la información cualitativa que
puede obtenerse utilizando diferentes secuencias de imágenes.
Por ejemplo. la mayor resolución de las imágenes de la RMN
ha permitido observar un menor volumen del complejo amígdala-hipocampo
y del giro parahipocámpico en pacientes esquizofrénicos. Un
estudio reciente ha constatado una reducción específica de
estas áreas cerebrales en el hemisferio izquierdo. Y no en el
derecho, aunque otros estudios han observado una reducción
bilateral. En algunas investigaciones se ha correlacionado la
reducción del volumen del sistema límbico con el grado de
psicopatología u otras medidas de la gravedad del trastorno.
También se han observado diferentes tiempos de relajación TI
y T2 en los pacientes esquizofrénicos, en particular en las
regiones frontales y temporales.
RESONANCIA MAGNÉTICA ESPECTROSCÓPICA. Esta
técnica permite medir la concentración de moléculas específicas
-por ejemplo, adenosín trifosfato (ATP)- en el cerebro.
Aunque esta técnica está empezando a desarrollarse en la
actualidad, ya han aparecido en la literatura dedicada a la
esquizofrenia algunos estudios preliminares. En una
investigación que utilizó esta técnica para estudiar el córtex
prefrontal dorso lateral se observó, comparando con un grupo
control, que los pacientes esquizofrénicos tenían menores
niveles de fosfomonoésteres y fosfatos inorgánicos y mayores
niveles de fosfodiésteres y adenosín-trifosfato. Estos
datos que hacen referencia al metabolismo de los compuestos
que contienen fosfato fueron congruentes con la hipoactividad
observada en esa región cerebral, y confirmados más tarde
con los resultados obtenidos a partir de otras técnicas de
neuroimagen, por ejemplo, la tomografía por emisión de
positrones (TEP).
TOMOGRAFIA POR EMISIÓN DE POSITRONES. Aunque esta
técnica ha sido utilizada en algunas investigaciones sobre la
esquizofrenia, hasta el momento se dispone de pocos datos
concluyentes. La mayoría de los estudios han medido, o bien
la utilización de la glucosa por el cerebro, o bien el flujo
sanguíneo cerebral, y los hallazgos positivos hacen
referencia a una hipoactividad de los lóbulos frontales y una
activación anormal de ciertas áreas del cerebro tras
realizar actividades psicológicas, y una hiperactividad de
los ganglios basales relativa al
córtex cerebral. No obstante, ciertos estudios no han podido
replicar estos hallazgos, aunque esta activación anormal
parece ser un dato consistente. En estas investigaciones se
analiza el flujo sanguíneo cerebral utilizando la técnica
TEP, la tomografía computarizada por emisión de un único
fotón (SPECT) u otros sistemas de neuroimagen que permiten
medir el flujo sanguíneo cerebral en una determinada región.
Mientras se está midiendo el flujo sanguíneo, se le pide a
la persona que realice una actividad psicológica que
presumiblemente activa una zona particular del córtex
cerebral en sujetos control. Uno de los estudios mejor
controlados que ha utiliiado este diseño halló que en los
sujetos esquizofrénicos, a diferencia del grupo control, no
se observó un incremento del flujo sanguíneo en el córtex
prefrontal dorsolateral mientras realizaban el Wisconsin
Sorting Test.
Otro tipo de estudios con la técnica TEP ha utilizado
ligandos radiactivos para estimar la cantidad de receptores D2
presentes. Los dos principales estudios al respecto difieren
en sus resultados: uno de ellos informa de un incremento del número
de estos receptores en los ganglios basales, y el otro afirma
que no se observan diferencias en el número de estos
receptores. Estos resultados contradictorios pueden deberse a
la utilización de ligandos diferentes por parte de cada grupo
de investigadores, a las diferentes clases de pacientes
esquizofrénicos, estudiados, o a otras diferencias en la
metodología o análisis datos. Por el momento, sigue
existiendo controversia. En cualquier caso esta técnica
seguirá utilizándose en el estudio de la esquizofrenia, y
las posteriores investigaciones utilizarán ligandos para
otros sistemas de neurotransmisores, como es el caso de la
noradrenalina y el glutamato.
Electrofisiología:
Los estudios electroencefalográficos llevados a cabo con
pacientes esquizofrénicos indican que gran número de ellos
presentan registros anormales, mayor sensibilidad a los
procedimientos de activación (p. ej.. frecuente actividad de
puntas tras la deprivación del sueño), reducción de la
actividad alfa, aumento de la actividad delta, posiblemente más
actividad epileptifonne de la normal, y posiblemente más
anormalidades en el hemisferio izquierdo.
EPILEPSIA PARCIAL COMPLEJA. Las psicosis de
características similares a la esquizofrenia ocurren con más
frecuencia de lo que se cree en pacientes con este tipo de
epilepsia, especialmente cuando las crisis implican a los lóbulos
temporales. Entre los factores asociados al desarrollo de
psicosis en estos pacientes se incluyen una localización
izquierda del foco irritativo, una localización temporal
medial de la lesión. y un inicio temprano de las crisis. Los
síntomas de primer rango descritos por Schneider pueden ser
similares a los observados en pacientes con este tipo de
epilepsia, y pueden indicar la presencia de patología del lóbulo
temporal cuando se observan en pacientes esquizofrénicos.
POTENCIALES EVOCADOS. En la literatura
especializada se han descrito gran cantidad de anormalidades
en los potenciales evocados de los sujetos esquizofrénicos.
La P300 ha sido el elemento más estudiado y se define como
una onda amplia y positiva que aparece 300 mseg después que
se detecte una estimulación sensorial. La mayor fuente de
ondas P300 está localizada en las estructuras límbicas de
los lóbulos temporales mediales. En pacientes esquizofrénicos,
esta onda es estadísticamente más pequeña y aparece más
tarde que en los grupos control. Las anormalidades en estas
ondas parecen ser más comunes entre los niños con alto
riesgo para la esquizofrenia porque alguno de sus progenitores
la sufre. Si las características de la P300 representan un
fenómeno de estado o un rasgo sigue sin estar claro. Otros
potenciales evocados en los que se han observado anormalidades
en pacientes esquizofrénicos son la N100 y el cambio de
voltaje contingente. La N100 es una onda negativa que aparece
100 mseg después del estímulo, y la variación negativa
contingente es un cambio de voltaje de desarrollo lento que
sigue a la presentación de un estímulo sensorial que es la
señal para los estímulos siguientes. Los datos derivados de
los estudios con potenciales evocados se han interpretado como
una indicación de que, aunque los pacientes esquizofrénicos
son inusualmente sensibles a los estímulos sensoriales
(amplios potenciales evocados que se inician rápidamente),
compensan esta hipersensibilidad embotando el procesamiento de
la información a niveles corticales más altos (indicado por
los potenciales evocados más pequeños y de inicio más tardío).
Disfunción
de los movimientos oculares.
La incapacidad de una persona para seguir con la vista el
movimiento de un objeto es el elemento clave de los trastornos
del seguimiento visual y la desinhibición de los movimientos
oculares sacádicos observados en pacientes esquizofrénicos.
Las disfunciones en el movimiento de los ojos pueden ser un
marcador de la esquizofrenia. ya que es independiente del
tratamiento farmacológico y del estado clínico, y también
se ha observado en los parientes de primer grado de los
sujetos esquizofrénicos. Varios estudios han observado estas
anonnalidades en un 50% - 85% de los pacientes, en
comparación con el 25% de los pacientes psiquiátricos no
esquizofrénicos y menos del 10% de los sujetos control sanos.
Como el movimiento ocular está controlado en parte por
centros situados en los lóbulos frontales, este tipo de
trastornos concuerdan con las teorías que implican patología
del lóbulo frontal en la esquizofrenia. Psiconeuroinmunología.
Se han asociado a la esquizofrenia ciertas anormalidades
inmunológicas. Entre ellas cabe destacar la menor producción
de interleucina T2, disminución del número y la respuesta de
los linfocitos periféricos, reactividad celular y humoral
anormal a las neuronas, y la presencia de anticuerpos
dirigidos al cerebro (anticuerpos cerebrales). Estos hallazgos
pueden interpretarse como representaciones de los efectos de
un virus neurotóxico o de un trastorno autoinmune endógeno.
Investigaciones muy controladas, que han tratado de encontrar
evidencias de infecciones víricas neurotóxicas en la
esquizofrenia, han obtenido resultados negativos, aunque los
datos epidemiológicos muestran una alta incidencia de
esquizofrenia tras la exposición prenatal a la influencia de
estos factores. Otros datos que apoyan la hipótesis vírica
son que existe un mayor número de anormalidades físicas en
el nacimiento, más complicaciones durante el embarazo y el
parto, estacionalidad de los nacimientos concordante con una
infección vírica, agrupaciones geográficas de casos de
adultos, y estacionalidad de las hospitalizaciones. De todos
modos, la incapacidad de obtener pruebas genéticas de una
infección viral reduce la significación de todos los datos
circunstanciales. La posibilidad de que existan anticuerpos
cerebrales proporciona algún apoyo; no obstante, el proceso
fisiopatológico, si es que existe, probablemente sólo es
aplicable a un subgrupo de pacientes esquizofrénicos.
Psiconeuroendocrinología. Algunos
trabajos señalan la existencia de diferencias neuroendocrinas
entre grupos de pacientes esquizofrénicos y grupos de
controles normales. Por ejemplo, el test de la supresión de
la dexametasona ha evidenciado anormalidades en algunos
subgrupos de pacientes esquizofrénicos, aunque el valor práctico
o predicrivo de este test en la esquizofrenia ha sido muy
cuestionado. No obstante, un estudio llevado a cabo en
condiciones muy controladas ha correlacionado la supresión
persistente de dexametasona en la esquizofrenia con un peor
pronóstico de la enfermedad.
Algunos datos sugieren que las menores
concentraciones de hormona luteinizante-folículo estimulante
(LH/FSH), quizás correlacionen con la edad de inicio y duración
de la enfermedad. También se ha informado de otras
anormalidades como una brusca liberación de prolactina y
hormona del crecimiento que estimulan la liberación de
gonadotropinas o tirotropinas, y una brusca liberación de
hormona del crecimiento que estimula la apomorfina, lo cual
puede correlacionarse con la presencia de síntomas negativos.
Genética
Gran cantidad de estudios sugieren de forma
constante la existencia de un componente genérico en la
heredabilidad de la esquizofrenia. Los primeros estudios clásicos
sobre este tema realizados en los años' 30, hallaron que es
probable que una persona sufra esquizofrenia si están
afectados otros miembros de su familia, y que la probabilidad
de una persona de sufrir este trastorno está correlacionada
con la proximidad de estas relaciónes familiares (p. ej.,
parientes de primer o segundo grado). Los gemelos monocigóticos
presentan la tasa de concordancia más alta. Los estudios con
gemelos monocigóticos adoptados muestran que los gemelos
criados por padres adoptados sufren esquizofrenia en la misma
proporción que sus hermanos gemelos criados por los padres
biológicos. Este hallazgo sugiere que la influencia genética
es más potente que la ambiental Otro
dato que apoya esta predisposición genética es la observación
de que, cuanto más grave es la esquizofrenia; más probable
es que los gemelos muestren concordancia para el trastorno. Un
estudio que apoya el modelo estrés: diátesis demostró que
los gemelos monocigóticos adoptados que más tarde sufrieron
esquizofrenia, era más probable que hubiesen sido adoptados
por familias inestables desde el punto de vista psicológico.
