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La
demencia es un síndrome caracterizado por deterioro múltiple de
funciones cognitivas sin alteración de la conciencia. Las
funciones cognitivas que pueden afectarse son la inteligencia
general, el aprendizaje y la memoria, el lenguaje, la solución de
problemas, la orientación, la percepción, la atención y
concentración, el juicio y las capacidades sociales, así como la
personalidad del paciente. Si el cuadro presnta también alteración
de la conciencia es posible que el paciente cumpla los criterios
diagnósticos de delirium. Además, el diagnóstico de demencia,
según la cuarta edición de Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders, requiere que los síntomas supongan un deterioro
significativo del funcionamiento ocupacional y social e implique
un declive considerable del nivel funcional previo.
Desde
el punto de vista clínico, lo esencial en la demencia es la
identificación sindrómica y el manejo clínico de la causa. El
trastorno puede ser progresivo o estable, permanente o reversible.
Casi siempre existe una causa subyacente, aunque en casos extraños
resulta imposible determinar la causa específica. La
reversibilidad potencial de la demencia depende de la patología
subyacente a la que va asociada y de la disponibilidad y aplicación
de un tratamiento efectivo. En el 15% de los casos, las
enfermedades son reversibles si el tratamiento se inicia a tiempo,
antes de que se produzca un daño irrecuperable.
ETIOLOGÍA
La
demencia se debe a causas diversas, sin embargo el 75% de los
casos responden a demencias tipo Alzheimer y vascular. Otras
causas de demencia esecificadas en el DSM-IV son la enfermedad de
Pick, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la enfermidad de
Huntington, la enfermedad de Parkinson, el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) y trauma craneoencefálico.
La
demencia de tipo Alzheimer
Alois
Alzheimer definió por primera vez la enfermedad que recibiría su
apellido en 1907, en una paciente de 51 años con un curso de
demencia progresiva de 4 años y medio. El diagnóstico final se
basa en el examen neuropatológico de paciente; sin embargo, a
menudo se suele diagnosticar por exclusión de otras causas de
demencia en la consideración diagnóstica.
Aunque
sigue sin conocerse su causa, se han hecho progresos considerables
para comperender la base molecular de los depósitos amiloides que
son la clave neuropatológica de este trastorno. El 40% de los
pacientes presenta una historia familiar de demencia tipo
Alzheimer; de ahí que se crea que existen factores genéticos en
su aparición, al menos en algunos casos. Otro dato que viene a
apoyar la influencia genética es que el índice de concordancia
es mayor en los gemelos monocigóticos que en los dicigógicos. Y
existen varios casos bien documentados que muestran la transmisión
del trastorno en la familia a través de un gen dominante autosómico,
aunque dicha transmisión es rara.
Demencia
vascular
La
causa primaria de demencia vascular parece ser la enfermedad
cerebrovascular múltiple que provoca un patrón sintomático de
demencia. Este trastorno se denominaba demencia multiinfáritca.
Es más frecuente en hombres, especialmente en hipertensos o con
otros factores de riesgo cardiovascular. Afecta fundamentalmente a
los vasos cerebrales pequeños y medianos, que se infartan y
producen lesiones parenquimales múltiples en amplias zonas del
cerebro. Entre las causas de infart se encuentran la oclusión de
los vasos por placas arterio-escleróticas o las tromboembolias de
origen distante (p.ej., de las válvulas coronarias). El examen
del paciente puede revelar murmullos carotídeos, anormalidades
funduscópicas y cámaras cardíacas agrandadas.
Enfermedad
de Binswanger.
También
se conoce como encefalopatía arterioesclerótica subcortical. Se
caracteriza por la presencia de numerosos infartos pequeños en la
sustancia blanca que se extienden de alli a las regiones
corticales. Aunque se consideraba una enfermedad rara, las técnicas
de imagen actuales potentes y sofisticadas, como la imagen de
resonancia magnética (RM), han mostrado que es más frecuente de
lo que se pensó previamente.