Marcadores cromosómicos. Las
actuales investigaciones genéticas están orientadas hacia la
identificación de los árboles genealógicos de las personas
afectadas, y el estudio de familias mediante técnicas de
fragmentación cromosómica. Desde que se aplican ampliamente
las técnicas de biología molecular, se han confirmado
algunas relaciones entre ciertos loci de cromosomas y la
esquizofrenia. En estos informes, más de la mitad de los
cromosomas se han visto relacionados con esta enfermedad, pero
los brazos largos de los cromosomas 5, 11, Y 18; el brazo
corto del cromosoma 19, y el cromosoma X han sido los más
estudiados. Por el momento, toda esta investigación puede
resumirse en que la base genética potencial de la
esquizofrenia es muy heterogénea.
Factores psicosociales
Los grandes avances en el conocimiento de la
biología de la esquizofrenia y la introducción de
tratamientos farmacológicos seguros y efectivos han puesto de
relieve la necesidad de conocer mejor al individuo, la familia
y todos aquellos factores sociales que puedan afectar al
paciente. Si la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro,
es probable que de forma paralela aparezcan enfermedades en
otros órganos (como infartos de miocardio y diabetes, por
ejemplo), cuyos cursos se ven afectados por los factores
psicosociales. También en paralelo con otras enfermedades crónicas
(p. ej., enfermedades pulmonares), la farmacoterapia en
solitario no suele ser suficiente para obtener la máxima
mejoría clínica. Así pues, es importante que el
especialista tenga en cuenta los factores psicosociales que
afectan a la esquizofreaia. Aunque históricamente se ha dicho
que algunos factores psicosociales están directa y
causalmente relacionados con la enfermedad, esta primera
aproximación no debería impedir al especialista contemporáneo
utilizar algunas teorías derivadas de estas observaciones e
hipótesis del pasado.
Teorías referentes al paciente como individuo. A
pesar de las controversias respecto a la causa o causas de la
esquizofrenia, lo que permanece irrefutable es que la
enfermedad afecta a los pacientes como individuos, cada uno de los
cuáles tiene su propio funcionamiento psicológico. Aunque
algunas teorías psicodinámicas en relación a la patogenia
de la esquizofrenia parecen estar fuera del contexto actual,
sus agudas observaciones clínicas pueden ayudar al
especialista contemporáneo a entender cómo la enfern1edad
afecta a la psique del sujeto.
TEORÍAS PSICOANALÍTICAS. Sigmund Freud
afirmaba que la esquizofrenia era el resultado de fijaciones
en el desarrollo que ocurrían antes de las que producían el
desarrollo de las neurosis. También postuló que estaba
presente un yo defectuoso que contribuía a la sintomatología
de la enfermedad. La desintegración del yo supone un retorno
al tiempo en que éste todavía no estaba establecido o
empezaba a hacerlo. De este modo, el conflicto intrapsíquico
resultante de estas fijaciones tempranas y de un yo
defectuoso, que puede ser la consecuencia de unas relaciones
objetales tempranas muy pobres, son la base de la sintomatología
psicótica. Un elemento central de esta teoría de Freud era
la decatexia de objetos y la regresión en respuesta a la
frustración y al conflicto con los demás. Algunas de las
ideas de Freud referentes a la esquizofrenia acusaron su falta
de implicación profunda con estos pacientes. Por el
contrario, Harry Stack Sullivan sometió a los pacientes
esquizofrénicos a psicoanálisis intensivos y concluyó en
que la enfermedad era el resultado de dificultades
interpersonales tempranas, particularmente las relacionadas
con lo que él consideraba maternidades
"defectuosas" y abiertamente ansiosas.
La concepción psicoanalítica de la
esquizofrenia postula que los defectos del yo afectan a la
interpretación de la realidad y al control de los impulsos
internos, como la sexualidad y la agresión. Las alteraciones
aparecen como consecuencia de distorsiones en la relación recíproca
entre el niño y la madre. Como describe Margaret Mahler, el
niño es incapaz de separar y progresar más allá de la
cercanía y la completa dependencia que caracteriza la relación
madre-hijo en la fase oral del desarrollo. El sujeto esquizofrénico
nunca consigue constancia objetal, que se caracteriza por un
sentido seguro de la identidad, y que resulta del vínculo
cercano con la madre durante la infancia. Paul Federn concluyó
que la alteración fundamental de la esquizofrenia es la
incapacidad del paciente para conseguir la separación del
objeto de sí mismo. Algunos psícoanalistas defienden que las
alteraciones en el funcionamiento de un yo rudimentario
permiten una intensa hostilidad y agresión que distorsionan
la relación madre-hijo, y conducen a la organización de una
personalidad vulnerable al estrés. El inicio de los síntomas
durante la adolescencia ocurre en el mismo momento en que la
persona requiere un yo fuerte para enfrentarse a la necesidad
de funcionar independientemente, de separarse de los padres,
de controlar más los impulsos internos y de afrontar la
intensa estimulación externa.
La teoría psicoanalítica también postula
que los diferentes síntomas de la esquizofrenia tienen
diferentes significados simbólicos para el paciente.
Por
ejemplo, las fantasías sobre el fin del mundo pueden indicar
una percepción de que su mundo interior se ha resquebrajado.
Los sentimientos de grandeza pueden reflejar un narcisismo
reactivado, en el cual las personas creen que son
omnipotentes. Las alucinaciones pueden ser sustitutivos de la
incapacidad del paciente para enfrentarse con la realidad
objetiva y pueden representar sus deseos internos o sus
miedos. Los delirios. al igual que las alucinaciones, son
regresivos, intentos de crear una nueva realidad o expresar los miedos o impulsos
ocultos.
TEORÍAS PSICODINÁMICAS. Los estudios genéticos
demuestran claramente que la esquizofrenia es una enfermedad
con un sustento biológico. En cualquier caso. los estudios
realizados con gemelos monocigóticos dejan claro que los
factores ambientales y psicológicos pueden ser importantes en
el desarrollo de una esquizofrenia, ya que algunos gemelos
presentan discordancia para la enfermedad. Freud
conceptualizaba la esquizofrenia como una respuesta regresiva
a la insoportable frustración y conflictos con las personas
del entorno. La regresión implica un aislamiento emocional o catexis tanto
de las representaciones objetales internas como de las
personas del medio, provocando un retorno al estadio autoerótico
del desarrollo. La catexis del paciente se reviste en el yo
bajo la apariencia de un aislamiento autista. Freud añadió más
tarde que, aunque las neurosis implican un conflicto entre el
yo y el ello, las psicosis pueden verse como un conflicto
entre el yo y el mundo externo, en el cual la realidad es
negada y, por tanto, remodelada.
Las visiones psicodinámicas más contemporáneas
de la esquizofrenia se alejan del modelo freudiano. Tienden a
considerar la hipersensibilidad constitucional a los estímulos
perceptivos como un déficit. En realidad, gran cantidad de
investigaciones sugieren que a estos pacientes les resulta difícil
discriminar diferentes estímulos y centrarse en un sólo
aspecto cada vez. Esta dificultad crea problemas en cada fase
del desarrollo en la infancia, y produce un estrés
particularmente intenso en las relaciones interpersonales. Las
perspectivas psicodinámicas de la esquizofrenia a menudo son
consideradas erróneamente como si fuesen responsabilidad de
los padres. cuando en realidad se centran
en las dificultades psicológicas y neuropsicológicas
que crean problemas a la mayoría de las personas cercanas a
los pacientes esqulzofrerncos.
En relación a cuál es el modelo teórico
preferido, todas las aproximaciones psicodinámicas operan
desde la premisa de que todos los síntomas psicóticos tienen
significado en la esquizofrenia. Por ejemplo. los pacientes
pueden tener ideas de grandeza tras un deterioro de su
autoestima. De forma similar, todas las teorías reconocen que
las relaciones interpersonales pueden ser terroríficas para
las personas que sufren esquizofrenia. Aunque la investigación
sobre la eficacia de la psicoterapia en estos pacientes ofrece
resultados contradictorios, cualquier plan de tratamiento
debería contar con personas interesadas en ofrecer,
compasión y un refugio de la confusión del mundo exterior.
Los estudios de seguimiento a largo plazo sostienen que
algunos pacientes probablemente no se benefician de una
psicoterapia exploratoria, pero aquellos que son capaces de
integrar la experiencia psicótica en sus vidas, pueden
beneficiarse de algún tipo de terapia introspectiva.
TEORÍAS DEL APRENDIZAJE. De acuerdo
con los teliricos del aprendizaje, los niños que más tarde
sufrirán esquizofrenia aprenden reacciones y formas de
pensamiento irracionales por medio de la imitación de los
padres, que pueden tener sus propios problemas emocionales. La
pobreza de las relaciones interpersonales de las personas
esquizofrénicas, de acuerdo con esta teoría, se desarrolla
debido a la pobreza de los modelos de los cuáles aprenden
durante su infancia.
Teorías
relacionadas con la familia. Estudios no controlados indican
que algunos patrones familiares específicos pueden desempeñar
un papel causal en el desarrollo de la esquizofrenia. Este es
un aspecto que los especialistas deberían tener muy en
cuenta, ya que muchos padres de hijos esquizofrénicos aún
albergan ira hacia la comunidad psiquiátrica, que durante
mucho tiempo relacionó abiertamente la disfuncionalidad
familiar con el desarrollo de la esquizofrenia. Algunos
pacientes provienen de familias de este tipo, del mismo modo
que muchas personas "sanas" también provienen de
esta clase de familias. No obstante, es clínicamente
relevante reconocer las conductas familiares patológicas, ya
que éstas pueden incrementar de forma significativa el estrés
emocional que para una persona con vulnerabilidad para la
esquizofrenia puede ser difícil de soportar.
DOBLE LAZO. Este concepto fue
formulado por Gregory Bateson para describir una familia hipotética
en la cuál los niños reciben mensajes parentales
conflictivos en relación a sus conductas, actitudes y
sentimientos. Según esta hipótesis; el niño se aísla en su
propio estado psicótico para escapar de la confusión de este
doble lazo. Desafortunadamente, los estudios familiares que se
han llevado a cabo para probar esta teoría eran poco fiables
metodológicamente y no han podido demostrar la validez de la
misma.
FAMILIAS, ESCINDIDAS y SESGADAS,
Teodore Lidz describió dos tipos de patrones conductuales
familiares anormales. En un tipo de familias, existe una clara
"escisión" entre los padres, y uno de ellos se
acerca exageradamente al hijo del sexo opuesto. En el otro
tipo de familia, una relación "sesgada" con uno de
los padres implica una poderosa lucha entre éstos y la
consiguiente dominación de uno de ellos.
FAMILIAS PSEUDOMUTUAS y PSEUDOHOSTILES. Lymnan Wynne
describió familias en las cuales la expresión emocional se
suprime por el uso de una comunicación verbal pseudomutua o
pseudohostil. Esta supresión produce el desarrollo de una
comunicación verbal única en esa familia y no necesariamente
comprensible para cualquier persona ajena a ella; el problema
aparece cuando el niño deja el hogar y tiene que relacionarse
con otras personas.
EMOCIÓN EXPRESADA. Este
concepto (a menudo abreviado como EE) define un tipo de
expresión que incluye críticas. hostilidad, y sobreimplicación
que pueden caracterizar la conducta de los padres u otros
cuidadores hacia el paciente esquizofrénico. Muchos estudios
han señalado que en las familias con niveles altos de emoción
expresada, las recaídas del paciente son más frecuentes. La
evaluación de la emoción expresada incluye el análisis
tanto de lo que se dice como de la forma en que se dice.
Teorías sociales. Algunos teóricos
han sugerido que la industrialización y la urbanización
pueden ser factores causales Qe la esquizofrenia. Aunque
algunos datos apoyan esta teoría, parece ser que los factores
estresantes actúan principalmente sobre la edad de inicio de
la enfermedad y sobre la gravedad de la misma
Subtipos
DSM-IV
En el DSM-IV se citan subtipos de
esquizofrenia paranoide, desorganizado, catatónico,
indiferenciado, y residual. La subtipificación del DSM-IV se
basa fundamentalmente en la presentación clínica. Estos
subtipos no están muy correlacionados con diferencias en
cuanto al pronóstico; tal diferenciación puede hacerse mejor
atendiendo a los predictores específicos de pronóstico.
Tipo paranoide. El DSM-IV especifica que
el tipo paranoide se caracteriza por la preocupación por una
o más ideas delirantes o frecuentes alucinaciones auditivas.
Están ausentes otras conductas sugerentes de los tipos
desorganizado o catatónico. Clásicamente, el tipo paranoide
se caracteriza principalmente por la presencia de ideas
delirantes de tipo persecutorio o grandioso. Los pacientes con
este tipo de esquizofrenia suelen ser mayores que los
pacientes con esquizofrenia catatónica o desorganizada cuando
aparece el primer episodio de la enfermedad. Los pacientes que
han estado bien hasta la treintena aproximadamente suelen
haber establecido una vida social que puede serIes de gran
ayuda a lo largo de su enfermedad. Además, el resurgimiento
del yo de los pacientes paranoides tiende a ser superior que
el de los pacientes catatónicos o desorganizados. Los
pacientes con esquizofrenia paranoide presentan una menor
regresión de sus facultades mentales. respuesta emocional, y
conducta que la observada en otros tipos de esquizofrenia.
El típico paciente de este tipo es tenso,
suspicaz, reservado y recéloso. También puede ser hostil o
agresivo. En algunas ocasiones pueden conducirse adecuadamente
en situaciones sociales. Su inteligencia en áreas no
invadidas por la psicosis tiende a permanecer intacta.
Un hombre de 44 años, soltero y sin empleo
fue llevado a un servicio de Urgencias por la policía por
haber golpeado a una mujer mayor en su edificio de
apartamentos. El decía que la mujer a la que había golpeado
era una bruja y ella y las "otras" merecían más
por todo lo que le habían hecho. El
paciente había estado continuamente enfermo desde que tenía
22 años. Durante su primer curso en Facultad de Derecho,
empezó a estar cada vez más convencido de que sus compañeros
de clase se burlaban de él. Observó que estornudaban y
resoplaban cada vez que él entraba en clase. Cuando una chica
con la que salía rompió la relación, él creyó que ella
había sido reemplazada por una doble. Llamó a la policía
para que le ayudase a resolver el "secuestro". Su
rendimiento académico bajó de una forma espectacular, y se
le aconsejó que buscase ayuda psiquiátrica.
El paciente encontró un trabajo como asesor
financiero en un banco, que conservó durante siete meses. Sin
embargo, recibía cada vez más "señales"
distractoras de sus compañeros de trabajo y empezó a
mostrarse más suspicaz y aislado. Fue en esta época cuando
oyó voces por primera vez. Fue despedido y al poco tiempo
hospitalizado por primera vez, a la edad de 24 años. No volvió
a trabajar desde entonces.
Fue hospitalizado 12 veces; la estancia más
larga fue de ocho meses. No obstante, en los últimos cinco años
había sido hospitalizado sólo una vez, durante tres semanas.
Durante las hospitalizaciones había recibido diferentes
tratamientos antipsicóticos. Aunque se le había prescripto
medicación, él solía dejar de tomarla al poco tiempo de ser
dado de alta. Al margen de los encuentros con su tío dos
veces al año, y sus contactos con los trabajadores de los
centros de salud mental, se había aislado socialmente. Vivía
sólo y se ocupaba personalmente de sus asuntos financieros,
que incluían una modesta herencia. Leía el Wall Street Journal diariamente.
Cocinaba y limpiaba para sí mismo.
El paciente afirmaba que su apartamento era
el centro de un gran sistema de comunicaciones que incluía
las tres principales cadenas de televisión, sus vecinos y,
aparentemente, millones de "actores" en su
vecindario. Había cámaras secretas en su apartamento que
registraban todas sus actividades. Cuando veía la televisión,
muchas de sus actividades (p. ej., levantarse para ir al baño)
eran rápidamente comentadas desde la pantalla. Dondequiera
que fuese, todos los "actores" tenían orden de
seguirle; sus vecinos manejaban dos "máquinas"; una
era la responsable de todas sus voces, excepto el
"bromista". No estaba seguro de quién controlaba
esa voz que le visitaba sólo de forma ocasional y era muy
divenida. Las demás voces que oía varias veces cada día
eran originadas por esa máquina, que él a veces pensaba que
era controlada por la vecina a quien había agredido. Por
ejemplo, cuando él estaba estudiando qué hacer con sus
finanzas, esas voces "atormentadoras" le decían
constantemente qué inversiones debía hacer. La otra máquina
que él llamaba "máquina del sueño" introducía
sueños eróticos en su cabeza, en general con mujeres de
color.
El paciente describía otras experiencias
inusuales. Por ejemplo, fue a una zapatería a 30 millas de
distancia con la esperanza de encontrar unos zapatos que no
estuviesen "alterados". Sin embargo, pronto se
percató de que, como el resto de los zapatos que había
comprado, contenían en el fondo unos clavos especiales
colocados para molestarle. Le asombró que sus voces supiesen
antes que él cuál sería la tienda a la que iría a
comprarlos, ya que se le habían adelantado para poner esos
clavos especialmente para él. Pensaba en el gran esfuerzo y
en los "millones de dólares" que suponía el
tenerle bajo vigilancia. A veces pensaba que todo formaba
parte de un gran experimento para descubrir el secreto de su
inteligencia superior.
En el momento de la entrevista el paciente
presentaba un aspecto cuidado y su discurso era coherente. Su
afecto, como mucho, estaba ligeramente embotado. Al principio
estaba enfadado por haber sido llevado al hospital por la
policía. Tras unas semanas de tratamiento con fármacos
antipsicóticos para controlar su
sintomatología, fue trasladado a un centro de larga estancia
con el objetivo de proporcionarle una situación vital más
estructurada.
Discusión. La larga enfermedad del
paciente empezó aparentemente con ideas delirantes de
referencia (sus compañeros se burlaban de él estornudando y
resoplando cuando entraba en clase). Con los años, sus ideas
delirantes se habían elaborado cada vez más y eran más
extravagantes (sus vecinos eran actores; sus pensamientos
estaban controlados: una máquina ponía sueños eróticos en
su cabeza). Además. oía voces que le atormentaban.
Las ideas delirantes extravagantes y las
alucinaciones auditivas son los síntomas psicóticos característicos
de la esquizofrenia. El diagnóstico fue confirmado por las
notables alteraciones en su vida laboral y social. y por la
ausencia de un trastorno del estado de ánimo o de algún
factor orgánico conocido.
Tras las ideas delirantes y alucinaciones de
los pacientes parecen girar en torno al tema de la conspiración
para atormentarle. Este delirio persecutorio sistematizado -en
ausencia de incoherencia. pérdida de asociaciones, afecto
inapropiado. o conducta catatónica o desorganizada- sugiere
una esquizofrenia tipo paranoide. Este tipo puede
especificarse como continuo si, como en este caso, todas las
fases activas pasadas y presentes de la enfermedad han sido de
este tipo. El pronóstico para el tipo paranoide continuo es
mejor que el del tipo desorganizado o inditerenciado. El
paciente pudo, de hecho, mejorar de una forma considerable a
pesar de la cronicidad del trastorno psicótico: en los últimos
cinco años ha sido capaz de cuidar de sí mismo.
Tipo desorganizado. El tipo desorganizado
(antes llamado hebefrénico) se caracteriza por una notable
regresión a conductas primitivas. desinhibidas y
desorganizadas, y por la ausencia de síntomas que reúnan
criterios para el tipo catatónico. El inicio suele ser
temprano. antes de los 25 años. Los pacientes desorganizados
están normalmente activos aunque de una forma no constructiva
(sin objetivos).
Su alteración del pensamiento es notable y su contacto con.
la realidad. pobre. Su apariencia personal y su conducta
social son desastrosas. Sus respuestas emocionales son
inapropiadas, y a menudo empiezan a reír sin una causa
aparente. Las muecas y las sonrisas incongruentes son
frecuentes en este tipo de pacientes, cuya conducta se
describe como boba o fatua.
El
paciente era un hombre de 40 años que parecía tener 30. Fue
conducido al hospital por su madre porque estaba preocupada
por él. Era la hospitalización número 12. Iba vestido con
un gabán raído, zapatillas de estar por casa y una gorra de
baseball. Alrededor de su cuello colgaban varias medallas. Su
afecto oscilaba entre la ira hacia su madre -"Ella me
alimenta con mierda... que recoge de otras personas"- a
la risa nerviosa con que obsequiaba seductoramente al
entrevistador. Su discurso y formas eran infantiles y caminaba
con pasos menudos
y movimientos exagerados de las caderas. Su madre decía que
había dejado de tomar la medicación un mes antes y desde
entonces había empezado a oír voces y a comportarse de una
forma extraña. Cuando se le preguntaba qué había estado
haciendo él decía: "comer alambres y encender
fuegos". Su discurso espontáneo era a menudo incoherente
y marcado por frecuentes asonancias.
Fue hospitalizado por
primera vez después de dejar la escuela a los 16 años. Desde
ese momento, nunca más fue capaz de estudiar o de buscar un
trabajo. Vivía con su anciana madre pero a veces desaparecía
durante meses hasta que la policía le encontraba
vagabundeando por las calles. No se conocían antecedentes de
abuso de alcohol u otras sustancias.