Enfermedad
de Pick
En
contraste con la distribución parieto-temporal de las lesiones de
la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Pick se caracteriza
por la preponderancia de la atrofia en las regiones
frontotemporales. En estas regiones también se observa pérdida
neuronal, gliosis y presencia de cuerpos de Pick neuronales, que
son masas de elementos citoesqueléticos. Se pueden encontrar en
algunos especímenes post mortem, pero no son esenciales para el
diagnóstico. Es una enfermedad de origen desconocido. Supone el
5% de las demencias irreversibles. Es más frecuente en hombres,
especialmente en los que tienen familiares de primer grado que
padecen la enfermedad. Es difícil de distinguir de la demencia
tipo Alzheimer, aunque las primeras etapas de la enfermedad de
Pick se caracterizan por la mayor frecuencia de cambios de
personalidad y conducta, con una relativa conservación de otras
funciones cognitivas. El síndrome de Klüver-Bucy (p.ej., que se
caracteriza por hipersexialidad, placidez e hiperoralidad),
es mucho más frecuente en la enfermedad de Pick que en la de
Alzheimer.
Enfermedad
de Creutzfeldt-Jacob
Es
una enfermedad degenerativa del cerebro rara, causada por una
agente transmisible (es decir, infeccioso) que progresa
lentamente; lo más probable es que se trate de un prión, que es
un agente proteináceo qu eno contiene ADN ni ARN. Otras
enfermedades priónicas son el "scrapie" (una enfermedad
de las ovejas), el kuru (enfermedad degenerativa fatal del sistema
nervioso central que se localiza en tribus de las tierras altas de
Nueva Guinea, en las que el prión se transmite a través del
canibalismo ritual) y el s´ndrome Gerstman-Straussler (una
demencia progresiva familiar rara). Todas las enfermedades priónicas
producen degeneración espongiforme del cerebro, caracterizada por
la ausencia de respuesta inmune inflamatoria.
Hay
prueba de que la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob puede trasmitirse
iatrogénicamente, a través del trasplante de córneas infectadas
o del material quirúrgico. La mayor parte de los casos, sin
embargo, son esporádicos y afectan a la población en la
cincuentena. Existe evidencia de que el período de incubación
puede ser relativamente corto (uno o dos años) o relativamente
largo (entre 8 y 16 años). La aparición de la enfermedad se
caracteriza por temblor, ataxia al andar, mioclono y demencia. L
enfermedad suele progresar rápidamente, produciendo demencia
grave y muerte en unos 6 a 12 meses. El examen del líquido
encefalorraquídeo suele ser normal, así como la tomografía
computadorizada, que suele ser normal hasta el final de la
enfermedad. Aparece sin embargo, un patrón electroencefalográfico
inusual, que consiste en fáfagas de ondas lentas de alto voltaje.
Enfermedad
de Huntington
La
enfermerdad de Huntington se asocia, clásicamente al desarrollo
de demencia. Se trata de una demencia de tipo subcortical,
caracterizada por más anomalías motoras y menos anomalías
de lenguaje que las demencias de tipo cortical. Se caracteriza por
el enlentecimiento y la dificultad psicomotora para realizar
tareas complejas, pero la memoria, el lenguaje y el entendimiento
siguen relativamente intactos duarante las fases inicial y media
de la enfermedad. Sin embargo, al progresar la enfermedad, la
demancia se hace completa, y las caracteríaticas que ayudan a
distinguirla del Alzheimer son la alta incidencia de depresión y
psicosis, adamás del clásico trastorno de movimiento
coreoatetoide.
Enfermedad
de Parkinson.
Como
la enfermedad de Huntington, el parkinsonismo es una enfermedad de
los ganglios basales, comúnmente asiciada a demencia y depresión.
Entre un 20 y un 30% de la población parkinsoniana sufre
demencia, y un 30 o 40 % más presentan defectos cognitivos
mensurables. Los movimientos lentos del paciente son paralelos a
la lentitud de pensamiento que afecta a algunos de estos
pacientes, que algunos clínicos llaman bradifrenia.