Discusión. La combinación
de una enfermedad crónica con una marcada incoherencia,
afecto inapropiado, alucinaciones
auditivas. y conducta extraña ofrece pocas dudas
sobre el diagnóstico de una esquizofrenia. La presencia de
una notable pérdida de asociaciones. un afecto inapropiado. y
la ausencia de síntomas catatónicos prominentes apuntan
hacia el tipo desorganizado. -
Tipo catatónico. Aunque
el tipo catatónico era común en el pasado, actualmente es
raro encontrarlo en Europa o Estados Unidos. El síntoma clásico
del tipo catatónico es la profunda alteración de las
funciones motoras, que puede incluir estupor, negativismo.
rigidez postural o excitación. Algunas veces el paciente pasa
rápidamente del extremo de la excitación al del estupor. Síntomas
asociados son las es- tereotipias, manierismos y flexibilidad
cérea. El mutismo es muy común. Durante el estupor catatónico
o la excita- ción. los pacientes necesitan ser controlados
cuidadosa- mente para evitar que se hagan daño a sí mismos o
a los demás. Puede ser necesario el cuidado médico debido a
la
-desnutrición, extenuación. hiperpirexia o autolesiones.
Tipo indiferenciado. Con
frecuencia. algunos pacientes claramente esquizofrénicos no
encajan con facilidad en ninguno de los otro tipos. El DSM-IV
cl~sifica a estos pa- cientes en el grupo indiferenciado.
Una chica de 15 años fue visitada a petición
de las autoridades de su distrito escolar para asesoramiento.
Se había trasladado recientemente a esta zona con su familia.
y tras un breve período de clases regulares, se la cambió a
la clase de los alumnos con problemas emocionales. La paciente
no comprendía demasiado los trabajos escolares y funcionó
bien sólo hasta quinto curso, a pesar de su vocabulario
aparentemente bueno. Interrumpía la clase con ruidos de
animales y contaba historias fantásticas que hacían que sus
compañeros se riesen de ella. En casa, la paciente estaba
agresiva mordiendo o pegando a sus padres o hermano cuando se
enfadaba. Con frecuencia estaba aburrida, no tenía amigos y
le resultaba difícil emplear su tiempo en algo. Pasaba mucho
tiempo haciendo dibujos de robos, naves espaciales y otras
invenciones fantásticas. Algunas veces decía que preferiría
estar muerta. pero nunca intentó suicidarse y aparentemente
no pensaba hacerlo. Su madre decía que desde el nacimiento
había sido diferente y que la conducta que presentaba en la
actualidad apareció de forma gradual.
La historia prenatal y perinatal de la
paciente no ofrecía datos relevantes. No utilizó palabras
completas hasta los 4 o 5 años. Desde que entró en la
escuela, sus capacidades habían sido motivo de preocupación.
Repetidas evaluaciones habían sugerido un coeficiente
intelectual ligeramente superior a 70 pero su rendimiento
estaba a veces por debajo de lo que cabría esperar. Debido a
que su padre era militar, la familia había cambiado de
domicilio varias veces, y no se disponía de los resultados de
las primeras evaluaciones psicológicas.
Los padres decían que ella siempre había sido
difícil e inquieta. Algunos médicos les habían dicho que no
sufría exactamente un retraso intelectual pero sí padecía
un trastorno mental grave. Los resultados de una evaluación
que se le practicó a los 12 años debido a sus dificultades
escolares, demostró la presencia de procesos mentales raros y
de una fragmentación del yo. En esa época dormía bien y no
se despertaba con pesadillas o haciendo demandas
extravagantes. aunque esto había sido aparentemente el signo
más temprano de su conducta actual. En el momento de la
entrevista decía dormir poco, molestando a la familia cada
noche levantándose y paseando por la casa. La madre señalaba
lo impredecible que era su hija y comentaba las historias
divertidas que contaba la paciente, y la forma en que ésta se
hablaba a sí misma utilizando voces graciosas. La madre
consideraba las historias de la paciente "cosas de niños"
y no les prestaba demasiada atención. Decía que desde que la
paciente vio la película Star War" estaba
obsesionada con ideas sobre el futuro. el espacio y las naves
espaciales.
Los padres rondaban la cuarentena. El
padre. que estaba "retirado del servicio militar,
trabajaba como ingeniero. La madre tenía extrañas creencias
sobre sí misma. Era locuaz y circunstancial cuando contaba su
historia. Daba mucha importancia a sus experiencias
infantiles. Decía haber crecido en la India y haber tenido
una infancia extravagante, llena de episodios dramáticos y
violentos. Muchos de estos episodios parecían improbables. Su
marido, por el contrario, no la dejaba hablar de su pasado en
su presencia e intentaba quitarle importancia a esta infonnación
y a los problemas de la paciente. Los padres parecían tener
una relación bastante restringida. El padre asumía el papel
del taciturno cabeza de familia, la madre luchaba cada día
por sacar adelante a la tamilia.
La paciente era una chica alta, con
sobrepeso y con aspecto infantil. vestida de una forma poco
cuidada, y con una apariencia desaliñada. Se quejaba a voces
de su insomnio, aunque era difícil obtener detalles sobre su
alteración del sueño. Habló largamente de sus intereses y
de sus ocupaciones. Decía que había construido un robot en
el sótano que había empezado a comportarse como un loco
causando desperfectos hasta que
ella lo pudo parar por control remoto. Decía que lo había
construido con partes de computadoras que había conseguido
del museo local.
Cuando se le pedían detalles de la
construcción del robot, empezaba a divagar. Cuando se le pidió
que dibujase uno de sus inventos, dibujó un ferrocarril aéreo
y se enfrascó en lo que parecían complejas operaciones matemáticas
que en realidad no eran más que repeticiones sin sentido de símbolos
(p.ej. +. -.dividir. multiplicar). Cuando el entrevistador
expresa ba
su incredulidad ella decía que algunas personas no creían
que ella fuese un supergenio. También habló de su curiosa
capacidad para oír cosas que los demás no podían oír y decía
que estaba en contacto con algún tipo de criatura. Pensaba
que podía estar embrujada, o quizás la criatura era de otro
planeta. Podía oír su voz hablándole y preguntándole
cosas, pero no le decía lo que tenía que hacer. La voz
estaba fuera de su cabeza y resultaba inaudible para los demás.
Ella no consideraba que lo que le preguntaba la voz fuesen
cosas terribles: no intentaba asustarla ni hacerla enfadar.
Su profesor comentaba que aunque la
lectura de la paciente correspondía aparentemente a un nivel
quinto, su comprensión era mucho menor. Leía lo que no
estaba y a veces cambiaba el significado de un párrafo. Su
ortografía correspondía a un tercer nivel y sus matemáticas
estaban por debajo de éste. En la escuela trabajaba duro,
aunque era lenta. Si se la presionaba, se enfadaba y su
trabajo se deterioraba.
Discusión. En el momento de la
entrevista la paciente exhibía algunos síntomas psicóticos.
Parecía que deliraba cuando decía que había construido
complicados inventos y que estaba en comunicación con
"alguna clase de criatura". Sus alucinaciones
auditivas eran voces que le hablaban y le preguntaban cosas.
La presencia de ideas delirantes y alucinaciones, en ausencia
de factores orgánicos específicos que iniciaran y
mantuviesen el trastorno o de un trastorno del estado de ánimo,
apuntaban hacia el diagnóstico de esquizofrenia.
Los criterios diagnósticos del DSM-IV
para la esquizofrenia requieren que para una porción de
tiempo significativa desde el inicio del trastorno, una o más
áreas principales de funcionamiento como el trabajo, las
relaciones interpersonales, o el autocuidado están
notablemente por debajo del nivel premórbido (o cuando el
inicio se da en la infancia o adolescencia, el sujeto es
incapaz de alcanzar el nivel de funcionamiento interpersonal,
académico u ocupacional que le correspondería). Ciertamente,
la enfermedad de la paciente empezó en su infancia, y no pudo
conseguir el nivel esperable de desarrollo social para alguien
de su edad. Por tanto, el diagnóstico fue de esquizofrenia.
Como las ideas delirantes hacían referencia a diversos temas
y no estaban sistematizadas, se excluyó el tipo paranoide:
estaban ausentes los principales síntomas catatónicos y por
tanto se excluyó el tipo catatónico; y estaba ausente el
afecto inapropiado por lo que se descartó el tipo
desorganizado. Por tanto, el diagnóstico fue esquizotrenia
tipo indiferenciado.
El nivel intelectual de la paciente por ligeramente por encima
de 70 la exime del diagnóstico adicional de retraso mental.
Alguien puede proponer el diagnóstico "límite" en
referencia a su funcionamiento intelectual. No obstante, lo
que a la paciente le creaba problemas en la escuela no era su
limitación intelectual, sino su conducta extravagante. Tipo
residual. De acuerdo con el DSM-IV, el tipo residual se
caracteriza por la presencia de evidencias continuas de
alteraciones de tipo esquizofrénico, en ausencia de un
conjunto de síntomas activos suficientes para cumplir los
criterios de cualquier otro tipo de esquizofrenia. El
embotamiento afectivo, el aislamiento social, la conducta excéntrica,
el pensamiento ilógico y una leve pérdida de asociaciones
son síntomas comunes del tipo residual. Si están presentes
alucinaciones o ideas delirantes, no son muy prominentes y no
perturban demasiado la vida del sujeto. Tipo
I y Tipo II
Mientras se escribía el
DSM-IV, en la literatura se discutía si era útil utilizar un
esquema de subtipos basado en la presencia o ausencia de síntomas
positivos (o productivos) y negativos (o defectuales). En
1980, T.J. Crow propuso una clasificación de los pacientes
esquizofrénicos en Tipo I y Tipo II. Aunque este sistema no
fue aceptado como parte de la clasificación del DSM-IV, esta
distinción clínica ha influido de forma clara en la
investigación psiquiátrica. Los síntomas negativos incluyen
aplanamiento o embotamiento afectivo, pobreza del lenguaje o
de su contenido, bloqueo, autocuidado escaso (aseo), pérdida
de motivación, anhedonia, retraimiento social, alteraciones
cognitivas y déficit de atención. Los síntomas positivos
incluyen pérdida de asociaciones, alucinaciones, conducta
extravagante, y logorrea. Los pacientes Tipo I tienden a tener
más síntomas positivos, sus estructuras cerebrales parecen
normales en la TC, y su respuesta al tratamiento es
relativamente buena; los pacientes Tipo II tienden a presentar
más síntomas negativos, en la TC se aprecian alteraciones en
las estructuras cerebrales, y su respuesta al tratamiento es más
bien pobre. SÍNTOMAS
CLÍNICOS
Los signos y síntomas clínicos de la
esquizofrenia se basan en tres principios. Primero, ningún síntoma o signo clínico
es patognomónico para este trastorno: cada uno de ellos puede observarse en
otros trastornos psiquiátricos o neurológicos. Esta observación es contraria
a la opinión de que ciertos signos y síntomas tienen un valor diagnóstico
para la esquizofrenia. Así pues, el especialista no puede diagnosticar una
esquizofrenia sólo en base al examen del estado mental. La historia del
paciente es esencial. Segundo, los síntomas de un paciente cambian con el
tiempo. Por ejemplo: un paciente puede tener alucinaciones de forma
intermitente, y su funcionamiento social también puede sufrir variaciones. Otro
ejemplo, algunos síntomas de un trastorno del estado de ánimo pueden aparecer
y desaparecer durante el curso de la esquizofrenia. Tercero, el especialista
debe tener en cuenta el nivel educacional del paciente. su capacidad
intelectual. y su grupo cultural o subcultural de origen. Las dificultades para
comprender conceptos abstractos, por ejemplo, pueden ser un indicio del nivel
educacional o intelectual del paciente. Algunas organizaciones religiosas o
grupos culturales pueden tener costumbres que les parezcan extrañas a las
personas ajenas a estos grupos, pero que se consideran perfectamente normales en
el interior de éstos.