Demencia
relacionada con el VIH
La
infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) suele
provocar demencia y otros síntomas psiquiátricos. El índice
anual de demencia entre los pacientes infectados por VIH es del
14%. En el 75% de los casos de SIDA, las autopsias muestran que ha
habido afectación del sistema nervioso. El desarrollo de la
demencia en los pacientes infectados por VIH suele ser paralelo a
la aparición de anormalidades perenquimatosas en los estudios de
RM.
Demencia
relacionada con trauma craneoencefálico
La
demencia puede ser una secuela del trauma craneoencefálico, como
lo son un conjunto amplio de síndromes neuropsiquiátricos.
Diagnóstico
clínico
El
diagnóstico de demencia se basa en la exploración clínica del
paciente, que debe incluir un examen del estado mental, y en la
información que pueda obtenerse de su familia o personas que lo
emplean. Si se observan quejas sobre cambios de personalidad en
pacientes mayores de 40 años debe hacerse una consideración
cuidadosa del diagnóstico de demencia.
También
deben tenerse en cuenta las quejas del paciente sobre disminución
intelectual, así como cualquier evidencia de evasión, negación
o racionalización con la intención de ocultar los déficit
cognoscitivos. Son características la tendencia excesiva al
orden, al abandono social o la tendencia a contar las cosas con
detalles innecesarios. Es posible que se produzcan accesos
repentinos de cólera o sarcasmo. La apariencia y la conducta del
paciente deben observarse cuidadosamente. La incontinencia
emocional, el aspecto desaliñado, la desinhibición, los chistes
tontos o una expresión facial lerda, apática o vacía sugieren
la presencia de la demencia, especialmente si van asociados al déficit
de la memoria.
CARACTERISTICAS
CLINICAS
En
las etapas iniciales de la demencia el paciente muestra
dificultades en la actividad mental, cansancio y tendencia a
fracasar cuando se le presentauna tarea nueva o compleja, o que
exige un cambio en la estrategia resolutiva. La incapacidad para
desarrollar tareas llega a hacerse importante y se generaliza a
las tareas cotidianas, tales como ir a la compra, conforme va
progresando la demencia. Eventualmente el paciente puede llegar a
requerir supervisión constante y ayuda incluso para las tareas más
básicas de la vida diaria. Los mayores déficit de la demencia
son los de la orientación, memoria, percepción, funcionamiento
intelectual y razonamiento, y todas estas funciones acaban
afectadas progresivamente conforme avanza la enfermedad. Son
frecuentes los cambios afectivos y conductuales, asi como la falta
de control de los impulsos, el humor lábil y la acentuación y
alteración de los rasgos de personalidad premórbida.
Deterioro
de la memoria
El
deterioro de la memoria es un hecho típico y prominente de la
primera etapa de las demencias, especialmente de aquellas que
afectan al córtex, como la de tipo Alzheimer. En los momentos
tempranos de la enfermedad, los fallos de momoria son discretos y,
por lo general, más marcados cuando se refiere a acontecimientos
próximos, tales como olvidar un número de teléfono, una
conversación o lo que ha pasado durante el día. Con el progreso
de la demencia, las deficiencias se hacen graves, y sólo se
conserva la información intensamente aprendida (como el lugar de
nacimiento, por ejemplo)
Orientación
Dado
que la memoria es esencial para la orientación personal, espacial
y temporal, la orientación se afecta progresivamente durane la
enfermedad. Por ejemplo, los pacientes no recuerdan cómo volver a
su habitación después de haber ido al servicio. Sin embargo, el
nivel de conciencia se mantiene, independientemente de la gravedad
de la desorientación.
Deficiencias
de lenguaje
Los
procesos demenciantes que afectan al córtex, en espcial el de
tipo Alzheimer y el vascular, pueden afectar la capacidad de
lenguaje. De hecho, la afasia se incluye como criterio deiagnóstico
en el DSM-IV. Las dificultades de lenguaje suelen caracterizarse
por una locución vaga, estereotipada, imprecisa y circunstancial.