Signos y síntomas premórbidos
En las formulaciones teóricas sobre el curso de
la esquizofrenia, los signos y síntomas premórbidos aparecen antes de la fase
prodrómica de la enfermedad. Esta diferenciación implica que los signos y síntomas
premórbidos existen antes de que existan evidencias del proceso mórbido en sí
mismo, y que los signos y síntomas prodrómicos son parte del trastorno que se
está desarrollando. La historia premórbida típica pero no invariable de estos
pacientes, es que eran personalidades esquizoides o esquizotípicas. Este tipo
de personalidades suelen ser calladas, pasivas, e introvertidas; como resultado,
el niño tiene pocos amigos. Un adolescente preesquizofrénico puede no tener
amigos íntimos y puede evitar los deportes en equipo. Este adolescente puede
disfrutar viendo la televisión, o escuchando música, excluyéndose así de las
actividades sociales.
Los síntomas y signos prodróinicos se reconocen
casi siempre retrospectivamente, una vez se ha hecho el diagnóstico de
esquizofrenia. De este modo, su validez es incierta; una vez se ha diagnosticado
la esquizofrenia, el reconocimiento retrospectivo de estos síntomas y signos
precoces queda afectado. No obstante, aunque la primera hospitalización se
considera a menudo el inicio de la enfermedad, estos síntomas y signos pueden
aparecer con meses o incluso años de antelación. Pueden haber empezado bajo la
forma de quejas somáticas como dolor de cabeza, dolor muscular y de espalda,
debilidad y problemas digestivos. El diagnóstico inicial puede ser simulación
o un trastorno por somatización. La familia y los amigos pueden notar que la
persona ha cambiado y su funcionamiento laboral, social y personal se ha
deteriorado. Durante este estadio el paciente puede empezar a desarrollar nuevos
intereses en cuestiones abstractas, filosóficas, parapsicológicas o
religiosas. Otros síntomas y signos prodrómicós son la conducta peculiar, los
afectos anormales, el discurso extraño, las ideas raras, y experiencias
perceptuales fuera de lo común.
Examen del estado mental
Descripción general. La apariencia general de un
paciente esquizofrénico puede cubrir un amplio abanico de posibilidades, desde
una persona completamente desaliñada que grita y está agitada, hasta la
persona obsesivamente bien cuidada, completamente mutista e inmóvil. Entre
estos dos polos, el paciente puede ser hablador y exhibir posturas extrañas. La
conducta puede ser agitada o violenta, en apariencia sin motivo alguno, pero
normalmente como respuesta a las alucinaciones. Esta conducta contrasta con el
estupor catatónico, conocido simplemente como catatonía, en la que el paciente
parece no tener vida y puede estar mutista, negativista, y mostrar una
obediencia automática. La flexibilidad cérea es un signo característico de la
catatonía, pero en la actualidad es difícil de ver. La presentación menos
grave de este tipo de esquizofrenia incluye un
notable
retraimiento social y egocentrismo, pérdida del movimiento o
lenguaje espontáneo, y ausencia de conducta dirigida a
objetivos. Los pacientes catatónicos pueden estar inmóviles
y callados en sus sillas, responder a las preguntas sólo con
respuestas cortas y moverse únicamente cuando son dirigidos.
Entre otras conductas cabe citar una extraña rigidez o
torpeza en los movimientos, signos que actualmente se cree que
reflejan patología de los ganglios basales. Los pacientes
esquizofrénicos se cuidan poco, no se
bañan muy a menudo, y se visten con ropa inapropiada para las
temperaturas. Otras conductas extrañas incluyen tics,
estereotipias, manierismos y, ocasionalmente, ecopraxia, en la
cual el paciente imita la postura o conductas del examinador.
'PRECOX FEELING'. Algunos investigadores
describen este fenómeno, que consiste en una experiencia
intuitiva de su incapacidad para establecer con el paciente
una relación emocional. Aunque esta sensación es común, no
existe ningún dato que confirme su validez como criterio
diagnóstico para la esquizofrenia.
Humor, sentimientos, afecto. La
depresión puede ser un síntoma de una psicosis aguda, y un
período que sigue al episodio psicótico. Los síntomas
depresivos con frecuencia se conocen como depresión
secundaria a la esquizofrenia o trastorno depresivo postpsicótico
de la esquizofrenia. Algunos estudios indican que un 25% de
todos los esquizofrénicos cumplirían los requisitos de este
trastorno. Ciertos datos señalan que la depresión
correlaciona con la presencia de síntomas extrapiramidales
inducidos por la medicación. Esto podría sugerir que el
paciente esquizofrénico con síntomas depresivos es sensible
a los efectos extrapiramidales de los antipsicóticos. Otros
sentimientos son la perplejidad, el terror, un sentimiento de
soledad y ambivalencia.
OTROS SÍNTOMAS AFECTIVOS. Dos síntomas muy comunes.
son la reducción de la respuesta emocional, que a veces es lo bastante grave
como para ser etiquetada de anhedonia; o respuestas emocionales inapropiadas
como la ira, felicidad o ansiedad. El afecto embotado o aplanado también puede
ser un síntoma de la enfermedad en sí misma. uno de los efectos parkinsonianos
de los antipsicóticos, o un signo de depresión. La diferenciación entre estos
síntomas es un trabajo difícil para el clínico. Algunos pacientes describen
sentimientos exultantes de omnipotencia, éxtasis religioso, terror a la
desintegración de sus almas, o una paralizante ansiedad por la destrucción del
Universo.
Alteraciones perceptivas. En estos pacientes, cualquiera de
los cinco sentidos puede verse afectado por las alucinaciones. No obstante, las
más comunes son auditivas. Las voces suelen ser amenazantes, obscenas,
acusatorias o insultantes. Dos o más voces pueden conversar entre ellas, o una
sola voz puede comentar la vida o conducta del paciente. Las alucinaciones
visuales son frecuentes, no así las olfatorias, táctiles y gustativas: su
presencia debe inducir al especialista a considerar la posibilidad de un
trastorno neurológico o médico subyacente que cause este síndrome.
ALUCINACIONES CENESTÉSICAS. Son sensaciones de cambios en los
órganos corporales. Ejemplos de ellas son una quemazón en el cerebro, una
presión en los vasos sanguíneos, y una sensación cortante en la médula ósea.
ILUSIONES. Son distorsiones de imágenes o sensaciones.
reales: es lo que las diferencia de las alucinaciones. Las ilusiones
pueden aparecer durante las fases activas del trastorno, pero también pueden
darse durante la fase prodrómica o durante los períodos de remisión. Cuando
aparezcan ilusiones o alucinaciones, el especialista debe considerar la
posibilidad de alguna causa relacionada con sustancias, incluso en un paciente
que ha recibido el diagnóstico de esquizotrenia.
Pensamiento. Los trastornos del pensamiento son los más difíciles
de entender para muchos clínicos y estudiantes. Estos trastornos pueden ser, de
hecho, el núcleo de la esquizofrenia. Una forma de clasificarlos es dividirlos
en trastornos del contenido del pensamiento, de la forma del pensamiento y del
proceso de pensamiento.
CONTENIDO DEL PENSAMIENTO. Estos trastornos reflejan las ideas
del paciente, sus creencias y su interpretación de los estímulos. Las ideas
delirantes son los ejemplos más claros de este tipo de trastorno. En la
esquizofrenia, estas ideas delirantes pueden ser muy variadas: persecutorias, de
grandiosidad, religiosas o somáticas. Los pacientes pueden creer que algún
ente externo controla sus pensamientos o su conducta o, por el contrario, que
ellos mismos están controlando sucesos de una forma extraordinaria (p. ej.,
causando los amaneceres y los atardeceres, o previniendo los terremotos). Los
pacientes pueden preocuparse intensamente por ideas esotéricas, abstractas,
simbólicas, psicoló- gicas o filosóficas. Pueden también preocuparse por
alteraciones físicas completamente imposibles, por ejemplo, tener
extraterrestres en los testículos y que esto afecte su capacidad para tener
hijos.
La frase "pérdida de los límites del yo", definen
la pérdida de conciencia del paciente sobre dónde termina su cuerpo, su mente
y su influencia, y dónde empieza la del resto de los objetos animados e
inanimados. Por ejemplo, los pacientes pueden pensar que los demás, la televisión,
o los periódicos, se refieren a él (ideas de referencia). Otros síntomas
relativos a la pérdida de los límites del yo es la creencia de los pacientes
de que se han "fundido" físicamente con un objeto externo a ellos (p.
ej.. un árbol u otra persona), o de que se han des integrado y se han fusionado
con el Universo. En este contexto, algunos de los pacientes tienen serias dudas
sobre cuál es su sexo o su orientación sexual. Estos síntomas no deberían
confundirse con el travestismo, transexualismo u homosexualidad.
FORMA DEL PENSAMIENTO. Los trastornos de la forma del
pensamiento pueden objetivarse en la manera en que los pacientes hablan o
escriben. Aquí se incluyen la pérdida de asociaciones, el descarrilamiento, la
incoherencia, la tangencialidad, la circunstancialidad, los neologismos, la
ecolalia, la verbigeración, la ensalada de palabras y el mutismo. Aunque la pérdida
de asociaciones se describió en sú momento como un síntoma patognomónico de
la esquizofrenia, también se observa con frecuencia en la manía. Distinguir
entre la pérdida de asociaciones y la tangencialidad puede
ser difícil incluso para el clínico más experimentado.
PROCESO DE PENSAMIENTO. Estos trastornos se refieren a la forma en
que se formulan las ideas y el lenguaje. El examinador infiere un trastorno a
partir de lo que el paciente dice, escribe o dibuja, y de la forma en que lo
hace. El examinador también puede evaluar el proceso de pensamiento del
paciente observando su conducta, en especial, haciendo un seguimiento de sus
actividades en la terapia ocupacional. Entre estos trastornos se incluyen la
fuga de ideas, el bloqueo mental, las alteraciones de la atención, la pobreza
del contenido del pensamiento, la poca capacidad de abstracción, la perseveración,
las asociaciones idiosincrásicas (p. ej., idénticos predicados y asonancias,
"overinclusion" y circunstancialidad.
Impulsividad, suicidio y homicidio. Los pacientes esquizofrénicos
pueden agitarse y perder el control de los impulsos cuando están en la fase
activa. También disminuye su sensibilidad social, respondiendo de forma
impulsiva cuando, por ejemplo, coge algún cigarrillo de otro paciente, cambia
el canal de televisión súbitamente o tira comida al suelo. Algunas conductas
aparentemente impulsivas, incluso el suicidio y el homicidio, pueden ser la
respuesta del paciente a las órdenes de sus alucinaciones.
SUICIDIO. Un 50% de los pacientes esquizofrénicos intentan suicidarse, y
un 10%-15% mueren por esta causa. Quizás el factor menos tenido en cuenta en el
momento de valorar un suicidio es la depresión que pueden sufrir estos
pacientes y que a menudo se diagnostica erróneamente como un efecto secundario
de la medicación o un aplanamiento afectivo. Otros factores precipitantes del
suicidio son el sentimiento de vacío completo, la necesidad de escapar de la
tortura mental, u órdenes de las alucinaciones auditivas que le instan a
matarse. Los factores de riesgo para el suicidio son la conciencia de la
entermedad, el sexo masculino. la educación superior, la juventud. un cambio en
el curso de la enfermedad. una mejoría tras una recaída, la dependencia
hospitalaria, antecedentes de otros intentos, y el vivir solo.
HOMICIDIO. A pesar de la gran atención que los medios de
comunicación prestan a los casos en que un paciente esquizotrénico asesina a
alguien, los datos indican que estos pacientes tienen una probabilidad de matar
a alguien exactamente igual que el resto de la población general. Cuando
ocurren este tipo de hechos, puede ser por razones imprevisibles o
incomprensibles basadas en las alucinaciones o en las ideas delirantes. Algunos
factores predictivos de esta conducta son historia previa de violencia, conducta
peligrosa mientras está hospitalizado, y alucinaciones o ideas delirantes que
favorecen esta violencia.
Sensorio y cognición
ORIENTACIÓN. Estos pacientes suelen estar orientados autopsíquicamente
y alopsíquicamente. La pérdida de esta orientación debería inducir al
especialista a investigar la posibilidad de que exista un trastorno neurológico
o médico. Algunos pacientes pueden responder de forma incorrecta o extravagante
a preguntas referidas a la orientación, por ejemplo, soy Jesucristo; esto es el
cielo; y estamos en el año 25 d.C.
MEMORIA. La memoria suele estar intacta. No obstante. puede
resultar imposible que el paciente atienda a las pruebas que intentan medir su
capacidad amnésica de forma objetiva. Juicio
y percepción. Clásicamente. se dice que estos pacientes
tienen poca conciencia de la naturaleza y gravedad de su
enfermedad. La llamada pérdida de percepción se asocia a un
escaso cumplimiento del tratamiento. Cuando se examina a uno
de estos pacientes, el especialista debería definir bien
diferentes aspectos de esta percepción, como la conciencia de
los síntomas, los problemas para llevarse bien con la gente,
y las razones para estos problemas. Esta información puede
ser útil para decidir el tratamiento, y también desde el
punto de vista teórico para hipotetizar sobre qué áreas del
cerebro contribuyen a esta pérdida de percepción (p. ej.,
los lóbulos parietales).
Fiabilidad. Un paciente esquizofrénico no es
menos fiable que cualquier otro paciente psiquiátrico, o que
cualquier otro paciente no psiquiátrico. No obstante, la
naturaleza del trastorno requiere que el especialista
verifique por otras fuentes la información que considere más
relevante.
Hallazgos neurológicos
En los pacientes esquizofrénicos parecen ser más frecuentes
que en los demás pacientes signos neurológicos locales y generales (también
conocidos como "hard signs" y "soft signs",
respectivamente). Entre los signos generales se incluye la disdiadococinesia,
astereognosis, signo del espejo, reflejos primitivos y una menor destreza. La
presencia de signos y síntomas neurológicos se correlaciona con una mayor
gravedad de la enfermedad, un embotamiento afectivo y peor pronóstico. Otros
signos neurológicos anormales son los tics, estereotipias, muecas, alteraciones
de la motricidad fina, alteraciones del tono motor y movimientos anormales. Un
estudio halló que sólo el 25% de los pacientes esquizotrénicos eran
conscientes de la anormalidad de sus movimientos involuntarios, y que esta taIta
de conciencia correlacionaba con la pérdida de la percepción respecto al
trastorno psiquiátrico principal y a la duración de la enfermedad.
Examen de los ojos. Además de los trastornos del
seguimiento ocular de objetos, los pacientes tienen una tasa más elevada de
parpadeo. Esta tasa más elevada parece reflejar una hiperactividad dopaminérgica.
En primates. el parpadeo puede incrementarse administrando agonistas dopaminérgicos.
y disminuirse administrando antagonistas.
Discurso. Aunque clásicamente se ha pensado que los
trastornos en el discurso de estos pacientes (p. ej., la pérdida de
asociaciones) reflejaba un trastorno del pensamiento. estos trastornos también
pueden ser indicativos de una
forma frustrada de afasia, quizás por implicación del lóbulo
parietal dominante. La incapacidad del paciente para percibir la prosodia de su
discurso puede considerarse un síntoma neurológico de un trastorno en el lóbulo
parietal no dominante. Otros síntomas similares a los del lóbulo parietal en
la esquizofrenia son la incapacidad para continuar las tareas (apraxia), desorientación
derecha-izquierda, y pérdida de la conciencia del trastorno.
Otros hallazgos físicos
Al diagnóstico de esquizofrenia se asocia una mayor
incidencia de anomalías físicas menores. Estas anomalías se produjeron,
probablemente, en los primeros estadios del crecimiento embrionario y fetal,
normalmente durante el primer trimestre. Existen datos de que estas anomalías
están presentes en un 30%-75% de los pacientes, en comparación con los 0%-13%
de las personas normales. Algunos estudios sugieren que estas anomalías son más
comunes entre los hombres y se relacionan posiblemente con factores genéticos,
aunque no pueden descartarse como factor causal las complicaciones obstétricas. DIAGNÓSTICO
DIFERENCIAL
Trastornos psicóticos secundarios e inducidos por sustancias
Los síntomas de psicosis y catatonía
pueden estar causados por gran cantidad de enfermedades no
psiquiátricas, y pueden ser inducidos por diferentes
sustancias. Cuando la psicosis o la catatonía son producto de
enfermedades no psiquiátricas, o son inducidas por
sustancias, los diagnósticos más apropiados son los de
trastorno psicótico debido a enfermedad médica, trastorno
catatónico debido a enfermedad médica. o trastorno psicótico
inducido por sustancias. Las manifestaciones psiquiátricas
de muchas enfermedades médicas pueden aparecer en los
primeros estadios de la enfermedad, con frecuencia, antes
del desarrollo de otros síntomas. Así, en el diagnóstico
diferencial, el especialista debe considerar gran cantidad de
patologías médicas, incluso en ausencia de síntomas físicos
objetivables. En general, los pacientes con trastornos neurológicos
tienen más conciencia de su enfermedad y se sienten más incómodos
con sus síntomas psiquiátricos que los pacientes esquizofrénicos,
un hecho que puede ayudarnos a diferenciar entre los dos
grupos de pacientes. Cuando
se evalúa a un paciente psicótico, el especialista debería
seguir tres reglas respecto a la evaluación de enfermedades
no psiquiátricas. Primero, debemos mostrarnos especialmente
insistentes en perseguir una enfermedad no psiquiátrica no
diagnosticada si el paciente exhibe algún síntoma raro o
poco común o alguna variación del nivel de conciencia.
Segundo, debemos intentar obtener una historia familiar
completa, que incluya la historia de los trastornos médicos,
neurológicos y psiquiátricos. Tercero, deberíamos
considerar la posibilidad de una enfermedad no psiquiátrica,
incluso en pacientes con un diagnóstico previo de
esquizofrenia.
Simulación
y trastornos facticios
Tanto la simulación como el
trastorno facticio pueden ser un diagnóstico apropiado para
un paciente que está imitando los síntomas de la
esquizofrenia, pero en realidad no la sufre. La gente finge síntomas
esquizofrénicos y es admitida y tratada en los
hospitales psiquiátricos. Los pacientes que controlan
completamente su producción de síntomas pueden recibir el
diagnóstico de simulación; estos pacientes normalmente
tienen razones de tipo económico o legal para que se les
considere "enfermos". Los pacientes que tienen menos
control sobre sus síntomas pueden recibir el diagnóstico de
trastorno facticio. Sin embargo, algunos pacientes esquizofrénicos
a veces se quejan falsamente de una exacerbación de sus síntomas
para obtener mayores beneficios asistenciales o para ser
directamente admitidos en un hospital.
Otros
trastornos psicóticos
Los síntomas psicóticos que se observan en la
esquizofrenia pueden ser idénticos a los que aparecen en el
trastorno esquizofreniforme, el trastorno psicótico breve, o
el trastorno esquizoafectivo. El trastorno esquizofreniforme se
diferencia de la esquizofrenia en que la duración de los síntomas
es de más de un mes pero menos de seis. El trastorno psicótico
breve es el diagnóstico apropiado si los síntomas han durado
por lo menos un día pero menos de un mes y si el paciente no
ha recuperado su nivel de funcionamiento premórbido. El trastorno esquizoafectivo es
el diagnóstico apropiado cuando además de síntomas de
esquizofrenia aparecen síndromes depresivos o maníacos.
El diagnóstico de trastorno delirante se
aplica si están presentes ideas delirantes (no tan raras como
las de la esquizofrenia) por lo menos durante un mes, en
ausencia de otros síntomas de esquizofrenia o del estado de
ánimo.
Trastornos del estado de ánimo
El diagnóstico diferencial de la esquizofrenia y
los trastornos del estado de ánimo puede resultar difícil, pero es muy
importante con vistas a elegir el tratamiento más adecuado (existen
tratamientos específicos y muy efectivos tanto para la manía como para la
depresión). En la esquizofrenia, los síntomas afectivos suelen ser de menor
duración que los síntomas primarios. En ausencia de otra información que no
sea el examen mental del paciente, el especialista debería retrasar el diagnóstico
final o bien asumir la presencia de un trastorno del estado de ánimo, más que
hacer de forma prematura el diagnóstico de esquizofrenia. Trastornos de la personalidad
En diferentes trastornos de la personalidad pueden aparecer
algunos síntomas de la esquizofrenia: los trastornos esquizotípico, esquizoide
y borderline. En estos trastornos, a diferencia de la esquizofrenia, los síntomas
son leves, han estado presentes durante toda la vida del paciente, y no existe
una fecha de inicio identificable.
TRATAMIENTO
Al considerarse el tratamiento deben tenerse en
cuenta tres observaciones fundamentales sobre la
esquizofrenia. Primero, al margen de la causa, la
esquizofrenia aparece en la vida de un individuo con un perfil
familiar, social y psicológico propio. El tratamiento debe
ajustarse al modo en "que el paciente se ve afectado por
su trastorno y diseñarse de forma que se pueda ayudar a ese
paciente en particular. Segundo, el hecho de que la tasa de
concordancia entre gemelos monocigóticos sea del 50% ha
llevado a numerosos investigadores a sugerir que factores
ambientales y psicológicos desconocidos. pero probablemente
específicos, han contribuido al desarrollo del trastorno. Así,
del mismo modo que se utilizan fárnlacos para corregir los
presuntos desequilibrios químicos, deben aplicarse
estrategias no farmacológicas dirigidas a cuestiones no biológicas.