El paciente suele tener también dificultades para nombrar los
objetos.
Cambios
de personalidad
Los
cambios de personalidad son uno de los hechos que más preocupan a
los familiares del paciente. En ocasiones, se exacerban los rasgos
de personalidad previos. También pueden mostrarse introvertidos y
poco interesados por las consecuencias de su conducta sobre los
demás. Los pacientes dementes que sufren delirios paranoides
suelen volverse hostiles contra sus familiares o cuidadores.
Aquellos pacientes afectados en la zona frontal o temporal suelen
sufrir cambios de personalidad más marcados y pueden ser
irritables y explosivos.
Psicosis
Entre
un 20 y un 30% de los pacientes dementes, en especial los de tipo
Alzheimer, sufre alucinaciones, y entre el 30 y el 40%, delirios,
por lo general de naturaleza paranoide o persecutoria no
sistematizados, aunque se describen también delirios complejos,
mantenidos y bien sistematizados en pacientes dementes. Es
frecuente la agresión física y otras formas de violencia en
pacientes dementes con síntomas psicóticos.
Otros
déficit
Psiquiátricos.
Además de la psicosis y de los cambios de personalidad, se estima
que entre un 40 y un 50% de los pacientes dementes presentan síntomas
de depresión y ansiedad, aunque el síndrome completo del
trastorno depresivo sólo aparece en un 10 a 20% de los casos.
También puede observarse risa o llanto patológicos -es decir,
emociones extremas sin provocación aparente.
Neurológicos.
Además de las afasias, también son frecuentes apraxias y
agnosias en la demencia, que se incluyen entre los criterios diagnósticos
del DSM-IV. Otros signos neurológicos asociados a la demencia son
las convulsiones -observadas aproximadamente en un 10% de los
pacientes con demencia tipo Alzheimer y un 20% de los pacientes
con demencia vascular-, y cuadros neurológicos atípicos, tales
como síndromes del lóbulo parietal no dominante. Los reflejos
primitivos -como el de agarrarse, hociqueo, mamar, pie tónico
y palmomentarianos- pueden aparecer en el examen neurológico, así
como mioclonías en el 5 a 10% de los pacientes.
Los
pacientes con demencia vascular pueden presentar otros síntomas
neurológicos adicionales -como cefalea, aturdimiento, mareos,
debilidad, signos neurológicos focales y trastornos del sueño-
según la localización de la enfermedad cerebrovascular. La parálisis
pseudobulbar, la disartria y la disfagia también son más
frecuentes en la demencia vascular que en las de otro tipo.
Reacción
catastrófica. Los pacientes con demencia también dan
muestras de menor capacidad de utilizar lo que Kurt Goldstein llamó
la actitud abstracta. Tienen dificultades para generalizar a
partir de instancias simples, para formar conceptos, y para
detectar similitudes y diferencias entre distintos elementos. La
capacidad para reolver problemas, razonar con lógica y juzgar con
sentido se ven aun más comprometidas. Golstein describió la
reacción catastrófica, caracterizada por agitación secundaria a
la percepción subjetiva de las propias deficiencias
intelectualees, en circunstancias estresantes. El paciente suele
intentar disimular sus déficit recurriendo a distintas
estrategias, tales como cambiar de tema, hacer bromas o intentar
entretener de alguna otra manera al entrevistador. Con frecuencia
se observa falta de juicio y de control de impulsos, espcialmente
en las demencias que afectan primariamente a lo lóbulos
frontales. El lenguaje grosero, las bromas inadecuadas, la
negligencia en la apariencia e higiene personal y un desinterés
generalizado por las reglas convencionales de conducta social son
ejemplos de estas deficiencias.
El
síndrome confusional del atardecer. Se caracteriza por el
aturdimiento, la confusión, la ataxia y las caídas accidentales.
Se produce en ancianos excesivamente sedados o en pacientes con
demencia que reaccionan adversamente incluso a pequeñas dosis de
fármacos psicoactivos. También se obsera en pacientes dementes
con la disminución de los estímulos externos, como la luz y las
claves de orientación interpersonal.
Discusión.
Las dificultades en la memoria a corto y medio plazo, en el
pensamiento abstracto (dificultad de hallar similitudes
entre objetos relacionados) y otros importantes funciones
orticales (p.ej., incapacidad para nombrar objetos comunes, hacer
cálculos aritméticos y copiar una figura) -todos ellos
suficientemente graves como para interferir el funcionamiento
social y oucpacional, el estado de conciencia claro y la ausenci
de trastorno mental como trastorno depresivo mayor- indican una
demencia.
La
aparición insidiosa, con curso de deterioro progresivo, la
usencia de signos neurológicos focales o de historia de trauma o
enfermedad cerebrovascular, los resultados normales en los análisis
de sangre y la atrofia cortical evidenciada en la TC, apuntan al
diagnótico de demencia tipo Alzheimer. Como no había elementos
psicoticos o trastornos del ánimo, el diagnóstico se consideró
no complicado. El grado de demencia se consideró moderado, porque
el paciente necesitaba alguna supervisión.
CURSO
Y PRONÓSTICO
El
curso clásico de la demencia es el debut en pacientes de 50 o 60
años, con deterioro gradual que dura de 5 a 10 años, hasta la
muerte. La edad de aparición y la rapidez del deterioro varían
según los distintos tipos de demencia y las caegorías diagnósticas
individuales. Por ejemplo, la superviviencia de los pacientes con
demencia de tipo Alzheimer es de unos 8 años, con un rango que va
de 1 a 20 años. Los datos sugieren que las personas que sufren un
debut temprano o que tienenuna historia familiar de demencia
suelen tener un curso rápido. Una vez que la demencia ha sido
diagnosticada, el paciente debe someterse a un examen médico y
neurológico completo, ya que del 10 al 15% de la población con
demencia tienen una enfermedad potencialmente reversible si el
tratamiento se inicia antes de que aparezcan lesiones cerebrales
permanentes.
El
curso más común de la demencia suele inciarse ocn signos sutiles
que, al principio, pasan desapercibidas, al propio paciente y a
sus allegados. Una aparición gradual de síntomas va asociada comúnmente
a la demencia de tipo Alzheimer, la demencia vascular, las
endocrinopatías, los tumores cerebrales y los trastornos metabólicos.
Por el contrario, el debut de demencia por traumatismos craneocefálico,
parada cardíaca con hipoxia cerebral o encefalitis pueden ser
repentinos. Aunque los síntomas iniciales de la demencia suelen
ser sutiles, se agravan con el progreso de la demencia y los
familiares suelen requerir la atención médica del paciente. Los
pacientes dementes pueden ser hipersensibles al uso de
benzodiacepinas o alcohol, que pueden precipitar conductas
agitadas, agresivas o psicóticas. En las fases terminales de la
demencia, los pacientes se convierten en cascarones vacós de sí
mismos -profundamente desorientados, incoherentes, amnésicos y
con incontinencia urinaria y fecal.
Con
tratamiento psicosocial y farmacológico, y posiblemente debido a
propiedades autoprotectoras del cerebro, los síntomas de la
demencia pueden progresar muy lentamente durante un tiempo, e
incluso recuperarse levemente. Esta regresión de síntomas es,
por supuesto, posible en las demancias reversibles (p.ej.,
demencia causada por hipertiroidismo, presión hidrocefálica
anormal y tumores cerebrales) cuando se inicia el tratamiento. El
curso de la demencia puede variar desde una progresión constante
(lo normal en las demencias de tipo Alzheimer), al empeoramiento
cada vez más rápido (frecuente en la demencia vascular) hasta la
demencia estable (que puede observarse en la demencia relacionada
con traumatismo craneoencefálico.