Tercero, la esquizofrenia es un trastorno complejo y un solo
abordaje terapéutico raramente es suficiente para tratar de
forma satisfactoria este trastorno multifacético.
Aunque los fárnlacos antipsicóticos
son la piedra angular del tratamiento, las diferentes
investigaciones ponen de relieve que las intervenciones
psicosociales pueden aumentar la mejoría clínica. Las
terapias psicosociales deben integrarse cuidadosamente en el régimen
de tratamiento farmacológico y deben apoyar a éste último.
La mayoría de los pacientes esquizofrénicos se benefician
del uso combinado de antipsicóticos y tratamientos
psicosociales.
Hospitalización
Las principales indicaciones para la hospitalización son
estabilizar la medicación, proteger al paciente de las ideas suicidas u
homicidas, controlar la conducta desorganizada, e inapropiada, que incluye la
incapacidad de cuidar de ellos, mismos para sus necesidades básicas como
alimentarse, vestirse y tener casa. El principal objetivo de la hospitalización
debe ser establecer un lazo efectivo entre el paciente y los sistemas de apoyo
de la comunidad.
Introducidos a principios de los años cincuenta, los antipsicóticos
han revolucionado el tratamiento de la esquizofrenia. Los pacientes tratados con
placebo recaen de dos a cuatro veces más que los tratados con estos fármacos.
No obstante, los antipsicóticos tratan los síntomas de la esquizofrenia pero
no curan la enfermedad. Otros aspectos del manejo clínico derivan lógicamente
del tipo clínico de la enfermedad. La rehabilitación y la reintegración
implican que se tengan en cuenta los obstáculos específicos de cada paciente
al planificar las estrategias
de tratamiento. El médico debe proporcionar información sobre la esquizofrenia
al propio paciente. a sus cuidadores o a la familia. La
hospitalización reduce el estrés de los pacientes y les
ayuda a estructurar sus actividades diarias. La duración de
la hospitalización depende de la gravedad de los síntomas y
de la disponibilidad de recursos para el tratamiento
ambulatorio. Los estudios han demostrado que las
hospitalizaciones cortas (de cuatro a seis semanas) son tan
efectivas como las hospitalizaciones más largas, y aquellos
centros que proponen tratamientos conductuales son más
efectivos que las instituciones de custodia y las comunidades
terapéuticas orientadas a la introspección. El
plan de tratamiento hospitalario debería seguir una orientación
práctica cuyos objetivos fuesen el modo de vivir del
paciente, su autocuidado, el empleo, y las relaciones
sociales. Debería ir dirigida a aquellos pacientes con
posibilidades de cuidado posterior, que incluyan los hogares
familiares, familias de adopción, hogares intermedios y otras
instituciones. Los centros de día y las visitas a casa a
veces ayudan a los pacientes a permanecer fuera del hospital
largos períodos de tiempo y pueden mejorar la calidad de la
vida diaria del paciente. Tratamientos
somáticos
Antipsicóticos. Estos fármacos también se conocen como
"neurolépticos", que es un término aceptable. El término
"tranquilizantes principales", no obstante, debe
evitarse ya que se ha utilizado para designar diterentes tipos
de sustancias e implica, de forma poco detallada, que los
antipsicóticos tienen efectos sedantes o tranquilizantes como
principal forma de actuación. Bajo el epígrate de antipsicóticos
se reúnen tres clases principales de sustancias: antagonistas
del receptor dopaminérgico, risperidona, y clozapina.
ELECCiÓN DEL FÁRMACO. Los antagonistas del receptor
dopaminérgico son las sustancias antipsicóticas clásicas
y son efectivas en el tratamiento de la esquizofrenia. Estos fármacos
tienen dos deficiencias principales. Uno, sólo a un pequeño
porcentaje de pacientes (quizás un 25%) les son tan eficaces
que les permitan alcanzar un nivel de funcionamiento mental
razonable. Como se ha dicho antes, incluso con tratamiento, un
50% de los pacientes ven su vida muy limitada. Dos, los
antagonistas del receptor dopamihnérgico se asocian a efectos
adversos serios y perturbadores. Los más comunes son la
acatisia, y los síntomas partkinsonianos de rigidez y
temblor. Entre los efectos adversos potenciales se incluyen la
discinesia tardía y el síndrome neuroléptico maligno: Remoxipirida. Este
es un antagonista del receptor dopaminérgico diferente de los
más clásicos. En Europa, la remoxipirida ha demostrado su
efectividad como antipsicótico, y los datos iniciales indican
que se asocia a muchos menos efectos secundarios de tipo
neurológico. No obstante. datos muy recientes sugieren que
este fármaco parece relacionarse con anemias aplásicas,
limitando de este modo su utilidad clínica.
Risperidona. Este fármaco antagoniza el receptor serotoninérgico tipo 2
(5-HT 2). Las investigaciones señalan que puede ser más
efectivo que los actuales antagonistas del receptor doparninérgico,
tanto en el tratamiento de los síntomas positivos como de los
negativos. Los datos de que se dispone indican que la
risperidona produce menos efectos: neurológicos que los
antagonistas dopaminérgicos. Sin embargo, estos resultados
tan esperanzadores derivan de una investigación
todavía muy limitada; el conocimiento sobre la eficacia y y
seguridad de una nueva sustancia aumentará con la misma
rapidez que la experiencia clínica derivada de su utilización.
La risperidona puede convertirse en un fármaco de primera línea
serie tratamiento de la esquizofrenia debido a la posibilidad
de que sea igualmente efectiva y segura que los antagonistas
dopaminérgicos típicos.
Clozapina. Es un antipsicótico
eficaz. No se conoce muy bien cuál es su mecanismo de acción.
aunque se sabe que antagoniza débilmente el receptor D2.
mientras que. por otro lado. es un potente antagonista del
receptor D4 y también actúa de esta forma sobre los
receptores serotoninérgicos. Desafortunadamente, esta
sustancia se asocia a una incidencia : del 1 %-2% de
agranulocitosis. efecto adverso que requiere un control
semanal de los índices en sangre. Además, la clozapina es
cara, y éste es un factor que limita su uso. En cualquier
caso, la clozapina es un fármaco de segunda elección para
aquellos pacientes que. o no responden a los otros fármacos más
típicos, o presentan una discinesia tardía grave. La
clozapina está indicada en este último caso porque los datos
disponibles indican que no exacerba este trastorno.
PRINCIPIOS
TERAPÉUTICOS. La utilización de antipsicóticos -en la
esquizofrenia debería seguir cinco principios básicos:
1) El especialista debería definir
claramente el tipo de síntomas que deben ser tratados. 2) Un
antipsicótico que ha sido eficaz para un paciente en el
pasado debe utilizarse de nuevo. Si no se dispone de esta
información. la elección suele basarse en los efectos
secundarios. Los datos que tenemos en la actualidad indican
que risperidona. remoxipirida, y otros fármacos similares que
podrían introducirse en los próximos años ofrecen un perfil
mejor en cuanto a los efectos secundarios y. posiblemente. una
mayor eficacia. En cuanto a los antagonistas doparninérgicos.
todos ellos son igualmente eficaces. 3) La duración mínima
de un tratamiento antipsicótico es de cuatro a seis semanas a
dosis adecuadas. Si el tratamiento no resulta, debe probarse
otro antipsicótico, a ser posible de otra clase. No obstante,
una experiencia desagradable del paciente con la primera dosis
del fármaco se correlaciona altamente con una respuesta
futura escasa y con incumplimiento del tratamiento. Las
experiencias negativas pueden incluir un sentimiento subjetivo
de malestar, una sobresedación o una reacción distónica
aguda. Si se observa una reacción inicial negativa y grave,
el clínico puede considerar el cambio a otro tipo de antipsicótico
en menos de cuatro semanas. 4) En general. es raro el uso de más
de un antipsicótico a la vez; si está indicado en algunas
ocasiones, algunos psiquiatras emplean tioridacina para tratar
el insomnio de un paciente que recibe otro antipsicótico para
los síntomas esquizofrénicos. En pacientes especialmente
resistentes al tratamiento puede estar indicada la combinación
de antipsicóticos y otras sustancias, por ejemplo la
carbamacepina. 5) Los pacientes deberían mantenerse en las
dosis efectivas de medicación más bajas posible. La dosis a
menudo es menor que la que se necesitó para controlar los síntomas
agudos durante el episodio psicótico.
TRATAMIENTO INICIAL. A pesar del
malestar producido por los efectos neurológicos y la
posibilidad amenazante de una discinesia tardía. los antipsicóticos
son notablemente seguros. especialmente cuando se administran
durante un período de tiempo relativamente corto. Así. en
situaciones de urgencia. el especialista puede administrarlos
(con excepción de la clozapina) sin llevar a cabo previamente
un examen físico del paciente. Sin embargo, en la evaluación
normal se debería obtener una analítica completa con
hemograma, función hepática y electrocardiograma,
especialmente en mujeres de más de 40 años y hombres de más
de 30. Las principales contraindicaciones de los antipsicóticos
son: 1) una historia de respuesta alérgica grave; 2) la
posibilidad de que el paciente haya ingerido una sustancia que
pueda interactuar con el antipsicótico e inducir una depresión
del sistema nervioso central (SNC) -por ejemplo, alcohol,
opioides, opiáceos. barbitúricos, benzodiacepinas- o un
anticolinérgico -por ejemplo, escopolamina, y posiblemente
fenciclidina (PCP); 3) la presencia de anormalidades cardíacas
graves; 4) un alto riesgo de sufrir crisis convulsivas por
causas orgánicas o idiopáticas; y 5) la presencia de
un glaucoma de ángulo estrecho si se utiliza un antipsicótico
con actividad anticolinérgica importante.
FRACASO DEL TRATAMIENTO. En estado agudo prácticamente todos
los pacientes responden a dosis repetidas de un antipsicótico -con administración
intramuscular cada una o dos horas, o cada dos o tres horas por vía oral-. A
veces se necesita una benzodiacepina para sedar al paciente. El que un paciente
en estado agudo no responda al tratamiento debe llevar al especialista a
considerar la posibilidad de que exista un trastorno orgánico.
El incumplimiento del tratamiento antipsicótico es una de las
principales causas de recaída. Otra causa importante de fracaso es que el
tratamiento se administre durante un tiempo insuficiente. En general. es un
error aumentar la dosis o cambiar el fármaco antipsicótico en las primeras
dos, semanas del tratamiento. Si un paciente experimenta mejoría con la dosis
actual al cabo de dos semanas, debe continuarse la misma pauta porque de este
modo se obtendrá, probablemente. una mejoría clínica uniforme. Si, a pesar de
todo, un paciente presenta una respuesta escasa o nula al cabo de dos semanas,
deberían considerarse las posibles razones de este fracaso, incluido el
incumplimiento. En un paciente que no sigue las pautas de medicación. pueden
utilizarse formas líquidas o depot de fIufenacina o haloperi dolo Debido a
las diferencias individuales en cuanto al metabolismo de las sustancias, se
deberían obtener las concentraciones plasmáticas si pueden hacerse las pruebas
de laboratorio. Los niveles plasmáticos de antipsicóticos proporcionan únicamente
una medida general del cumplimiento. absorción y metabolismo. No existen
tHveles sanguíneos claramente definidos para los antipsicóticos. a diferencia
de lo que ocurre con algunos antidepresivos.