Factores
psicosociales
Los
factores psicosociales pueden afectar la gravedad y el curso de la
demencia. Por ejemplo, a mayor inteligencia y nivel educativo premórbido,
más capacidad tendrá el paciente para compensar los déficit
intelectuales. Los pacientes que experimentan un debut repentino
de demencia tienen menos defensas que los que experimentan un
debut insidioso. La ansiedad y la depresión intensifican y
agravan los síntomas. La pseudodemencia se produce en pacientes
deprimidos que se quejan de déficit de memoria pero que, en
realidad, sufren un trastorno depresivo. Cuando se trata la
depresión, desaparece el efecto cognitivo.
Demencia
de tipo Alzheimer
La
demencia de tipo Alzheimer puede presentarse a cualquier edad. El
DSM-IV sugiere que la edad de aparición se especifique y
clasifique como debut temprano (hasta los 65 años) o como debut
tardío (a partir de los 65 años). Aproximadamente, la mitad de
los pacientes experimentan los primeros síntomas entre los 65 y
los 70 años. El curso del trastorno suele caracterizarse por un
declive gradual durante 8 o 10 años, aunque puede ser mucho más
rápido o mucho más gradual. Cuando los síntomas de la demencia
se hacen graves, la muerte suele acontecer en poco tiempo.
Demencia
vascular
En
contraste con el debut de demencia de tipo Alzheimer, el debut de
la demencia vascular suele ser repentino. También en contraste
con el Alzheimer, hay más conservación de la personalidad en
pacientes con demencia vascular. Más arriba se ha definido el
curso de esta demencia como de fases largas y poco uniforme; sin
embargo, las técnicas depuradas de imagen cerebral revelan que
los pacientes con demencia vascular presentan un curso clínico
tan gradual y suave como el que se asocia de forma característica
a la demancia de tipo Alzheimer.
TRATAMIENTO
Algunos
casos de demencia son tratables porque el tejido cerebral
disfuncional puede recuperarse si el tratamiento se inicia a
tiempo. En cuando se sospeche el diagnóstico, es esencial llevar
a cabo la historia médica completa, el examen físico y las
pruebas de laboratorio, que incluyan la técnica de imagen
cerebral más apropiada. Si el paciente padece una demencia
tratable, la terapia debe dirigirse al trstorno subyacente.
El
tratamiento general de los pacientes demenciados consiste en
proporcionarles una atención médica de apoyo, apoyo emocional
para el paciente y su familia y tratamiento farmacológico de lso
síntomas específicos, incluidas las alteraciones de conucta. En
el tratamiento sintomático debe incluir el mantenimiento de una
dieta nutritiva, ejercicio adecuado, terapia de actividades y
recreativa, asistencia a los problemas visuales y auditivos, y
tratamiento de los problemas médicos asociados, como infecciones
del tracto urinario, úlceras de decúbito y disfunciones
cardiopulmonares. Se debe prestar especial atención a los
cuidadores y familiares que deben aprender a manejar la frustración,
el duelo y el agotamiento psicológico derivados de la atención
continua al paciente durante un largo período.
Establecido
el diagnóstico de demencia vascular, deben identificarse los
factores de riesgo que pueden contribuir a la enfermedad
cerebrovascular, para que reciban la terapia adecuada. Entre ellso
esán la hiper tensión, hiporlipidemia, obesidad, enfermedad cardíaca,
diabetes o dependencia alcohólica. Debe aconsejarse a los
fumadores que dejen su hábito, ya que el abandono del tabaco
suele asociarse a una mejor perfusión cerebral y funcionamiento
cognitivo.
Tratamientos
farmacológicos
Tratamientos
actuales disponibles. Se pueden prescribir benzodiacepinas para el
insomnio y la ansiedad, antidepresivos para la depresión y
antipsicóticos para los delirios y alucinaciones; sin embargo,
hay que ser conscientes de los posibles efectos idiosincrásicos
de cirtos fármacos en ancianos (como excitación paradójica,
confusión y sedación excesiva). En general deben evitarse los fármacos
con propiedades anticolinérgicas, aunque existen datos que
muestran que la tioridacina, de fuerte actividad anticolinérgica,
puede ser especialmente efectiva para el control de la conducta en
pacientes dementes cuando se administra en dosis pequeñas. Las
benzodiacepinas de acción corta en dosis pequeñas son la
medicación ansiolítica y sedante más apropiada para los
pacientes dementes. También puede usarse zolpidem como sedante.
El
FDA (Food and Drug Administration) ha aceptado la
tetra-hidroaminoacridina (no comercializada en España) como
tratamiento en la enfermedad de Alzheimer. Es un fármaco
inhibidor de la actividad colinesterásica, de acción prolongada
y moderada con la que se ha documentado una mejoría significativa
del 20 al 25% de los pacientes. Por su actividad colinomimétrica,
algunos pacientes pueden tener intolerancia a sus efectos
secundarios. Otros deben también suspender el tratamiento por el
aumento de las enzimas hepáticas.
Tratamientos
experimentales. En la actualidad, distintas empresas farmacéuticas
están desarrollando diversos tratamientos farmacológicos
experimentales para tratar el declive cognitivo de la depresión.
La mayoría de sus componentes están diseñados para mejorar el
funcionamiento del sistema neurotrnsmisor colinérgico. Algunos fármacos
que están siendo probados para mejorar el rendiiento cognitivo
incluyen mejoradores del metabolismo cerebral en general,
bloqueadores de los canales de Ca++ y serotoninérgicos.
Factores
psicodinámicos
El
deterioro de las facultades mentales tiene una intensa repercusión
psicológica en los pacientes con demendia. La experiencia de sí
mismo, y de su continuidad en el tiempo, depende de la memoria.
como la memoria inmediata se suele perder antes que la emoria
remota en la mayoría de los tipos de demencia, muchos pacientes
sienten un fuerte malestar porque son capaces de acordarse de cómo
eran en el pasado, al tiempo que se dan cuenta del obvio deterioro
que sufren. En el nivel más fundamental, el individuo es producto
de su funcionamiento cerebral. Por ello, la identidad del paciente
empieza a diluirse con el progreso de la enfermedad, y cada vez
son capaces de acordarse de menos cosas pasadas. La percepción de
estar perdiendo el sentido de identidad puede provocar reacciones
emocionales que varían desde la depresión, hasta la ansiedad
grave o el terror catastrófico.
Desde
un punto de vista psicodinámico, no existe demencia intratable.
Los pacientes se benefician con frecuencia de una picoterapia
educativa y de apoyo en la que se les explique con claridad el
curso de la enfermedad. También puede ser beneficiosa la
asistencia en su vivencia de pérdida y la aceptación de su
enfermedad. Al tiempo, resulta beneficiosa la atención a aspectos
relacionados con la autoestima. Cualquier área de funcionamiento
que se mantenga intacta debe explotarse, ayudando al paciente a
encontrar actividades que todavía sea capaz de desarrollar
correctamente. También puede ser útil la evaluación psicodinámica
de las funciones defectuosas del ego y las limitaciones
cognitivas. El clínico puede ayudar a encontrar el modo de
enfrentarse a ellas, como usar calendarios en el caso de problemas
de orientación, establecer horarios para ayudar a estructurar las
actividades o tomar notas cuando hay problemas de memoria.
Las
intervenciones psicodinámicas con familiares pueden ser de enorme
ayuda. El familiar que cuida a un ser querido se enfrenta a
sentimientos de culpa, duelo, enfado y agotamiento al verle
deteriorarse poco a poco. Un problema frecuente entre los
cuidadores es que suelen sacrificarse a sí mismos para cuidar al
paciente. Poco a poco, se va desarrollando en ellos un fuerte
resentimiento, que suele neutralizarse por el sentimiento de culpa
que suele acompañparlo. El clínico debe ayudar a los familiares
a entender la compleja mezcla de sentimientos que desencadena la
observación del deterioro de un ser querido y puede manifestarle
su comprensión y permitirle expresar esos sentimientos. También
deb prestarle atención a la tendencia a culpabilizar a los demás
o a sí mismo por la enfermedad del paciente, así como al papel
que desempeña el paciente demenciado en las vidad de sus
familiares.
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