Habiendo eliminado otras posibles razones para el
fracaso terapéutico se debería elegir otro antipsicótico con una estructura
química diferente del primero. Otras estrategias son el complementar el
tratamiento con litio, algún anticonvulsivo como la carbamacepina o el
valproato, o una benzodiacepina. El uso de las llamadas megadosis (p. ej., de
100 a 200 mg de haloperidol) está indicado raramente ya que casi ningún dato
aboga por esta práctica.
Otros fármacos. Si no se obtienen resultados positivos
de tratamiento con al menos un antagonista del receptor dopaminérgico. puede
estar indicada una terapia combinada con otra sustancia adyuvante. Las
sustancias cuya efectividad está más respaldada por investigaciones son el
litio, los anticonvulsivos como la carbamacepina o el valproato, y las
benzodiacepinas. LITIO.
El litio puede ser eficaz en la reducción de los síntomas-psicóticos
en más de un 50% de los pacientes esquizofrénicos. También
es una opción terapéutica razonable para aquellos pacientes
que son incapaces de tomar cualquier medicación antipsicótica.
-ANTICONVULSIVOS. La carbamacepina o el valproato pueden
utilizarse solos o en combinación con ellitio o con antipsicóticos.
Aunque ninguna de estas dos sustancias ha demostrado ser
eficaz en la reducción de los síntomas psicóticos cuando se
utilizan solas, los datos hasta el momento sugieren que pueden
se eficaces en la reducción de los episodios de violencia de
algunos pacientes esquizofrénicos.
BENZODIACEPINAS. Muchas investigaciones respaldan la
administración conjunta de alprazolam con antipsicóticos en
pacientes que no han respondido a los antipsicóticos cuando
se han administrado solos. También se ha informado de
pacientes que han respondido a altas dosis de diacepán solo.
No obstante, la gravedad de la psicosis puede exacerbarse tras
la abstinencia de benzodiacepinas.
Otros tratamientos somáticos. Aunque
mucho menos efectiva que los antipsicóticos, la terapia
electroconvulsiva (TEC) puede estar indicada en pacientes
catatónicos o en pacientes que por alguna razón no pueden
tomar antipsicóticos. Los pacientes que llevan enfermos menos
de un año son los que tienen más posibilidades de responder
a este tratamiento.
En el pasado, la esquizofrenia
se trataba con la inducción de comas insulínicos y comas
inducidos por barbitúricos. Estos tratamientos no se
utilizaron durante mucho tiempo porque presentaban muchos
peligros. La psicocirugía, en particular la lobotomía
frontal, se utilizó desde 1935 a 1955. Aunque los métodos
psicoquirúrgicos se han sofisticado mucho, no se considera un
tratamiento apropiado para la esquizofrenia. y su utilización
se limita al ámbito de la experimentación con fines científicos.
Tratamientos psicosociales
Terapia conductual. Las terapias para la
esquizofrenia deben ir dirigidas tanto a las capacidades como a los déficit del
paciente. Las técnicas conductuales utilizan la economía de fichas y el
entrenamiento en habilidades sociales para mejorar las relaciones
interpersonales. la autosuficiencia, y las habilidades prácticas. Las conductas
adaptativas se refuerzan por medio de elogios o fichas que pueden cambiarse por
cosas deseadas como privilegios en el hospital o pases de salida. En
consecuencia, puede reducirse la frecuencia de conductas maladaptativas, como
hablar a gritos, hablarse a sí mismo en público y la rigidez postural. ENTRENAMIENTO
EN HABILIDADES SOCIALES. En referencia a su nombre, esta
terapia es muy útil para los pacientes y se suma al
tratamiento farmacológico. Además de los síntomas típicos
de la esquizofrenia, el paciente ve muy afectada su relación
con los demás, empezando por un contacto ocular escaso,
retrasos inusuales de la respuesta, expresiones faciales extrañas,
pérdida de espontaneidad en situaciones sociales,
percepciones poco precisas o pérdida de la capacidad de
sentir emociones hacia otras personas. A este tipo de
conductas se dirige específicamente el entrenamiento en
habilidades sociales. La metodología que se utiliza en esta
terapia incluye el vídeo del paciente y otras personas,
roleplaying en la sesión de terapia, y tareas para casa
sobre la habilidad específica que se haya trabajado en la
sesión.
Terapias familiares. Gran variedad de
terapias familiares son útiles en el tratamiento de la
esquizoftenia. Como a menudo a los pacientes se les da el alta
hospitalaria en un estado de remisión parcial, la familia a
la que es devuelto puede beneficiarse de un curso breve pero
intensivo (diario) de terapia familiar. El centro de la
terapia debería ser la situación inmediata y debería
incluir la identificación y evitación de posibles
situaciones problemáticas. Cuando los problemas aparecen con
el paciente en la familia. la terapia debe proporcionar una
solución rápida a ese problema.
Tras este período. un tema importante a tratar en la
terapia de familia es el proceso de recuperación, en
particular su duración y el grado esperable de
"normalización". Demasiado a menudo, los miembros
de la familia esperan que el paciente reanude sus actividades
normales demasiado pronto. Estos planes excesivamente
optimistas se producen por la ignorancia de la naturaleza de
la esquizofrenia y por una cierta negación de la gravedad del
trastorno. El terapeuta debe ayudar a la familia y al paciente
a conocer mejor la enfermedad sin ser absolutamente
pesimistas. Debe explicarse el episodio psicótico y tos
sucesos que han podido desencadenarlo. La práctica común de
ignorar este episodio responde con frecuencia a la vergüenza
asociada a él, y no permite beneficiarse de la proximidad del
suceso como fuente de discusión, educación y comprensión.
Los miembros de la familia suelen estar asustados por los síntomas
psicóticos, y una charla abierta entre el psiquiatra, la
familia y el enfermo puede ser de gran utilidad para todas las
partes. Más adelante, la terapia de familia deberá dirigirse
al conocimiento de las técnicas de afrontamiento y reducción
del estres y a la reincorporación gradual del paciente a sus
actividades.
En una sesión con la familia y los
pacientes, el terapeuta debe estar muy atento para controlar
la intensidad de las emociones expresadas. Una expresión
excesiva puede dañar el proceso de recuperación del paciente
y puede comprometer el éxito potencial de las demás
sesiones. Algunos estudios han hallado que este tipo de
terapia es especialmente efectiva para reducir las recaídas.
No obstante, cada uno de estos estudios utiliza una terapia
diferente y no está claro qué es lo que tienen en común
todas ellas. En estudios controlados, la reducción de la tasa
de recaídas es espectacular: 25% a 50% de recaídas anuaes
sin terapia de familia, y 5%-10% con este tratamiento.
NAMI. La National Alliance for fue
Mentally III y entidades similares son grupos de apoyo para
los miembros de las familias y amigos de pacientes con
trastornos mentales, y para los pacientes mismos. Tales
organizaciones ofrecen consejo emocional y práctico sobre cómo
cubrir las necesidades de cuidado de un sistema sanitario
extraordinariamente complejo en algunas ocasiones. El NAMI es
un grupo de apoyo al cual dirigir a la familia. Esta
organización también ha puesto en marcha una campaña para
desestigmatizar la enfermedad mental e incrementar la
sensibilización de los gobiernos sobre las necesidades y
derechos de los enfermos mentales y sus familias.
Terapia de grupo, Esta terapia suele
centrarse en el aquí y ahora del paciente -sus problemas, sus
relaciones, sus proyectos-. Los grupos pueden seguir una
orientación conductual, psicodinámica o introspectiva.
Existen dudas
sobre si la
interpretación dinámica y la terapia introspectiva aportan
algo al paciente esquizofténico típico. Pero las terapias de
grupo son útiles en el sentido de reducir el aislamiento
social, incrementar el sentido de cohesión y mejorar la
calidad de vida del paciente. Los grupos, orientados de forma
que lo que se prime sea el apoyo -más que la interpretación-
parecen ser de lo más útil para el paciente esquizofrénico.
Psicoterapia individual. Los estudios
mejor controlados sobre los efectos de la psicoterapia
individual en el tratamiento de la esquizofrenia señalan que
la terapia es útil y se suma a los efectos del tratamiento
farmacológico. Los tipos de terapia estudiados incluyen la
psicoterapia de apoyo y la introspectiva. Un concepto crítico
en la psicoterapia para estos pacientes es el desarrollo de
una relación terapéutica que el paciente sienta como
"segura". Esta experiencia se ve afectada por la
fiabilidad del terapeuta, la distancia emocional entre éste y
el paciente, y la sinceridad que el terapeuta transmita al
paciente. Los terapeutas poco experimentados suelen dar al
paciente interpretaciones demasiado precipitadas. La
psicoterapia para estos pacientes debe conceptualizarse en términos
de décadas, más que en sesiones, meses e incluso años. Esta
realidad hace que desafortunadamente los residentes sólo
puedan dedicar unos pocos años a estos pacientes, ya que están
sujetos a programas de formación de pocos años de duración.
Algunos especialistas e investigadores
han subrayado que la capacidad del paciente para realizar una
alianza terapéutica con el especialista puede ser un índice
predictivo del resultado. Al menos un estudio halló que era más
probable que los pacientes capaces de construir una buena
alianza continuasen la psicoterapia, que cumpliesen con la
medicación y que obtuviesen mejores resultados en
seguimientos de dos años.
La relación entre el clínico y el
paciente es diferente de la que hallamos en el tratamiento de
pacientes no psicóticos. Establecer esta relación suele ser
una tarea difícil; el paciente se siente desesperadamente
solo y se defiende de la proximidad y la confiabilidad: esto
hace que se muestre suspicaz, ansioso, hostil, o que
experimente una regresión cuando alguien intenta acercársele.
La observación escrupulosa de la distancia y la privacidad,
el ser directo, paciente sincero y sensible a las convenciones
sociales es preferible a la informalidad prematura y al uso
condescendiente
de los nombres de pila. Una calidez exagerada. más de
amigo que de profesional está fuera de lugar y es probable
que sea percibida como algo amenazante, un intento de
manipulación y explotación.
Sin embargo, en el contexto de una relación
profesional, la flexibilidad puede ser esencial para
establecer una alianza de trabajo con el paciente. El
terapeuta puede comer con el paciente, sentarse en el suelo.
salir a pasear, aceptar y dar regalos, jugar al ping-pong,
acordarse del cumpleaños del paciente o sólo sentarse en
silencio junto a él. El principal objetivo es reforzar la
idea de que puede confiarse en el terapeuta, que él quiere
entender al paciente e intentará hacerlo, y que tiene fe en
las potencialidades del paciente como ser humano, sin importar
que esté alterado, hostil o extraño en algunos momentos.
Mandred Bleuler afirmó que la actitud terapéutica correcta
hacia el paciente esquizofrénico es aceptarle, más que verle
como una persona diferente a la que no se puede entender. |